Revista Mía

Primera visita al dentista

Si llevas a tu hijo al dentista desde pequeñito , le estarás haciendo un gran favor que de adulto agradecerá.

Si llevas a tu hijo al dentista desde pequeñito, le estarás haciendo un gran favor que de adulto agradecerá.
Todos sabemos que es mejor prevenir que curar, pero cuando se trata de acudir a la consulta del odontólogo parece que se nos olvida. Solemos posponerlo hasta que el dolor, la infección, etc., no nos dejan esperar más. Y si esta conducta es mala para nosotros, no digamos para nuestros hijos.
De hecho, se calcula que entre el 60 y el 80% de los problemas bucodentales que padecemos de adultos se podría evitar en la infancia. Por eso, hazle un favor a tu hijo y cuida la salud de su boca y sus dientes llevándole al odontopediatra, así como evitando que adquiera malos hábitos alimenticios y de higiene.

Mejor sin dolor

La causa más frecuente de la primera visita al dentista en niños menores de diez años es el dolor. Pero esperar hasta entonces es un grave error. Según indican los especialistas, el tratamiento se vuelve mucho más agresivo y traumático para el niño. Eso tiene consecuencias negativas: tu hijo le cogerá miedo al odontólogo y no querrá hacer un seguimiento de su salud bucodental. Por eso, mejor llévale en cuanto le nazca el primer diente. Después, haz que el médico controle su boca cada seis meses siempre que no haya un problema urgente.
Esa primera consulta tiene un enfoque principalmente preventivo: los padres aprendemos las recomendaciones de higiene bucal y las pautas alimenticias para evitar la aparición de caries y otras enfermedades orales. También sirve para detectar a tiempo y corregir cualquier problema o malformación en los dientes primarios (de leche), que es fuente de desarreglos futuros.
Junto a la correcta higiene bucal y el seguimiento médico, la gran baza a favor de la salud dental de tu hijo es cuidar lo que come. Ya desde la lactancia, hay que evitar que el azúcar de la leche materna provoque desmineralización del esmalte: se logra con una buena limpieza de la boca después de cada toma. A partir de los seis meses, la dieta del bebé se diversifica, y más aún a los tres años, cuando empieza a comer en el colegio. Ojo: aparte de que sea equilibrada, es importante que eluda el exceso de azúcares. Por ejemplo, no conviene abusar de los zumos, porque bañan la cavidad oral y favorecen la aparición de caries.
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