Adictos al dulce

¿Por qué necesitamos dulce? La pregunta nos la hemos hecho todos a menudo así que hemos preguntado a Elisabeth Vázquez, experta en nutrición y cocina de Pronokal para que nos saque de dudas. “La ansiedad por lo dulce es uno de los problemas más habituales que dan al traste con las dietas. Generalmente, se siente a media tarde, después de comer o por la noche", explica.

 

¿Qué lo suele provocar? Una bajada de los niveles de azúcar en sangre; es decir, una ligera hipoglucemia que el cerebro detecta y por la que reclama una dosis de dulce. ¿Y cómo solemos responder? Tomando algo rico en azúcares, con lo que la subida de la glucemia (azúcar sanguíneo) es instantánea y así también la de los niveles de endorfinas, serotonina y noradrenalina, con lo que nos sentimos más calmadas y de mejor ánimo.

 

El problema es que ese azúcar rápido se acaba también deprisa y el cerebro vuelve a exigir su dosis correspondiente. La mejor manera de contrarrestarlo es no renunciando al dulce, sino aprendiendo a dosificarlo a lo largo del día y a bajar sus calorías.

 

¿Cuándo es mejor tomar dulce?

Por la mañana, cuando estamos más activas y quemamos más energía: “Mejor durante la primera mitad del día, del desayuno a la comida, ya que habitualmente coincide con nuestra jornada laboral y esto nos permitirá utilizar mejor la energía que nos facilita y también quemarlo bien”, dice la nutricionista Elisabeth Vázquez.

“Y es que, debido a su alto valor calórico, si los consumimos a partir de las 5 de la tarde, cuando nuestra actividad disminuye y nuestro metabolismo se ralentiza y gastamos menos energía, el resultado es que se quedan almacenados en forma de grasa, provocando que aumentemos de peso”, agrega.

Los alimentos dulces tienen muchas calorías. Si queremos bajar de peso sin renunciar a ellos, debemos acompañarlos de ejercicio”, dice la nutricionista. Por eso, ¿qué clase de actividad física interesa a la hora de quemarlos? “Ejercicios de tonificación muscular. Porque los músculos son el ‘lugar’ donde se metaboliza la mayor parte del azúcar que ingerimos”, explica Felipe Isidro, entrenador deportivo. “Cuanto mayor sea tu tono muscular, mayor será también el número de ‘estufas’ que quemen la energía que nos aportan estos pequeños placeres gastronómicos. Por eso, las personas que tonifican reducen más fácilmente su sobrepeso y mantienen mejor su peso ideal”.

Además, los músculos flácidos ofrecen un aspecto blando. “Los signos visibles del entrenamiento de estos músculos se manifiestan con una mayor tonificación y una figura más atractiva. Y lograrás una postura corporal adecuada, libre de dolores y contracturas. Por otro lado, unos músculos fuertes protegen las articulaciones y previenen la osteoporosis”, agrega el experto.

 

Por Carmen Sabalete

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