Revista Mía

Enséñale a Quererse

La autoestima, es decir, la valoración adecuada de nosotros mismos, es una capacidad que no viene determinada por la genética. Por eso, educarla es clave para que niños y niñas desarrollen su inteligencia...

La autoestima, es decir, la valoración adecuada de nosotros mismos, es una capacidad que no viene determinada por la genética. Por eso, educarla es clave para que niños y niñas desarrollen su inteligencia emocional. La Psicóloga Rocío Ramos-Paúl nos da las pautas.
A pesar de las muchas veces que escuchamos a lo largo del día el término autoestima, no siempre tenemos claro en qué consiste. “A mi hijo le sobra, cree que todo lo hace bien”, decía un padre al que hubo que aclararle lo que significa realmente tener una adecuada autoestima: saber aceptarnos tal y como somos, con nuestras virtudes y limitaciones; pero, eso sí, confiando en las capacidades propias para mejorar. Es la valoración que cada uno tenemos de nosotros mismos y se forma, en gran medida, a través de lo que nos devuelve el entorno.
EN TODOS LOS ÁMBITOS
La autoestima es una actitud que se trabaja desde la infancia y a lo largo de toda la vida, ya que está presente en múltiples ámbitos. Estas son algunas frases que demuestran una autoestima adecuada en diferentes áreas:
-Afectiva: “Soy constante cuando me propongo algo”; “tengo que aprender a controlar mis enfados, porque a veces pierdo los nervios”.
-Física: “Tengo unos ojos bonitos que me hacen atractivo”; “sé que no soy alto”.
-Social: “Soy capaz de hacer amigos en el equipo de entrenamiento”; “resuelvo bien los conflictos con otros niños”.
-Académica: “Me cuesta mucho entender las matemáticas, en cambio 'cono' se me da genial”; “si veo los dibujos en inglés, seguramente mejoraré mi nivel y aprobaré”.
-Familiar: “Mi hermano es muy gracioso y siempre nos reímos con él, pero yo organizo los juegos más divertidos”.
CÓMO SE DESARROLLA
Si es adecuada, la autoestima asegura el éxito personal, porque permite sentirse capaz de enfrentar nuevos retos, resolver las dificultades y remontar los errores. En resumen, saber aceptarnos con nuestras limitaciones y capacidades es querernos; de ahí la importancia de mejorarla y desarrollarla. Estas son algunas actuaciones sencillas que la favorecen:
-Habla con tu hijo cada día, que te cuente lo que hace. Atiende a su discurso para que sepa lo importante que es para ti lo que le ocurre.
-Deja que exprese opiniones y sobre todo emociones. No las juzgues, escúchalas: “Mi profe me ha regañado por no acabar a tiempo las tareas, me enfadé pero es verdad que me entretuve charlando”. Hay una pregunta que le puedes hacer y no falla: “Y tú, ¿cómo te sentiste?”.
-Conviértete en un espejo en el que pueda mirarse, háblale de tus propias emociones: “Cuando no me salen las cosas a la primera, al principio me enfado, pero enseguida me pongo manos a la obra para intentarlo otra vez”.
-Proponle alternativas para solucionar lo que le preocupa y aplaude sus logros cada vez que surja la oportunidad. Si te dice: “Me enfadé tanto con Blanca en el recreo que me tuve que ir para no tener que gritarle”, respóndele: “Eso está genial, no has dejado que el enfado te domine. ¿Por qué no pruebas mañana a contarle lo que te enfadó?”.
-Exígele lo que puede hacer. Motivar a los niños es fácil, porque están deseando aprender; no desperdicies ninguna ocasión: “Eres tan mayor que ya puedes bajar tú solo al jardín. Mañana probaremos a hacerlo”.
-Señálale lo que hace bien, pero no te olvides de aquello en lo que tiene que progresar. Dile cómo hacerlo: “No se te da bien meter goles, pero puedes mejorar tu técnica si entrenas un poco más. Qué te parece si le dices al entrenador que te pruebe como portero”.
CREER EN UNO MISMO
El objetivo es que la autoestima le ayude a tener fe en sus capacidades para enfrentarse a distintas situaciones y que la visión que tenga de sí mismo sea realista, de forma que al final le escuchemos hablar de él de esta manera: “Aunque me cuesta hacer amigos, soy capaz de preguntar si me dejan jugar con niños a los que no conozco. Conocer gente me pone nervioso, pero pasado el primer contacto sé que soy simpático y divertido porque mis amigos suelen pasarlo bien conmigo, y eso me gusta”.
TEN EN CUENTA QUE...
-La autoestima es la valoración que hacemos de nosotros mismos y se forma a través de lo que nos devuelve el entorno.
-Para desarrollar esta actitud es fundamental la educación, un camino que comienza cuando el niño nace y que dura toda la vida.
-El objetivo de educar la autoestima es conseguir que el niño acepte sus capacidades, pero también sus limitaciones. Eso es quererse.
ASÍ HAY QUE ACTUAR para motivarles cada día.
1. Aprovecha cualquier oportunidad, tanto de lo que te cuenta como de las acciones que realiza, para aplaudir sus logros.
2. Proponle alternativas. Si te dice: “Me enfadé tanto con Blanca en el recreo que me fui para no gritarle”, respóndele: “Está genial, no has dejado que el enfado te domine. ¿Por qué no intentas contarle mañana lo que te enfadó?”.
3. Es importante exigirle aquellas cosas que puede hacer. Es fácil si lo animas, porque los niños están deseando aprender: “Eres tan mayor que ya puedes bajar solo al jardín, mañana probaremos a hacerlo”.

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