Revista Mía
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Chips de kale al horno: el mejor sustituto de las patatas fritas de bolsa

Fáciles de hacer, de sabor exquisito y textura crujiente deliciosa, estas chips de kale al horno son tan maravillosos que no querrás volver a probar unas patatas fritas de bolsa. Descubre cómo hacerlas fácilmente y en pocos minutos.

El kale es una col rizada que contiene una gran cantidad de vitaminas y otros nutrientes, incluido el calcio. Se trata, en realidad, de una variedad muy antigua de berza, cuando ya era consumida por los antiguos romanos.
Más tarde, en países como Francia, se convirtió en una opción muy popular durante la Edad Media, hasta que cayó gradualmente en desuso. Poco después, en el siglo XVII, la col rizada cruzó las fronteras europeas, siendo importada por marineros ingleses a América del Norte.
Hoy en día, el kale se ha convertido en un alimento tremendamente popular en muchos países, incluidos Estados Unidos y Alemania, además de Francia y, también, en nuestro país.
Se consume principalmente durante los meses de enero, febrero y marzo, aunque se encuentra en mejor temporada durante los meses de octubre, noviembre y diciembre. No obstante, hoy en día podemos encontrarla disponible en los supermercados prácticamente todo el año, envasada ya lavada en cómodas bolsitas.
En los últimos años, es cierto, el kale se ha puesto enormemente de moda en la elaboración de infinidad de recetas de la cocina vegana y vegetariana, ya que se convierte en una opción deliciosamente sencilla para servir en ensaladas o para preparar batidos.
Sin embargo, si existe una elaboración deliciosa y sencilla, que podemos aprender a elaborar en pocos minutos, son las chips de kale al horno. Y es que, ¿sabías que, doradas al horno, la col rizada se puede convertir en un sustituto cien por cien saludable de las típicas patatas fritas de bolsa?

Receta de chips de kale al horno

Foto: Istock

Receta de chips de kale al hornoFoto: Istock

Ingredientes:
  • 1 manojo de col rizada (alrededor de 6 tazas)
  • 1 cucharada de aceite de oliva virgen extra
  • ¼ taza de harina de almendras (suficiente para cubrir la col rizada)
  • ¼ cucharadita de sal yodada
  • 1 cucharadita de ajo y perejil molidos
  • ⅛ cucharadita de pimienta negra recién molida
Elaboración:
Comenzamos precalentando el horno a 160 ºC. Engrasamos ligeramente una bandeja para hornear grande, o simplemente colocamos papel de horno encima de la bandeja.
En un cuenco pequeño, mezclamos la harina de almendras con la sal yodada, el ajo con perejil y la pimienta. Reservamos.
Retiramos la parte verde frondosa del kale del tallo duro, y lo cortamos en trozos mucho más pequeños. Colocamos ahora las hojas de kale en un tazón o cuenco grande donde podamos mezclarlas bien.
Añadimos una cucharada de aceite de oliva virgen extra por encima de las hojas de kale, y removemos con la ayuda de las manos, hasta que cada pieza de col rizada se encuentre bien cubierta. En caso de ser necesario, puedes añadir un poco más de aceite de oliva.
Espolvoreamos la mezcla de harina de almendras sobre la col rizada recubierta de aceite. Combinamos con cuidado con la ayuda de unas pinzas, lo que nos ayudará a distribuir de forma uniforme los ingredientes secos.
Introducimos en el horno y horneamos durante 25 a 40 minutos, o hasta que la col rizada comience a dorarse y esté crujiente. Eso sí, es recomendable removerla a la mitad, para evitar que se queme.
Una vez doradas y crujientes, las dejamos enfriar completamente en la bandeja de horno. Finalmente, retiramos con cuidado las chips de kale, y las consumimos al momento para que no pierdan su textura crujiente. ¡A disfrutar!
Si no las vas a consumir al momento, lo más recomendable es esperar hasta que las chips de kale se hayan enfriado por completo. Luego, es preferible almacenarlas en un recipiente con una tapa holgada, o en un tazón cubierto pero sin apretar, con papel film transparente, para evitar que se rompan.
Desde un punto de vista nutritivo, la ingesta calórica del kale (o col rizada) es muy modesta, proporcionando apenas 50 kcal por cada 100 gramos de producto. Sin embargo, su composición nutricional es excepcional, principalmente por su alto contenido en nutrientes esenciales.
Destaca por su elevada concentración de vitamina A, la cual ronda los 770 μg por cada 100 gramos de col rizada cruda. Si tenemos en cuenta que las necesidades diarias de esta vitamina en una mujer adulta son de 700 μg (y de 900 μg para un hombre), basta con comer algunas hojas de col rizada para cubrir nuestras necesidades.
También contiene vitamina C, un poderoso antioxidante capaz de ralentizar el envejecimiento de nuestras células, incluyendo las de la piel. De hecho, 100 gramos de kale crudo aportan 120 mg de vitamina C.
La vitamina K, igualmente presente en su composición, es necesaria para la correcta coagulación de la sangre, y ayuda a evitar la osteoporosis. 100 gramos de kale contienen cerca de 820 μg, suficiente para cumplir con la cantidad diaria recomendada.
¿Sabías que el kale también es una fuente importante de sales minerales? Destaca sobre todo por la presencia del calcio, esencial para unos huesos fuertes (100 gramos de col rizada cruda aportan 135 mg). Y posee fibra, concretamente 2,4 gramos por cada 100 gramos de producto.
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