5 trucos fáciles para un despertar feliz

Si para ti levantarte por las mañanas es una auténtica pesadilla, vamos a intentar ayudarte a que esta rutina diaria sea algo más llevadera.

Si para ti levantarte por las mañanas es una auténtica pesadilla, vamos a intentar ayudarte a que esta rutina diaria sea algo más llevadera.

 

Nunca has comprendido a la gente tempranera. No piensas que haya absolutamente nada por lo que sonreír a las 7 de la mañana. Por desgracia todos los que odian las mañanas se tienen que levantar a la misma hora que los que no. A continuación te contamos unos trucos para levantarte feliz (o casi).

 

No te despiertes a oscuras, hazlo con la luz del sol. Cuando la luz entra en la habitación el cuerpo deja de producir melatonina, una hormona que te produce sueño. Despertarse en una habitación llena de luz significa que el día ha comenzado y que hay que comenzar con las rutinas mañaneras. Si te preocupa que la luz en la habitación te haga despertarte antes de tiempo, cómprate una máscara para dormir.

 

Levántate cuando suene el despertador, aparentemente el cerebro lo sabe todo a cerca de la alarma. Si esta suena y tu no te levantas el cerebro no permite que vuelvas a un sueño profundo, es consciente de que te tienes que levantar y te ayuda a cumplir con tus obligaciones. Esto significa que estás estropeando tu ciclo de sueño y te puedes levantar más cansada que si te levantas desde el principio.

 

Disfruta de buena música. Escuchar música al levantarte te pone de buen humor, por razones evidentes. Si además es música con ritmo, te ayuda a mantenerte despierta. Ten cuidado con poner tu canción favorita cómo alarma ya que puedes acabar odiándola.

 

Bebe agua. Beber agua nada más levantarte es una forma de empezar con energía. Recuperarás los líquidos perdidos por la noche. Todo lo que tu cuerpo hace necesita agua, cuando estás deshidratada trabaja con más fuerza.

 

Fuera dispositivos. Apaga una hora antes de irte a la cama todos los dispositivos. La televisión, el ordenador y las tabletas estimulan, por lo que le resulta difícil a tu cerebro desenchufarse justo después de esa actividad.

 

Prueba estos trucos y quizás empieces a odiar un poco menos las mañanas.

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