Sin Lactosa, ¿La Nueva Moda?

Hsta un 40 % de los españoles puede ser intolerante a la lactosa, según la Fundación Española del Aparato Digestivo (FEAD), aunque la cifra exacta es difícil de determinar, ya que muchos gestionan su enfermedad sin acudir al médico. Lo cierto es que cada día más personas consumen productos sin lactosa. Antes fue el azúcar, luego el gluten, y ahora es la lactosa. Los productos y alimentos sin ella (el azúcar de la leche) proliferan en el mercado. ¿Basta eso para solucionar el problema? Quizás no. Es más, porque podemos estar manejándo el problema de una forma inadecuada.

PREGUNTAMOS AL EXPERTO:
Dr. Carlos Marra-López Valenciano, especialista en Aparato Digestivo (Hospital Vithas S. José).

-¿Qué es la intolerancia a la lactosa?
La lactosa es el azúcar presente, de forma natural, en la leche de los mamíferos  (cabra, vaca, oveja e incluso en la humana), aunque también puede encontrarse en muchos alimentos preparados (yogur, queso, papillas, fiambres...). “La intolerancia a ella es la respuesta sintomática del organismo tras la ingesta de productos lácteos. Se debe a una disminución de la actividad de la lactasa, la enzima que descompone la lactosa”, explica el doctor Carlos Marra-López Valenciano, especialista en Aparato Digestivo del Hospital Vithas San José.

-¿Cuáles son sus síntomas?
Son tan variados y difieren tanto de una persona a otra (existen distintos grados de intolerancia y la intensidad de los síntomas depende de la cantidad de lactosa ingerida) que es necesario confirmar si se sufre con una prueba. No obstante, los más comunes son hinchazón abdominal, diarrea, gases, dolor abdominal, retortijones, náuseas y vómitos, manifestaciones todas que pueden confundirse con las de otras patologías digestivas (por ejemplo, el síndrome del intestino irritable); de ahí que haya que acudir a consulta.

-¿Se nace con ella?
Según el doctor Marra-López Valenciano, podemos diferenciar entre una intolerancia de origen genético, que es la más frecuente y que aparece tras la lactancia por la pérdida progresiva de la lactasa, y distintas intolerancias secundarias, que generalmente son temporales y reversibles (se solucionan). ¿A qué se deben éstas? “A ciertas condiciones o enfermedades que agreden la mucosa intestinal”, aclara. Por ejemplo: tomar antibióticos durante un tiempo prolongado, sufrir una diarrea infecciosa, ser celiaco (intolerante al gluten), padecer una enfermedad inflamatoria intestinal... También puede deberse a determinadas cirugías.

-¿Su ingesta nos afecta a todos por igual?
No. Unos notan su efecto al instante, mientras que otros tienen un umbral de sensibilidad alto, con lo que la relación causa-efecto es difícil de determinar. Además, si el consumo no excede dicho umbral, se puede no tener nunca síntomas y, sin embargo, ser intolerante.

-¿Qué alimentos debes evitar?
Descarta de tu dieta todos los derivados lácteos que contengan lactosa (yogur, queso, postres, mantequilla, helados...). Lee siempre la etiqueta del producto: la lactosa puede estar presente en la bollería, el chocolate con leche, los cereales, los rebozados, las salsas, las sopas instantáneas, los purés de patatas y cremas de verduras, etc.

-¿Hay alternativas a la leche de vaca?
En el mercado, encontrarás diferentes leches vegetales (avena, soja, almendras) que son una alternativa sana a la de vaca. Además, también hay lácteos sin lactosa (leche, queso, yogur, natillas, flanes). Marcas reconocidas como Danone, Yosoy (Pascual), Central Lechera Asturiana, Kaiku, Puleva, Covap y El Ventero, por ejemplo, los fabrican.

-¿En qué se diferencia la alergia a la proteína de la leche, de la intolerancia a la lactosa?
“Ésta provoca síntomas principalmente digestivos, mientras que la alergia también se manifiesta a nivel respiratorio y cutáneo, y a veces con un shock anafiláctico. Además, se trata de una de las alergias más frecuentes en la infancia, que desaparece posteriormente”.

Por: Carmen Sabalete.

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