Revista Mía

10 claves para afrontar el primer año de tu bebé

En sus primeros 12 meses tu pequeño realizará enormes progresos físicos, cognitivos, sociales y afectivos, es decir, podrá ser capaz de andar, de iniciarse en la comunicación y de realizar pequeños actos con cierta autonomía.

En sus primeros 12 meses tu bebé realizará enormes progresos físicos, cognitivos, sociales y afectivos, es decir, podrá ser capaz de andar, de iniciarse en la comunicación y de realizar pequeños actos con cierta autonomía.
Para acompañarles en este proceso, los padres debéis tener muy claros algunos conceptos básicos. Ana Muñoz, directora de Pedagogía de la cadena de escuelas infantiles Chiquitín, te dicé qué puedes hacer.

1. Mímale

Durante el primer año, es tan importante el afecto como el alimento. “El afecto ofrece a los bebés seguridad y una valoración positiva de sí mismos”, sostiene Ana Muñoz. “Coger a los niños en brazos, mimarles, responder con cierta inmediatez a su llanto no es, pese a lo que se cree, mal acostumbrarles, es demostrarles que son queridos y que pueden confiar en nosotros”.
Las rutinas son importantes ya que proporcionan orden y seguridad permitiendo a los niños prever acontecimientos, ofreciéndoles un entorno sereno y de protección. Además, afirma Ana Muñoz, “favorecen la diferenciación de los distintos momentos del día. Eso sí, establecer rutinas no puede significar estructurar cada minuto”.
Es muy importante favorecer que los bebés pasen por todas las etapas de desarrollo en orden y siguiendo su propio ritmo. “Levantar la cabeza, voltear, reptar, sentarse, gatear, ponerse de pie, andar, cada una de ellas ofrece beneficios neurológicos, conductuales, físicos y emocionales. Es esencial fomentar todas las etapas, respetando el tiempo de maduración del bebé”.
El mejor espacio de aprendizaje es el suelo a partir de los tres o cuatro meses, cuando se inicia el volteo. “Si además les ofrecemos juguetes, objetos y pequeños retos, les ayudaremos a iniciarse de forma autónoma en el movimiento y desplazamiento”, asegura Muñoz.
Cada bebé es único y no debe ser comparado con ningún otro, ni siquiera con lo que por edad cronológica “debería” hacer. “No es importante lograr un aprendizaje cuanto antes, sino con todos los pasos previos finalizados y automatizados".
Tan importante como respetar el ritmo evolutivo de los bebés, es evitar todo aquello que frena su desarrollo.  “La utilización excesiva de tronas, hamacas, carritos e incluso parques infantiles limitan el movimiento de los niños”.
Observa a tu bebé durante espacios cortos de tiempo e intenta ser objetivo. “Observarle ofrece excelentes pistas sobre su estado de desarrollo y permite detectar aquello que más le llama la atención, para así proponer juegos adaptados a sus intereses”.
La estimulación sensorial, principalmente del tacto, vista y oído es fundamental para el desarrollo del bebé pero debe ser ajustada a sus gustos. “Es importante no caer en la sobreestimulación y plantear pequeños retos que puedan superar con facilidad, para favorecer así su interés por aprender”.
“Juegos como el ‘caballito’, favorecen la sensación de equilibrio/desequilibrio, los ‘cinco lobitos’ ayudan a la integración de sus manos en su esquema corporal e integran el ritmo o el ‘cucú tras’ favorece la comprensión de la permanencia del objeto”, explica Ana Muñoz.
El lenguaje debe ofrecerse no infantilizado, “es decir, sin caer en el error de disminuir nuestro lenguaje verbal porque el bebé aún no nos contesta”, afirma Ana Muñoz.
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