Alimentación y embarazo, desmontamos los mitos

¿Puedes comer picante durante el embarazo? ¿Y ponerte a dieta? Te contamos (y desmentimos) más acerca de los mitos más extendidos sobre alimentación y embarazo. Esto es todo lo que debes saber.

Durante el embarazo, el cuerpo de la mujer experimenta numerosos cambios y hay que prepararse para la llegada del bebé. Igual que se adaptan los espacios de la casa y se cambian algunos hábitos (fumar debería erradicarse, por ejemplo), también hay que introducir algunas modificaciones respecto a la alimentación. De hecho, el tema de las comidas es una de las cosas que más preocupa a futuras madres. Seguramente habrás escuchado numerosos comentarios de familiares y amigas sobre los antojos (y las marcas que puede presentar el bebé en su piel), alimentos prohibidos… Pero no te creas todo lo que oyes porque muchas de esas ‘leyendas’ no tienen ningún tipo de respaldo. Desmontamos algunos de los grandes mitos relacionados con la alimentación en el embarazo. 

No, no hay que comer por dos. Para cubrir sus propias necesidades y las del bebé, una mujer embarazada tiene que aumentar entre 200 y 300 sus calorías diarias. Eso sí, es importante saber qué alimentos consumir, y que éstos sean de calidad.

Los antojos no satisfechos no dejan marcas en la piel del bebé. No hay demostración científica de que esta afirmación popular sea cierta. Y otra cosa a tener en cuenta es que nuestro cuerpo es inteligente y los antojos no son simplemente ‘caprichos’, sino que nuestro organismo puede demandar a través de ellos los nutrientes que necesita. Por ejemplo, si una embarazada come mucho chocolate, quizás es que sus niveles de azúcar estén bajos. 

Hay numerosos alimentos que sí debes evitar. Eso de que todos los alimentos están permitidos no es cierto. Los que se deben evitar son los embutidos sin cocinar, pescados crudos, carnes poco hechas y por supuesto, el alcohol. También están contraindicadas las bebidas con gas y la cafeína, aunque se pueden consumir con mucha moderación.

Sí que hay que controlar el aumento de peso. Normalmente las embarazadas aumentan su peso entre 10 y 14 kilos durante la gestación, y ese incremento está dentro de lo saludable y habitual. Subir demasiado de peso puede suponer complicaciones.

La comida picante no tiene por qué quedarse fuera de tu dieta. Si eres una apasionada del picante, no tienes por qué suprimirlo porque no afecta negativamente al feto (ni a ti). Eso sí, siempre con moderación para que no sufras de acidez.

Tampoco hay que suprimir las grasas. Estemos o no embarazadas, las grasas son necesarias para mantenernos saludables  y son esenciales para el desarrollo del feto. Las grasas deben constituir un 30% de la dieta, aunque es necesario vigilar las saturadas (procedentes de carnes y lácteos, por ejemplo) e insaturadas (frutos secos, pescados, aceite de oliva). Por eso, evita seguir cualquier dieta adelgazante. 

Si eres vegetariana, puedes continuar con tu régimen alimenticio sin problema. Bien es cierto que no es lo más recomendable, pero puedes consultar con tu médico y si controlas que tu ganancia de peso es la adecuada. 

Tampoco tienes por qué eliminar la sal. Suprimir por completo el consumo de sal no es saludable, ya que contiene cloro y sodio (minerales imprescindibles para el correcto funcionamiento del organismo), aunque obviamente sí lo es reducir y moderar su consumo. 

leonor nieto garcia

Leonor Nieto García

¿El mejor plan? Salir de cañitas y pinchos. Periodista y Community Manager amante del buen comer, de compartir plato y experiencias y brindar con alegría por las cosas buenas.

Continúa leyendo