7 errores que hacen que engordes con la ensalada

Todas pensamos que este plato es la solución rápida y fácil para cuidar la línea. Sin embargo, a veces, no resulta tan sano como parece y sabotea la dieta. Descubre cómo.

Todas pensamos que este plato es la solución rápida y fácil para cuidar la línea. Sin embargo, a veces, no resulta tan sano como parece y sabotea la dieta. Descubre cómo. Y las soluciones.

 

1. Agregar ingredientes sin ton ni son

Tapar unas hojas verdes con un abundante mix proteico (atún, queso, surimi, jamón cocido...) puede convertir una saludable ensalada en un bocado contundente. ¿Cómo dar con una opción saludable y apetitosa? “Incorpora 25 gramos de proteínas a la ensalada del mediodía y 15 gramos a la de la noche. Lograrás un primero equilibrado de efecto saciante”, explica Marta Gámez, directora técnica del grupo NC Salud.

 2.  Pensar sólo ‘en verde’

Tomar un único tipo de lechuga o brote hará que aborrezcas la ensalada y que busques otras preparaciones más calóricas. Para evitarlo, “incorpora hojas de distinto color y textura e incluye vegetales con propiedades antioxidantes como el tomate, la lombarda, el pimiento... Las convertirás en preparaciones ‘divertidas’ que aseguran un correcto aporte nutritivo”.

3. Aderezar sin tiento

¿Eres de las que bañan la ensalada con aceite de oliva? Evita ese gesto, porque la conviertes en hipercalórica. “Aliña con 5 gramos de aceite (una cucharadita aporta 80 calorías). Con esta medida, aseguras la palatabilidad (lo hace grato al paladar) y favoreces la absorción de las vitaminas que contienen los demás alimentos”.

4. Eliminar los carbohidratos

Aunque tienen fama de que engordan, lo cierto es que se ha demostrado que tomados en pequeñas dosis ayudan a perder peso (son nutrientes energéticos que evitan los atracones). Pero ¿vale todo? “No, elige hidratos (cereales, arroz, pasta...) integrales (aportan más vitaminas, minerales y fibra) y no te pases con las porciones. Piensa que hay ingredientes tradicionales de una ensalada que son ricos en hidratos de carbono (maíz, remolacha...)”.

5. Prescindir de las hierbas aromáticas

Salvo que te desagraden, jamás excluyas las hierbas sazonadoras y las especias. “Son los mejores aliados para dar sabor sin abusar de la sal y del aceite. Recuerda que el uso incontrolado del primer condimento propicia la retención de líquidos y la hinchazón, y que el segundo aumenta el contenido calórico del plato”.

6. Hacerlas extralight

Cuidado con los extremos. Si la compones demasiado ligera, resulta insípida y aburrida. ¿La consecuencia? Buscarás un ‘sustituto’ menos sano. “Prueba todo tipo de opciones y no descartes las templadas: crea una base verde y adereza con un salteado de verduras de temporada y frutos secos. Tendrás un plato apetecible, sabroso y nutritivo”. 

7. Condimentar con salsas envasadas

No solo se ha comprobado que su uso impide la correcta absorción de los antioxidantes que contienen los vegetales; “además, poseen un elevado contenido en grasas y sal.  Esta última propicia el edema (inflamación de tobillos, piernas y abdomen) y el aumento de peso”.

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