Revista Mía

Salsas para comer mejillones y huir del escabeche

Aunque parezca mentira, no a todo el mundo le gusta el sabor de este molusco en escabeche… ¡ni con patatas fritas!

El aperitivo es “religión” en España, y en verano se convierte directamente en un ritual imprescindible. Patatas fritas, aceitunas, berberechos, quesos, jamoncito… En cada familia hay un aperitivo preferido, pero son los mejillones en escabeche los que no suelen faltar. El mix perfecto con unas patatas fritas de acompañamiento junto a una cerveza fresquita, ¿verdad?
Bueno, pues no todo el mundo piensa igual. Piensa que hay mucha gente, más de la que crees, a quien no le gusta el huevo frito, así que no debería sorprenderte que muchas personas no disfruten los alimentos en escabeche. Ni siquiera los mejillones, el gran clásico.
Afortunadamente para ellos, este molusco acepta con “muy buena cara” otro tipo de salsas y acompañamientos. Es más cómodo abrir una lata escabechada, ya que las alternativas tendrás que prepararlas en casa tú mismo, pero merece la pena el “esfuerzo” para poder disfrutar de un producto tan rico como son los mejillones. 
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GtresMejillones en escabeche

Picante

Si lo tuyo son los sabores picantes te recomendamos que hagas un sofrito tradicional con aceite de oliva virgen extra, cebolla, pimiento rojo y ajo, añadas luego tomate triturado una vez esté todo bien pochado y remates la preparación con una pizca de cayena. Podéis triturar la salsa o bien dejarla tal cual siempre y cuando la hayáis cocinado muy lento. En este caso, la cayena se puede retirar si habéis usado granos.

Limón

Si tenéis una barbacoa o parrilla en casa, además de ser unos privilegiados, podéis comeros los mejillones de la manera más minimalista y rica que hay: con un chorrito de limón. Hacedlos en la parrilla, bien tapadnos, con un diente de ajo, laurel y un buen chorro de zumo de limón. No necesitarán más. 

Tomate

Se sofríe tomate con cebolla, ajo, laurel y, si quieres, una guindilla. También es opcional pochar antes una verdura. Un chorrito de vino blanco y, si es necesario para espesar, una pizca de harina. Añades los mejillones cocidos al vapor y listo.

Rusa picante

Se cocinan los mejillones con vino blanco. Se prepara la salsa con mantequilla, cebolla, nata líquida, guindillas, vino de los mejillones y queso de untar. Dejamos espesar la salsa y se vierte sobre los mejillones. También podéis añadir a la salsa otras verduras como la zanahoria. 
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iStockMejillones en salsa marinera

Estilo belga

Pocha un puerro en mantequilla —puede ser aove, pero ya no sería belga—, y añade limón, nata y vino blanco. Cuando rompa a hervir, introduce los mejillones y cuando estén listos, los sacas y reduces la salsa, que también se puede hacer con apio y puede llevar ajo. 

Verde

Rehoga una cebolleta picada junto a unos dientes de ajo también picados, añades harina y sal, incorporas vino vino blanco y posteriormente los mejillones. Tapas hasta que se abran y trabajas la salsa, a la que tienes que añadir perejil picado, ingrediente clave en su color final y su nombre. 
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