Algas: propiedades e ideas para incluirlas en tu recetario

Compartimos una pequeña introducción a este ingrediente muy habitual en gastronomía que no termina de entrar en las cocinas de casa.

Dentro de la transición en la que la industria alimentaria está inmersa por dos motivos fundamentales: la sostenibilidad del planeta y los cambios en los hábitos de consumo de la población, las algas son uno de los grupos de alimentos en crecimiento.

Muy habituales en gastronomías como la japonesa, en Occidente se han introducido con fuerza en países como España, donde cada vez las tenemos más asimiladas en nuestra dieta. Prueba de ello es que incluso las cultivamos en zonas como Galicia. 

También conocidas como verduras del mar por su origen acuático, hay alrededor de medio centenar de algas comestibles. Tal y como destacan los autores del libro Las algas que comemos, que lleva el sello del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), las algas juegan con ventaja para afianzarse como una gran opción alimentaria en la nutrición contemporánea: su valor nutricional por los nutrientes esenciales que contiene -fibras, grasas saludables, minerales, vitaminas, proteínas y antioxidantes- y su aporte bajo en calorías, su rápido crecimiento y su facilidad para adaptarse al medio. Estas dos últimas características son una garantía para poder producirlas a gran escala. 

Tipos de algas

Para poder aprender a incluir las algas a la dieta casera -no es fácil encontrarlas frescas pero sí deshidratadas-, es importante aprender unas pinceladas básicas sobre ellas. Por ejemplo, que se dividen en tres tipos: rojas, verdes y pardas, y también, que no solo crecen en aguas saladas ya que también lo hacen en dulces. Sí es cierto que, del medio centenar de tipos de algas comestibles, la inmensa mayoría son marinas, y casi todas ellas se cultivan en la actualidad. Esto se debe también a que su demanda en la restauración es constante desde hace años, pero parece que a las algas se le resisten las puertas de las cocinas de casa. 

No se trata de dar una clase magistral de especies comestibles de algas, sino de una pequeña introducción a su apasionante universo desde el punto de vista culinario. Por eso, además de saber cómo se clasifican, basta con conocer los nombres de las más utilizadas en gastronomía: nori, wakame, lechuga de mar, espagueti de mar, espirulina, kombu, dulse y arame son ocho de las más conocidas. Esta última, dicen algunos expertos que es ideal para iniciarse con las algas por su sabor suave. 

Cómo comerlas en casa

Para saber cómo exprimirlas en casa, lo primero, tal y como apuntan desde Algas de Galicia, es elegir entre algas frescas o secas. Las primeras, menos habituales para consumir en casa, como decíamos antes, deben ser “ejemplares con un color muy vivo y conservarlas en el frigorífico”, explican desde la compañía gallega. Las deshidratadas, en cambio, tienen la ventaja de “puedes conservarlas mucho tiempo en recipientes herméticos”, indican. 

No todos los tipos de algas secas deben ser rehidratadas y, además, dependiendo de la variedad, se requerirá hacerlo (en caso de que sea necesario) en agua caliente, fría o templada. En este sentido, si no tienes experiencia, lo recomendable es seguir las instrucciones del distribuidor de las algas -suelen venir en recipientes cerrados donde explican cómo proceder-. “Algunas de ellas solo necesitan ser lavadas un poco si es que las vamos a añadir a sopas o caldos”, aseguran desde Algas de Galicia, dando la primera pista sobre cómo tomar algas en casa, en sopas o caldos de verduras, algo muy habitual, por ejemplo, en la gastronomía japonesa

En caso de que las rehidrates, debes saber que duplican o triplican su tamaño las algas, por lo que tienes que medir bien la cantidad que añades a tu receta. Sobre todo porque lo normal al no conocer bien las especies es incluirlas con moderación, como un ingrediente de acompañamiento, secundario. 

Esto puedes hacerlo “en salsas y vinagretas, en guisos de legumbres, en sushi y otros formatos enrollados y en cremas de verduras”, recomiendan desde Algas de Galicia, que también señala las ensaladas y los revueltos como dos elaboraciones donde las algas funcionan muy bien. 

Dentro de las ensaladas, nuestra recomendación es que las utilices sobre todo en aquellas recetas frías en las que el ingrediente principal no sean verduras de hoja verde, sino legumbres -garbanzos, lentejas, alubias, etc.-, cereales -arroz integral, por ejemplo- o pseudocereales como la quinoa -en el poke, que tan de moda está, van de maravilla-. 

Y si quieres mezclarlas con proteína animal, el pescado es su gran aliado, especialmente el salmón, el atún -al tartar le añade un plus marino y vegetal ideal- o cualquier otra especie que se consuma en crudo. 

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Rubén García

Rubén García

Durante años me dediqué a la comunicación deportiva, pero me di cuenta a tiempo de que en mi otra gran pasión, la gastronomía, no era tan alto el riesgo de sufrir esguinces de tobillo. Ser "entrenador personal" del paladar es mucho más placentero. Yo me lo guiso, yo me lo como, y de paso lo comparto, porque las comidas inolvidables son las que se disfrutan en buena compañía.

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