Revista Mía

Año nuevo... ¿hijo nuevo?

Si vas a ser madre por primera vez en este recién estrenado 2016, no está de más que tengas en cuenta cómo influye en la pareja el nacimiento del primer hijo.

Si vas a ser madre por primera vez en este recién estrenado 2016, no está de más que tengas en cuenta cómo influye en la pareja el nacimiento del primer hijo. Vais a vivir muchos cambios y no todos buenos, así que toma nota para que la aventura sea más llevadera y feliz.
La llegada de un bebé a casa supone un cambio radical en la vida de la pareja, las noches en vela, el ritmo frenético del día a día y cuidados, alteran hasta a los más enamorados y compenetrados. Durante las primeras semanas los padres asumen un nuevo rol familiar y las prioridades cambian. Hay un nuevo miembro que necesita todas las atenciones 24h, 7 días a la semana. Unos cuidados y protección que asume en mayor porcentaje la madre, quien se vuelca de forma natural en el recién nacido. Este cambio en el hogar crea en general un distanciamiento en la pareja, ya que ésta pasa a un segundo plano. En muchas ocasiones, la crisis llega por no saber adaptarse a la nueva situación. En Estados Unidos, concretamente en la Universidad de San Diego, se realizaron 90 estudios sobre 31 mil personas casadas para concluir que la satisfacción matrimonial tras el nacimiento del primer bebé es un 42% más baja entre la última generación de padres.
Ana Villaseca, fundadora de la compañía Amarsupiel, nos habla de las 6 razones principales por las que una pareja se puede ver afectada por la llegada de un bebé.

Causas de la crisis por parte del padre

-El padre se siente desplazado. La madre dedica todo el tiempo al cuidado del bebé y el padre percibe que ya no recibe la atención de su pareja como hasta entonces. Ana Villaseca nos explica, “que el apoyo de la pareja es básico. En estos momentos tan delicados se debe formar equipo para que no surjan grietas en la pareja. Realizar las actividades cotidianas en compañía de la pareja es una de las mejores formas para fortalecer los lazos emocionales, por otro lado la comunicación y la organización en la casa es prioritaria. La madre debe estar centrada en el bebé y el padre ha de ocuparse de lo demás”.
-El padre alarga en ocasiones las jornadas de trabajo. Tras la baja paternal, el padre vuelve a su ritmo de trabajo. Jornadas completas que no terminan en la oficina sino que continúan a un ritmo frenético en casa. Baños, lavadoras, cenas, pijamas, recoger, limpiar etc… Esto hace que el nivel de estrés aumente todavía más y las posibilidades de discusión por cansancio y estrés se multipliquen. Ante esta situación, muchos padres “alargan” las jornadas de trabajo para evitar las tensiones y las tareas extra en el entorno familiar. Para hacer este trabajo más llevadero, Ana Villaseca recomienda, “mucho sentido de la responsabilidad, organización, reparto de tareas, rutina y muuuucho sentido del humor”.
-Síndrome del rey destronado. Un bebé o recién nacido también puede desencadenar distintas situaciones emocionales. Los nuevos padres dejan de ser el centro de atención para la madre quien de forma natural ceden todo el tiempo y atención a los hijos. “Estos sentimientos son completamente normales ya que cambia la estructura familiar y la madre tiene su alma volcada en el bebé, es algo instintivo”. “Es importante la comunicación, la flexibilidad por ambas partes y entender que se trata de una situación temporal en la que el sexo, las largas charlas y las sesiones de pareja dejan de existir o si existen se minimizan considerablemente por un tiempo” afirma Ana Villaseca.

Causas de la crisis por parte de la Madre

-La madre se siente cansada. La última etapa del embarazo es agotadora, ni que contar el parto y el postparto. Las noches dejan de ser jornadas de sueño continuado para convertirse en una pesadilla de despertares. Un esfuerzo extra a la recuperación del parto, nueva adaptación y nuevos aprendizajes como son la lactancia materna, cambios de pañales, baños, cuidados del cordón y un largo etc. “La madre se prepara a nivel físico, psicológico y emocional durante al menos 9 meses para atender a su hijo. Se va creando un instinto, un vínculo único, que provoca en la madre un súper poder instintivo con una alta capacidad para empatizar, atender y volcarse con el bebé aún a pesar de estar tremendamente agotada. Una forma de sentir que no necesariamente comparte el padre y que provoca un distanciamiento entre ambos progenitores en muchos casos. El padre no puede dar el pecho, a veces ni se entera de los despertares nocturnos del hijo e incluso algunos duermen en otra habitación para poder descansar e ir a trabajar al día siguiente”. Como consecuencia, muchas mujeres sienten agotamiento y saturación ya que recae en ellas la mayor parte de la responsabilidad para con el hijo. Si, además, la pareja colabora poco en la casa, la tensión y el agotamiento pueden resultar insoportables. “Los padres o familiares pueden servir de mucha  ayuda si colaboran en tareas del hogar o dejan que la madre descanse un poco o pueda darse una ducha tranquila” añade Villaseca.
-Soledad. Antes se criaba en tribu. Las hermanas, las abuelas eran parte activa de la crianza. Era lo natural. Ahora no, las madres crían solas. Solas en casa, solas de paseo alejándose de las relaciones personales y profesionales generando en muchos casos sensaciones de depresión y frustración. “Algo que les cuesta expresar y por lo que sienten incomprensión por parte de la pareja. Por suerte, poco a poco se van generando cada vez más grupos de crianza, grupos de lactancia en los centros de salud, actividades para aprender a dar masajes de bebés, matronatación… que ayudan enormemente a las madres a compartir sensaciones, vivencias y emociones con otras madres en la misma situación. Además cada vez son más conscientes de que pedir ayuda no es malo y se puede delegar en la pareja, familiares y amigos rompiendo la autoexigencia de superwoman.” De nuevo es importante comunicar y pedir lo que necesitas no sólo a la pareja sino al entorno.
-Falta de apoyo emocional por parte del marido. El cansancio, el baile de hormonas y la nueva responsabilidad que supone la llegada de un bebe, hacen que la mujer necesite cuidado, apoyo, comprensión y afecto. Es una etapa especialmente sensible para la mujer que, ante el mínimo desajuste, puede explotar cual bomba atómica con quien se le ponga delante. El padre siente, percibe y tiene expectativas distintas. Lo ideal es la escucha activa, el apoyo, la sinceridad, la paciencia e interiorizar el concepto de equipo. Se trata de una etapa dura, una prueba de fuego para la pareja. Y es que la llegada de un bebé es sin duda motivo de alegría, pero también de una tremenda responsabilidad, cambio de ocio, rutinas y agotamiento. Para evitar que la relación de pareja se vea afectada de una forma negativa es necesario que se trabaje día a día el sentido de la responsabilidad, la comunicación fluida y la reorganización de las tareas. Todo ello con la máxima empatía posible, el mayor cariño y con muuucho sentido del humor.
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