4 Preguntas y ¡Libérate del Estrés!

El estrés y la ansiedad se deben, la mayoría de las veces, a  nuestros pensamientos internos, a nuestra froma de enfocar y situarnos en la realidad. La psicóloga Sandra Lozzelli establece cuatro preguntas que hacerse a una misma para reducir el estrés, la angustia y la crispación ante una situación dada:
Imagínate que te dices "a mi jefe no le gusta mi último infome". Pregúntate:
1. ¿Es verdad?
¿Es verdad que “no le gusta tu último informe”? La respuesta ha de ser un simple si o no. Si la respuesta es no, pasa a la pregunta 3 directamente.
2. ¿Puedes saber que eso es verdad con absoluta certeza?
¿Es absolutamente cierto que no le gusta tu informe? ¿Que no te ha dicho nada al respecto porque no lo valora?  Otra vez la respuesta ha de ser simplemente sí o no.
3. ¿Cómo reaccionas, qué sucede, cuando crees ese pensamiento?
Autoobsérvate: ¿cómo te hace sentir pensar que él no estima tu trabajo? ¿Cómo lo tratas a él cuando piensas que no lo valoras? ¿Cómo te hace sentir este pensamiento tanto física como emocionalmente?
4. ¿Cómo serías sin ese pensamiento?
Imagínate sin pensar eso: no tienes que luchar contra el pensamiento, simplemente percibe cómo vivirías tu vida, como te comportarías en tu trabajo y asumirías tus tareas, si no creyeras ese pensamiento. Y cómo lo tratarías a él si no pensaras eso.
El siguiente paso del proceso  es invertir los pensamientos de esta forma:
-En su opuesto: “Él sí valora mi último informe”. Quédate quieta y nota todos los sentimientos que fluyen al respecto. "Cuando la mente se abre, empiezas a encontrar ejemplos donde él si valora tu trabajo, algo que te permite ver la situación  con otros ojos,  reconocer cosas que a veces nos pasan desapercibidas. Así nos abrirnos a la posibilidad de que las cosas no son como las veníamos pensando", explica la psicóloga.
- Inviértelo hacia el otro: “Yo no valoro su trabajo”. Encuentra ejemplos donde tú no estimas la labor de tu jefe. Fíjate en cómo a veces eso que queremos que los demás hagan, no nos es fácil realizar a nosotros.
- Inviértelo hacia ti mismo: “Yo no valoro mi último informe”. Esta es la inversión más profunda de todas, la que te ayudará a ver cómo no has valorado muchas cosas que has realizado tú. ¿No será que sabes que puede shacerlo mejor, que tú eres la primera disconforme con el trabajo realizado? Céntrate en este punto y construye tu realidad de acuerdo con la propia autoestima que te mereces: el estrés, la tensión, disminuirá.

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