Revista Mía
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La magia de los cuentos

Escuchar historias antes de dormir ayuda a tu hijo a comprender el mundo, le transmite valores, desarrolla su fantasía... y es un momento único.

Autor: Nacho Otero.
Escuchar historias antes de dormir ayuda a tu hijo a comprender el mundo, le transmite valores, desarrolla su fantasía... y es un momento único y mágico en vuestra relación.
¿Quién no recuerda con nostalgia aquellas noches de la infancia en que nuestros padres nos contaban o leían historias antes de dormir? Era un momento lleno de encanto que hoy muchos padres van abandonando por las exigencias de la vida actual: prisas, exceso de trabajo, nuevos modos de entretenimiento infantil más tecnológicos… Pero siempre hay un hueco para compartir con nuestros hijos la magia de los cuentos.

Para qué sirven

Los cuentos infantiles cumplen muchas funciones en el desarrollo del niño:
-Enriquecen su vida interior y su imaginación.
-Le ayudan a comprenderse a sí mismo y a aceptar sus ideas, emociones y sentimientos contradictorios, representados en figuras positivas y negativas.
-Le proporcionan seguridad y le quitan miedo al futuro (ese es el sentido de los finales felices).
-Le transmiten valores de justicia, fidelidad, amor, valentía, etc.
-Favorecen su capacidad de relacionarse, sobre todo si se los contamos activamente en vez de leérselos.
-¡Y encima hacen que duerma mejor!

Así no es

Si no quieres que tu hijo te interrumpa con esa frase, sigue estas sencillas pautas:
-Apréndetelo tú primero. La mejor manera de atraer su atención es transmitirle la sensación de que conoces el cuento perfectamente y se lo vas a desvelar, y para eso hay que prepararse. Si es una vieja historia que te contaron en tu infancia, refresca la memoria y repasa los detalles; si es un cuento que le acabas de comprar, léetelo y apréndete el argumento. Así podrás contárselo sin parar porque se te olvidan cosas y dándole la entonación apropiada.
-Usa el lenguaje adecuado. Deberá estar en consonancia con la edad de tu hijo y ser claro y sencillo, para evitar que se canse o se aburra. Sustituye palabras difíciles que no aporten nada por otras que conozca (por ejemplo, "se echó encima de él" en vez de "se abalanzó sobre él"). Si la palabra resulta vital y se repite con frecuencia (por ejemplo, "pócima", "gnomo"…), es una ocasión para ampliar su vocabulario.
-Tres claves para un final feliz. 1. No te enrolles demasiado: no debes perder el hilo ni interrumpir la acción en exceso, salvo cuando él te pida aclaraciones.  2. Tómatelo en serio, transmitiendo entusiasmo por la historia que cuentas. 3. Y, si tu hijo quiere que le repitas una y otra vez el mismo cuento, hazlo: la magia de los cuentos está para dar gusto al que los recibe.
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