5 pasos para madrugar sin esfuerzo

¿Sabías que el modo de empezar el día marca la pauta para el resto de la jornada? Con estos sencillos pasos, te costará mucho menos levantarte de la cama. ¡En pie!

¿Sabías que el modo de empezar el día marca la pauta para el resto de la jornada? Con estos sencillos pasos, te costará mucho menos levantarte de la cama. ¡En pie!

 

Seamos sinceros: a casi todos nos cuesta madrugar por las mañanas. Pero la forma en que iniciamos el día establece el contexto y nuestra mentalidad para las horas siguientes.

 

Por eso, en lugar de procrastinar (aplazar) el momento ignorando la alarma del despertador y diciéndole al subconsciente que no tenemos la energía ni la disciplina necesarias para levantarnos, podemos aprender a madrugar con mucho menos esfuerzo con tan sólo habituarnos a una sencilla estrategia en cinco pasos. Es decir, que un madrugador no nace: se hace. ¿Cómo? Toma nota.

 

Antes de acostarte

Lo primero que debes hacer para preparar un despertar exitoso es cenar con moderación: algo de proteína –fiambre de pavo bajo en grasas o pollo a la plancha- y algún lácteo desnatado (o mejor aún, leche de soja) es lo ideal.

Pero tan importante como alimentar bien el cuerpo es dar “combustible” adecuado a la mente: el primer pensamiento que tengas al despertarte estará influido por el último antes de dormirte. Así que nada de pensar “qué horror, en seis horas otra vez en pie, qué cansado voy a estar…”; por el contrario, si creas mentalmente una expectativa positiva para el día siguiente, te despertarás de buen humor y con ganas de empezar el día.

 

Pon lejos el despertador

Otra medida previa muy eficaz. Coloca el reloj lo más lejos posible de la cama –pero donde puedas oírlo, obviamente–, no junto al cabecero ni en la mesilla.

De esta manera, no tendrás más remedio que levantarte y moverte para apagar la alarma cuando suene. Y eso te dará energía para continuar. Si lo tienes al alcance de la mano, lo apagarás y puede que vuelvas a dormirte.

 

Lávate los dientes

Es importante darle un margen de unos minutos al cuerpo para que despierte del todo y los músculos se tonifiquen. Por eso, después de apagar el despertador lo mejor que puedes hacer es ir al baño y lavarte los dientes, así como la cara con agua fresca. Estas dos simples actividades te despejarán mentalmente al tiempo que tu organismo comienza a activarse.

 

Bebe agua

Después de 6-8 horas durmiendo y sin beber, estás un poco deshidratado y eso provoca fatiga y sensación de necesitar más horas de sueño. Así que, al salir del baño, ve a la cocina y bebe un vaso de agua. Y, si logras acostumbrarte, mejor tibia que fría: de esta manera estimulas el metabolismo.

 

Actívate moviéndote 

¿Y el siguiente paso cuál es, ducharse, desayunar? Todavía no. Lo mejor es hacer un poco de ejercicio antes, en ayunas. Si tienes más tiempo, puedes correr o nadar; si tu horario laboral no te permite demorarte mucho, 10-15 minutos de estiramientos, sentadillas, flexiones y abdominales serán suficientes. Y ahora sí: ya puedes ducharte, desayunar y empezar un nuevo día con vitalidad y optimismo.

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