Revista Mía

¿Deben Ayudar los Peques en Casa?

Echar una mano en las tareas cotidianas debe ser una práctica habitual también para los más pequeños. Pero ¿a partir de qué edad tienen que empezar a colaborar en el hogar? La psicóloga...

Echar una mano en las tareas cotidianas debe ser una práctica habitual también para los más pequeños. Pero ¿a partir de qué edad tienen que empezar a colaborar en el hogar? La psicóloga y experta en Educación Infantil Rocío Ramos-Paúl, nos dice cuándo y cómo.
¿Cuándo debe empezar a poner la mesa? ¿Es pequeño para sacar las cosas del lavavajillas? ¿Es mejor implicarlos a todos en las tareas para realizar en común o enseñar a cada uno a hacerse responsable de lo suyo? ¿Qué hago si no cumple con sus obligaciones? Estos son algunos de los interrogantes que se plantean los padres cuando deciden encargar a sus hijos deberes en el hogar. Y estas son las respuestas.
-¿Cuándo? Desde el principio. Es frecuente escuchar a los padres frases como “es pequeño para...” sin ni siquiera permitir al niño que lo intente. Esos mismos progenitores son los que se quedan boquiabiertos cuando se enteran de lo que sus hijos son capaces de hacer en la escuela infantil o en el colegio. Entonces exclaman eso de: “Pero ¿cómo puede ser que allí sí y aquí no?”. Plantéale las distintas tareas y, atendiendo a las destrezas que vaya adquiriendo, dale responsabilidades acordes con su edad: si sabe hacer una pinza con los dedos, puede sujetar un plato y llevarlo a la mesa. No esperes que lo haga perfecto desde el primer día. Cuenta con que romperá piezas de la vajilla; a cambio, también aprenderá a ser responsable y a colaborar. Si es lo suficientemente mayor como para poder quedarse un rato jugando con los amigos él solo, también podrá ocuparse de ir a comprar el pan.
-¿Cuántas veces? Depende de la edad del niño. Lógicamente. El objetivo no es tener la casa como una patena gracias al esfuerzo de los hijos, sino que empiecen a desarrollar labores de ayuda y que aprendan las ventajas de trabajar en equipo. Poner y recoger la mesa entre todos, vaciar el lavaplatos una o dos veces a la semana, hacer la cama todos los días y ocuparse del orden del armario pueden ser las responsabilidades familiares de un niño de entre 10 y 12 años. Recuerda que no se trata de un castigo, sino de un deber que, según las características de la tarea, le lleva a aprender conceptos como:
-Colaboración: algo que hacemos entre todos y nos enseña la utilidad de trabajar juntos. Poner y recoger la mesa, barrer la cocina o secar los platos ayuda a mejorar la convivencia.
-Responsabilidad: es decir, que se ocupa de sus cosas y lo hace solo. Puede ser su cama, su ropa o su habitación. Esto le enseña a establecer un orden en sus rutinas y a cumplir con sus compromisos motu proprio, sin necesidad de recordárselo, revisar su trabajo o ayudarle.
¿Cómo? Evaluando las capacidades que tiene el niño y, en función de éstas, elegir su cometido. Ese es el primer paso para iniciarle en las labores de casa, el segundo paso es decidir el día de comienzo. Es preferible escoger un fin de semana para evitar las prisas, porque aprender requiere tiempo y, cuando hay horarios estrictos, no siempre podemos dedicárselo. Y, tanto la primera vez como las sucesivas, siempre le dirás lo mucho que te gusta su comportamiento. A los niños les motiva iniciar las cosas, pero tener que repetirlas a diario y convertirlas en rutina les cuesta más.
Si quieres que tu hijo eche una mano en casa, ten en cuenta que al principio siempre debes premiar lo que haga y ayudarle en la realización de la tarea. Por ejemplo, si decides que ya es hora de que haga la cama todos los días, debes acompañarle y orientarle; para conseguirlo, tendrás que seguir estos pasos:
-Marcar el momento concreto en el que tiene que desempeñar esa tarea: “A partir de ahora, todos los días después de desayunar vas a encargarte de hacer tu cama”.
-Contarle las consecuencias que tendrá que la haga o que no la haga. Decirle: “Si está hecha y cumples con tus obligaciones, a la salida del colegio podrás quedarte jugando con tus amigos; en cambio, si está sin hacer, tendrás que volver a casa nada más terminar las clases”.
-Premiar de vez en cuando, pasado un tiempo, la conducta para que la lleve a cabo: “Si durante toda la semana la cama está hecha después de desayunar, podrás invitar a un amigo a casa el viernes para que se quede a dormir”. Habrá que mantener esta pauta hasta que el deber impuesto se convierta en un hábito, es decir, hasta que lo lleve a cabo todos los días.
-Si deja de hacerla, tendrás que buscar nuevas consecuencias. Por ejemplo: “Una vez hecha la cama podrás ver la tele hasta que sea la hora de salir, así que cuanto más tardes en hacerla menos tiempo tendrás para ver la televisión”. Lo ideal es que elijas consecuencias que dependan de su comportamiento, como en el ejemplo anterior.
-Cuando haga la cama sin que tengas que decirle nada, significará que ha asumido su responsabilidad. No obstante, no estará de más señalar de vez en cuando que te gusta que cumpla con sus tareas: “Me encanta cuando ayudas en casa, hoy lo has hecho tan bien que nos ha quedado tiempo libre. ¿Qué te apetece hacer?”. No esperes que la cama esté siempre perfecta. Al principio, te tocará estirar bien las sábanas más de una vez. Tampoco creas que te librarás de las protestas. Mantén siempre las consecuencias que hayas decidido y piensa que, aunque se queje, tu hijo aprende a colaborar.
En resumen:
Así hay que actuar para enseñar el hábito de hacer la cama, conseguirlo requiere entrenamiento. Estas son las pautas:
1. Si decides que es el momento, dile: “A partir de ahora, cada día después de desayunar vas a hacer tu cama”. Pero no esperes que esté perfecta desde el principio.
2. Indícale qué ocurrirá si la hace: “Si cumples con tu tarea, a la salida del colegio podrás quedarte a jugar con tus amigos".
3. Siempre le dirás lo mucho que te gusta su comportamiento. Prémiaselo de vez en cuando. "Si la haces toda la semana, el viernes podrás invitar a dormir a un amigo". Ten en cuenta que a los niños les motiva iniciar cosas nuevas, pero para que las conviertan en rutina hay que premiarles de vez en cuando.
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