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Agua, hidratación y minerales: lo que debes saber

El déficit generalizado entre la población española en la ingesta de minerales es una realidad y, para el correcto funcionamiento del cuerpo, necesitamos proporcionárselos a través de una alimentación saludable. El agua mineral natural, el complemento perfecto.

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La divulgación en materia alimentaria y salud ha dado un salto cualitativo en los últimos años. Actualmente, casi todo el mundo sabe que las frutas, las legumbres y las verduras son tres de los grupos de alimentos más nutritivos que existen o que las bebidas azucaradas y la bollería industrial son justo lo contrario. Sin embargo, muy pocas personas son conscientes de que el agua es uno de los alimentos esenciales para el organismo. La creencia general apunta a que cuantos menos minerales tenga el agua mejor y nada más lejos de la realidad. Es importante saber que el aporte de minerales varía de unas aguas a otras para saber elegir cuál es la que más conviene en función de las necesidades de tu organismo ya que la OMS establece unos mínimos recomendados en las aguas de 20 mg/l de calcio y 10 mg/l de magnesio.

Los datos objetivos son contundentes al respecto. El estudio “No sólo es agua”, elaborado por The Onion Inside para Editorial Amat, concluye que la mitad de la población desconoce que el agua tiene propiedades nutritivas y que, por ende, es un alimento. Este dato llamativo en sentido negativo no es aislado, como demuestra que sólo 2 de cada 10 españoles opina que el agua es esencial para un buen funcionamiento del organismo, otra conclusión de dicho estudio. 

Son múltiples las fuentes que corroboran que todavía queda mucho por en materia de divulgación, no solo sobre la importancia de la hidratación para la salud, sino también sobre el papel potencial que tiene el agua mineral como complemento a la dieta. Diversos estudios han demostrado que el 30% de la población ingiere cantidades inferiores de minerales a las recomendadas. También la población infantil, como indica el último estudio EsNuPi (Estudio Nutricional en Población Infantil Española), elaborado por la Fundación Española de la Nutrición (FEN) y la Fundación  Iberoamericana de Nutrición (FINUT), que revela una incorrecta ingesta de calcio, fósforo, magnesio y vitamina D en los niños españoles.

La importancia de los minerales y la calidad nutricional del agua

El déficit generalizado entre la población española en la ingesta de minerales es una realidad preocupante porque estos nutrientes son imprescindibles para la salud ya que participan en numerosos procesos esenciales. Desde el transporte del oxígeno a través de la sangre hasta la formación y fortalecimiento de los huesos, pasando por la regulación de la digestión y del del ritmo cardiaco, entre una larga lista. Además, los minerales tienen una incidencia sobresaliente en el rendimiento físico y cognitivo a lo largo de todas las etapas de la vida. 

Dado que el organismo no es capaz de generar por sí mismo estos nutrientes esenciales, debemos proporcionárselos a través de la dieta. Los expertos coinciden en que llevando una alimentación saludable está garantizado el suministro de los minerales que el cuerpo necesita para su correcto funcionamiento, pero el déficit es generalizado en la población, como ya hemos acreditado. 

Una de las mejores formas de paliarlo es a través del agua mineral natural y su capacidad nutricional, ya que es el complemento perfecto de una dieta equilibrada. Cuantos más minerales tiene un agua, mayor será su residuo seco. Una persona adulta sana puede optar por cualquier tipo de agua mineral natural sin excepción, pero no todas aportan lo mismo, unas aportan más minerales que otras. En cualquier caso, todas son perfectamente adecuadas dentro de una dieta equilibrada, incluso las de fuerte mineralización.

El agua es el alimento que más se toma a diario, y su papel principal no es el de quitarnos la sed, sino que es el de mantener al organismo hidratado al mismo tiempo que lo nutre de minerales de primera necesidad como el calcio y el magnesio. Es fundamental ser conscientes de ello para entender por qué es tan importante hidratarse de forma correcta. 

