Revista Mía

La edad del porqué

Desde los 4 años , la curiosidad de tu hijo se junta con su dominio creciente del lenguaje y no para de preguntar. Contéstale.

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Desde los 4 años, la curiosidad de tu hijo se junta con su dominio creciente del lenguaje y no para de preguntar. Ten paciencia y contéstale.
No todos los niños se desarrollan al mismo ritmo pero, por lo general, a partir de los 4 años no paran de hacernos preguntas: es la edad del porqué. ¿Por qué esto, por qué lo otro...? Es algo absolutamente sano y natural, no le coartes.

Un torrente de palabras

A esta edad los niños se vuelven muy locuaces, en parte por el placer que les da usar las palabras que aprenden. Les encanta mantener conversaciones y contar largas historias entremezclando realidad y ficción, a veces solo para atraer tu atención. Y esa voracidad de palabras hace que nunca se cansen de saber más y que las preguntas empiecen a ser muy frecuentes, casi siempre utilizando ‘por qué’ o ‘cómo’. Quieren saberlo todo ya, y muchas de sus preguntas son difíciles de responder de forma simple o comprensible a su edad, pero hay que intentarlo.

Cómo debes responder

Preguntas complicadas. Si tu hijo de 4 años te pregunta “¿por qué llueve?”, no se trata de que le sueltes una larga explicación científica, pero tampoco debes despacharlo respondiendo “porque sí”. Procura darle una respuesta sencilla y clara, adaptando tus conocimientos a su nivel de comprensión, y si es necesario ilústrala con comparaciones o ejemplos.
Preguntas insistentes. Hay que tener paciencia: cuando tu hijo repite una y otra vez la misma pregunta, sin duda es porque no ha comprendido bien la respuesta o porque quiere saber más. Vuelve a explicárselo de modo más asequible. Ahora bien, si le pides que haga algo y eso desencadena una interminable cadena de ‘porqués’, tendrás que ser tajante para que obedezca.
Preguntas embarazosas. Es normal que tu hijo pregunte sin pararse a pensar si puede molestar a alguien (por ejemplo, que pregunte delante de una persona por qué “es gorda” o “es vieja”): simplemente está expresando su curiosidad. Actúa con naturalidad, aplaza la respuesta para cuando estéis a solas y explícale por qué hay preguntas que pueden molestar. Pero recuerda: nada de temas prohibidos, ni los relacionados con el sexo ni ningún otro.
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