Alimenta tus defensas

Dependemos de nuestras defensas para disfrutar de una buena salud y ellas a su vez nos necesitan para renovar su capacidad inmunológica.

Nuestro sistema inmune se enfrenta cada día a múltiples enemigos que pretenden minar nuestra salud. La buena noticia es que puedes ayudar al tuyo vigilando lo que añades al plato en cada una de tus comidas. ¡Apunta qué ingredientes no pueden faltar en tu despensa!

Nuestras defensas se enfrentan a diario a virus y bacterias, entre otros muchos agentes dañinos. Ante algunas enfermedades, el sistema inmune cuenta con ayudas, como son las vacunas, pero hay otras muchas batallas en las que el éxito del organismo depende del estado de las defensas. Un sistema inmune fuerte puede evitarte más de un día en la cama.

Existen etapas en la vida en las que el sistema inmunológico suele estar más débil. Por un lado, en la infancia, cuando aún no está completamente desarrollado y le queda un camino por aprender. Por el otro, la madurez, ya que, al igual que el resto del organismo, empieza a sufrir una decadencia general. Así pues, es en esta etapa cuando más énfasis debes poner en cuidarte.

Y ¿cómo puedes ayudar a tus defensores? Sin duda, llevando un estilo de vida saludable. El estrés, la falta de un estilo de vida saludable y unos malos hábitos alimenticios en los que es común el alcohol o la ingesta de azúcares en grandes cantidades perjudican de manera directa la salud. Sobra decir que el tabaco y la vida sedentaria juegan también en contra.

Menú escudo

Pilar Carrizosa, periodista y escritora experta en gastronomía saludable, nos recomienda añadir a nuestro menú alimentos que nos ayuden a blindar nuestras defensas y poner especial atención en elegir “aquellos productos que sirvan de medicamentos naturales y ayuden a estar resistentes contra el virus que nos acecha”.

Creadora de la propuesta "Las 4 estaciones del bienestar", apuesta por los productos de km 0 y cercanía, además de aprovechar los de cada temporada. Con estos ingredientes, cada estación, un chef de prestigio elabora un menú que sirve de inspiración para que las familias lo lleven a cabo en sus casas.

Uno de los objetivos, de las jornadas de este año es luchar contra la obesidad infantil, uno de los mayores enemigos de las defensas, ya que trae consigo enfermedades como la diabetes. Si ponemos ahora el foco en este grupo de la población, evitaremos que se hagan realidad las estimaciones que calculan que, en 5 años, más del 50 % de la población podría tener sobrepeso.

En la lista de la compra de Pilar Carrizosa, no falta uno de los pilares de nuestra dieta mediterránea, el aceite de oliva. Pero, en este caso, debemos viajar hasta Jaén, tierra olivera por excelencia donde ha encontrado el aceite más puro. El aceite de oliva virgen extra favorece el sistema cardiovascular, además de prevenir el envejecimiento prematuro y luchar contras las enfermedades degenerativas.

Para el picoteo, recomienda frutos secos, ricos en vitamina E y antioxidantes, y, sobre todo, aumentar el consumo de fruta fresca. La primavera nos regala una gran variedad de frutas con las que es imposible aburrirse y que permiten también elaborar zumos ricos en vitaminas. Carrizosa, además, recuerda la importancia de apostar por productos ecológicos y por marcas sostenibles y respetuosas con el medioambiente.

¿Un toque exótico a tus platos? Prueba la leche de coco para elaborar postres o salsas. Es conocida por su alto contenido en minerales, así como por facilitar las digestiones.

Alimentar tus defensas no quiere decir que renuncies a darte algunos caprichos. Pilar nos anima a innovar incluso en las recetas más tradiciones, como pueden ser las torrijas, a las que añade cúrcuma, un potente antinflamatorio.

4 alimentos clave

Cítricos

Al hablar de ayuda a las defensas, la vitamina C es la reina. ¿Quién no ha dicho en invierno que come naranjas para evitar resfriados? Y es que, aunque un zumo no te salva de un virus, sí es una gran ayuda para tu sistema inmune. Varios estudios demuestran que la vitamina C mejora la producción y el funcionamiento de los glóbulos blancos, los encargados de luchar contra los patógenos. A su vez, una deficiencia de esta vitamina provoca una menor resistencia al enemigo.

Además de los cítricos, el tomate, el pimiento, la col o el kiwi son ricos en vitamina C.

Lácteos

La mantequilla o la nata, muchas veces denostadas por su alto contenido en grasa, son una de las principales fuentes de vitamina A. Aunque se la relaciona directamente con la vista o incluso la piel, la vitamina A es un potente antioxidante y ayuda al cuerpo a producir glóbulos blancos y anticuerpos para luchar contra las infecciones. Los derivados lácteos son ricos en vitamina A, al igual que las verduras de hoja verde o los cereales integrales.

Ajo

Olvídate del mal aliento que deja y apuesta por alegrar tus platos con ajo. Su condición de antibiótico natural es conocida desde hace tiempo, pero tal vez no sepas que también es un excelente diurético, por lo que facilita la eliminación de toxinas. También es un buen aliado para el sistema digestivo y circulatorio.

Setas

La medicina oriental lleva siglos utilizando las setas y los hongos para ayudar a las defensas. Son ricas en fósforo y vitaminas del grupo B y, algo interesante cuando se acerca el buen tiempo, no tienen apenas grasas, por lo que suman muy pocas calorías a tus platos.

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