Y es que todavía hay quien confunde el concepto hidratación con el de beber cualquier líquido. Esta confusión es una de las que deriva en el hecho de que buena parte de la población no tome el agua mineral natural que necesita su cuerpo, ya que la sustituye por otros productos que ni mucho menos tienen los beneficios de este alimento líquido.

Mitos sobre el agua mineral

Llegados a este punto es necesario aclarar que no hay aguas mejores que otras y que no es verdad que los minerales sean perjudiciales, sino más bien al contrario.

Se habla mucho del residuo seco, que es la cantidad de sales disueltas que posee un agua mineral a consecuencia de las características del suelo en el que está ubicado el manantial de origen de la misma. En este sentido, se suele poner en valor que un agua mineral determinada sea “de mineralización muy débil”, que hace referencia a las aguas con residuo seco inferior a 50 mg/L. Pero solo se trata de una característica del agua, no es una virtud de la misma, puesto que no hay evidencias científicas de que tengan alguna ventaja especial, ni siquiera ayudan a adelgazar más. Sí es cierto que las dietas pobres en sodio o aptas para hipertensos deben controlar la ingesta de este mineral que regula la tensión arterial, pero el 70% de las marcas de agua mineral que se distribuyen en España son compatibles con este tipo de dietas.  

Combatir este y otros falsos mitos relacionados con el agua mineral, como por ejemplo que beber agua entre comidas engorda o que beber agua de mineralización muy débil es lo mejor para adelgazar, es uno de los motivos por los que Editorial Amat ha reeditado el libro Más claro que el agua, escrito por la doctora Magda Carlas, licenciada en Medicina y Cirugía y con un máster en Ciencias de  la Alimentación. 

Con una versión  revisada y ampliada en base a los nuevos contextos sociales y científicos, la doctora Carlas trata de concienciar a la población sobre la importancia que la hidratación y los minerales tienen en nuestra salud y en nuestra calidad de vida. 

Consejos para una buena hidratación

Más importante incluso que hidratarse es hacerlo de forma correcta. Ya hemos visto que el principal problema en la población es que no consume la cantidad diaria necesaria de agua, pero tampoco es bueno pasarse de largo, que es algo que muchas personas creen por ese falso mito que dice que hay que beber tanta agua como se pueda. 

La EFSA (Agencia Europea de Seguridad Alimentaria) recomienda una ingesta total de agua de 1,6  litros diarios para mujeres adultas y 2 litros para hombres adultos, si bien hay etapas concretas en las que el cuerpo necesita una ingesta mayor de agua y también de minerales. Es el caso de la infancia, de las mujeres embarazadas y lactantes y de la tercera edad, entre otros grupos de población.

Mantener una correcta hidratación tiene innumerables ventajas, y no solo a nivel físico, sino que también contribuye de forma sobresaliente a la disminución del estrés, la mejora del estado de ánimo y la disminución de la ansiedad. En el libro Más claro que el agua, la doctora Magda Carlas incide en la importancia de elegir bien el agua mineral natural dependiendo del objetivo y del destinatario de la misma ya que no es lo mismo que sea una persona con riesgo de cálculos renales o hipertensa, que un bebé que se alimenta de leche de fórmula, cuyos biberones requieren de un agua mineral con una composición concreta -se especifica en el etiquetado de cada una si es apta o no para este fin-. Salvo excepciones, la doctora Carlas indica en su libro recién reeditado que el agua de mineralización débil puede ser apta para toda la familia, incluidos los recién nacidos. 

Además, también da consejos concretos a los deportistas, para cuyo rendimiento físico óptimo y una mejor recuperación es fundamental la correcta hidratación. Según explica Magda Carlas en el libro Más claro que el agua, “es muy importante mantenerse hidratado bebiendo agua antes, durante y después de la  práctica deportiva -sobre todo si dura más de una hora-”, siendo la horquilla entre 250-500 cc de agua la cantidad recomendable dependiendo del tipo de ejercicio y las características de cada persona. 

Por último, hace hincapié en que es fundamental que el agua se consuma a una temperatura entre 10 y 15 grados, que no esté fría, porque es mayor su capacidad para la rehidratación del organismo.