10 Claves Sobre los Antioxidantes

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Todos hemos oído hablar de los antioxidantes. Pero ¿sabes qué son? ¿De qué nos protegen? ¿Cuáles son los últimos avances al respecto? Te lo contamos todo en 10 sencillas pautas, para que ganes salud y bienestar día a día.

1. La dieta es clave. Todos conocemos la relación estrecha entre la alimentación y el estado físico: las investigaciones sobre el efecto de hidratos, proteínas, grasas, vitaminas y minerales sobre el cuerpo son amplias. Pero los alimentos no sólo se caracterizan por estos nutrientes. También engloban otros componentes, conocidos como ‘no nutrientes’, que ejercen diferentes acciones sobre la salud. Entre ellos, algunos fitoquímicos con un efecto antioxidante.

2. Pero ¿de qué se trata? El término antioxidante hace referencia a la actividad que varios minerales, vitaminas y otros fitoquímicos (elementos activos de los vegetales que no son esenciales para la vida pero sí benefician a la salud) ejercen sobre sustancias perjudiciales, como los radicales libres. ¿Y qué son estos? Sustancias químicas muy reactivas que introducen oxígeno en las células, alterando su estabilidad y funciones y produciendo su oxidación; es decir, su deterioro y envejecimiento.

3. ¿Dónde se encuentran los antioxidantes? Están presentes en la mayoría de los alimentos vegetales. De entre los alimentos más comunes, los 10 más ricos en ellos son: los aguacates, los frutos del bosque (moras, fresas, arándanos), el brécol, el repollo y las coles, las zanahorias, los cítricos, las uvas, las cebollas, las espinacas y los tomates.

4. Factor de riesgo. Así podría hablarse de los radicales libres. En nuestro cuerpo existen células en constante renovación (piel, intestinos) y otras que nunca se renuevan (neuronas, hígado). Con los años, los radicales libres pueden desencadenar alteraciones genéticas en las células que sí cambian, aumentando el riesgo de enfermedades degenerativas. Y no sólo eso: pueden reducir la funciona-lidad de las células que no se renuevan, causando el deterioro propio de la edad.

5. ¿Cómo se originan los radicales libres? Se trata del producto resultante de la oxidación celular. Y el oxígeno es el responsable de ésta. Al respirar utilizamos oxígeno y en ese proceso se generan los radicales libres, que son necesarios, pero en cantidades incontroladas perjudican a la salud: son capaces de alterar el ADN de las células, dañar sus membranas y provocar su envejecimiento y muerte.

6. ¡Nuestra vida nos oxida! Tal vez no lo creas, pero es así: algunos de nuestros hábitos aumentan la producción de radicales libres en nuestro cuerpo; nos oxidan. Por ejemplo, practicar ejercicio físico intenso, consumir dietas ricas en grasa, pasarnos horas enteras tomando el sol, la exposición a la polución ambiental, fumar y abusar del alcohol. ¿La buena noticia? Que algunos los podemos controlar.

7. Potentes escudos prosalud. Así funcionan los antioxidantes, gracias entre otras cosas a que son grandes aliados de nuestro sistema inmunológico (defensas). Varios estudios científicos han demostrado que reducen el riesgo de padecer enveje-cimiento prematuro (un proceso complejo que actúa a nivel celular y se propaga a continuación por todo el organismo), cáncer, hipertensión arterial, enfermedades cardiovasculares y degenerativas (alzhéimer, párkinson...), diabetes, etc.

8. ¿El último antiedad? Un fruto oriundo del Amazonas. Se trata del camu camu, usado tradicionalmente por los indígenas como alimento altamente nutritivo y que, por sus propiedades antioxidantes, resultaba excelente para cuidar y dar vitalidad, juventud y brillo a la piel. Tal era su efecto que las personas de esas comunidades eran reconocidas por su aspecto juvenil. Hoy se sabe que el camu camu contiene más vitamina C que cualquier otra fruta y un contenido único en antioxidantes (superior al resveratrol de la uva roja).

9. Vitamina C, un aliado... que no producimos, Aumenta las defensas, protege de los resfriados... ¿y te has dado cuenta de que muchos cosméticos antiaging la incorporan? Se debe a que participa en la formación del colágeno, que se sintetiza en las capas más profundas de la piel. Con la edad, las estructuras de sostén, el tejido conjuntivo y esas capas se deterioran y pierden densidad, descienden las células de la piel (fibroblastos) y se deja de sintetizar colágeno. ¿El resultado? Arrugas, falta de luminosidad y de tersura. Pues bien, la vitamina C lo contrarresta. Lo malo es que los seres humanos no poseemos la capacidad de producir vitamina C, por lo que debemos ingerirla mediante la alimentación. Al hacerlo, no sólo protegemos la piel, sino que contribuimos al buen estado de dientes, encías, huesos y cartílagos y a la absorción del hierro, al metabolismo de las grasas y a la cicatrización de las heridas.

10. La edad no importa: nos rejuvenecen. Es el gran poder de los antioxidantes como el camu camu. Al paso del tiempo se suma nuestro estresante estilo de vida y el efecto negativo de las dietas desequilibradas (grasas, estimulantes, azúcares refinados...) que terminan acidificando el organismo. Y, cuando hay exceso de acidez, el cuerpo lo compensa tirando de la reserva de minerales (huesos, cerebro y riñones). ¿El resultado? Perdemos salud y envejecemos. Pues bien, el camu camu, por su riqueza en vitamina C, ayuda a contrarrestarlo. Nos mantiene jóvenes: potencia la elasticidad, la tersura y la luminosidad de la piel.

Por: Carmen Sabalete.

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