5 preguntas sobre las grasas trans

Las grasas trans están presentes en el 40 % de los alimentos. Numerosos estudios afirman que son una bomba para el corazón; ingerir 5 gramos diarios de estas grasas aumenta un 25 % el riesgo de sufrir infarto de miocardio.

1. ¿Qué son?

- Se trata de grasas vegetales parcialmente hidrogenadas que se añaden a los alimentos para mejorar la perdurabilidad, el sabor y la textura.
De esta forma, grasas modificadas de los alimentos pasan de ser insaturadas (saludables) a saturadas (nocivas) e introducen en el organismo una estructura (trans) ajena a él, que perjudica la salud del corazón.
- Las grasas trans mejoran el aspecto de la comida, hacen que dure más e, incluso, la vuelven irresistible al paladar.

2. ¿Dónde están?

- Aparecen, en diferentes cantidades, en una amplia variedad de alimentos, como son las margarinas, los precocinados, la bollería industrial, la repostería, las galletas, las patatas fritas envasadas, los snacks, las chucherías y las palomitas de microondas.
- También se encuentran, naturalmente, en algunos tipos de carnes y también lácteos.

3. ¿Cuáles son las cantidades recomendadas?

Las autoridades sanitarias recomiendan no ingerir más de un 2 % de las calorías que se toman a diario procedentes de grasas trans. Teniendo en cuenta la gran cantidad de productos que las contienen, y que la oferta es cada vez más amplia, es fácil sobrepasar esta cantidad.

4. ¿Qué efectos negativos tienen?

- Los ácidos grasos trans inciden de forma perjudicial en todos y cada uno de los parámetros que precipitan las enfermedades cardiovasculares, la muerte súbita cardíaca, el riesgo de sufrir infarto, la diabetes tipo 2, la inflamación y la disfunción del endotelio vascular.
- Elevan el colesterol total, el LDL (colesterol malo), alteran el metabolismo de los ácidos grasos en los adipocitos, favorecen la resistencia a la insulina y desencadenan todos los procesos inflamatorios que a su vez aceleran la lesión arteriosclerótica.
- También hacen descender el nivel de colesterol bueno (HDL), por lo cual el perjuicio para la salud arterial se multiplica considerablemente.
- En definitiva, no hay ninguna justificación nutricional para su consumo, por lo que deberían restringirse al máximo, dado que su eliminación total es prácticamente imposible.
- Además, investigadores de la Universidad de Navarra y la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, han demostrado que consumir gran cantidad de grasas trans aumenta el riesgo de sufrir depresión.

5. ¿Cómo se reconocen?

En las etiquetas, las grasas trans se detectan bajo las leyendas: “parcialmente hidrogenado”, “grasas vegetales hidrogenadas”, “aceite hidrogenado o de coco” o “aceite hidrogenado de palma”.

Hábitos saludables

- Se debe dar prioridad a la ingesta de productos naturales y cocinados en casa.
- Es importante utilizar siempre aceite de oliva.
- Contamos con que la falta de tiempo para ir a comprar y para preparar los platos es un obstáculo; por eso una buena alternativa es recurrir a la congelación.
- Hay que autoprohibir la comida rápida, los precocinados, las salsas envasadas, los snacks y aperitivos embolsados, las frituras y la bollería industrial. Es la única manera de que el consumo se haga muy esporádicamente y la reducción de grasas trans resulte efectiva.
- Además, si se siguen estas pautas, no solo se evitarán estas grasas; también se eliminará gran cantidad de sal y azúcares superfluos.

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