Revista Mía

¡No les sobreprotejas!

Estar demasiado pendientes de nuestros hijos puede alimentar sus miedos y hacerles más inseguros.

"La sobreprotección es una de las causas de que el miedo sea tan frecuente en los niños", explica la psicóloga Montse Domènech, autora del libro La vacuna contra el miedo. Siempre decimos que los padres no deben anular las posibilidades de desarrollo de sus hijos para no crearles inseguridad y miedo. Los niños más autónomos, raramente manifiestan el miedo de forma injustificada.
Para los expertos del Instituto de Neuropsiquiatría y Adicciones del Parc de Salut Mar de Barcelona, la sobreprotección se relaciona con varias enfermedades psiquiátricas y puede afectar gravemente a la autonomía y al desarrollo saludable del niño. Por otro lado, diversos estudios vinculan la sobreprotección del menor con el acoso escolar, asociado a la falta de seguridad del niño y su vulnerabilidad.

Claves para evitarlo

1. Acepta a tu hijo tal y como es: con sus virtudes y debilidades.
2. No tengas miedo a que se enfrenten a sus propios miedos.
3. Enséñales a expresar sus sentimientos de pena y tristeza.
4. Reconoce sus fallos igual que alabas sus virtudes.
5. Interésate por su vida sin intentar controlarla.
Según Rosa Barocio, educadora y conferencista internacional especialista en temas relacionados con la educación y el desarrollo humano, “debemos relajarnos y dejar que los niños jueguen y se aburran, para que se equivoquen, apoyar sin imponer; sostener sin asfixiar, corregir sin desalentar; y conducir sin controlar”.

Campañas que ayudan

Evitar errores, daños, golpes, caídas y fracasos no es bueno para los niños. Y menos lo es llevarles la mochila, evitar que vayan solos al colegio (o a comprar a la tienda de enfrente) o preguntar por whatsapp a otros padres los deberes para mañana. Probar y equivocarse forma parte de su aprendizaje. Desde juguetes Cayro se ha lanzado una campaña dirigida a los padres, educadores e influencers, para demostrarles que “nos estamos pasando”. La campaña consiste en enviar a estos colectivos diversos juguetes envueltos en papel burbuja, advirtiendo de la fragilidad de su contenido, algo exagerado teniendo en cuenta que el objeto del interior es un juguete en realidad nada frágil.
Para Rosario Carrió, directora general de Cayro, “apostamos por jugar, perder, equivocarnos y volver a empezar”. Según Carrió “como padres debemos proteger a nuestros hijos, pero hay que hacerlo con moderación”. Por eso, dice, “reivindicamos la necesidad de quitar a los niños esos embalajes de burbujas y etiquetas de frágil, para conseguir un espacio donde adquirir responsabilidades y autonomía, tan necesarios para el desarrollo infantil”.
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