Alimentos Contra el Frío

Si quieres disfrutar de un invierno en forma, sólo tienes que adaptar tu dieta y elegir nutrientes que suban las defensas y aporten energía extra. Pero cuidado: para entrar en calor no hace falta multiplicar las calorías.
Cuando el termómetro baja gastamos más energía, porque el organismo necesita realizar un mayor esfuerzo para mantener la temperatura corporal estable. Esto se traduce en una mayor sensación de hambre y una tendencia a comer más; por eso, es muy importante saber elegir bien los alimentos, ya que corremos el riesgo de aumentar de forma desproporcionada la ingesta calórica y eso, a la larga, traerá como consecuencia un indeseado aumento de peso. Para evitarlo, hay que apostar por los productos de temporada, que contienen los nutrientes necesarios para enfrentarnos con éxito a los rigores del invierno y a las infecciones habituales en esta época del año, ya que estimulan el sistema inmunitario. Es el mejor momento para disfrutar de las legumbres, los frutos secos, las verduras (calabazas, coles...), las frutas cítricas...
1. Sopas y potajes. HIDRATACIÓN INMEDIATA.
Nada más apetecible y eficaz para aumentar la temperatura corporal de forma inmediata que un buen plato de sopa caliente. Junto con los potajes, son una elección perfecta para esta estación. Ambos ayudan a entrar en calor al tiempo que hidratan y, además, son muy ricos desde el punto de vista nutritivo. Las legumbres (ingrediente fundamental de los potajes) aportan principalmente almidón, un hidrato de carbono complejo que, al digerirse lentamente, nos proporciona energía continua durante más tiempo. Mézclalas habitualmente con verduras, arroz o patatas, y sólo de manera esporádica con ingredientes grasos como la panceta o el chorizo, que hacen que resulten más indigestas y calóricas.
La cebolla, el ajo y los puerros, hortalizas con las que se suelen condimentar estos platos, tienen propiedades mucolíticas y antisépticas: ablandan la mucosidad y favorecen su expulsión y, además, actúan contra los virus y bacterias causantes de infecciones (catarro y gripe).
2. Especias. CON EFECTO VASODILATADOR.
La canela, el clavo y la pimienta son algunas de las especias que aumentan nuestra temperatura corporal por su capacidad vasodilatadora. El uso de especias, además, permite reducir el consumo de sal (que, tomada en exceso, puede ser causa de hipertensión).
La cúrcuma, el azafrán, la nuez moscada, el comino, el cardamomo, el jengibre y el curry son otras especias recomendadas en esta época del año, por su riqueza en antioxidantes y por ser excelentes aliados contra el resfriado.
3. Frutas y verduras. ESTIMULAN EL SISTEMA INMUNE.
Las tres vitaminas antioxidantes que estimulan el sistema inmunitario son la A, la C y la E. La primera, además de fortalecer nuestras defensas, mantiene la piel y las mucosas en perfectas condiciones y las protege de agresiones medioambientales. Para asegurarte una buena dosis, incluye en tus menús frutas cítricas y verduras de color naranja como calabazas o zanahorias, eficaces para aliviar las irritaciones de garganta y las aftas bucales. Prepara con ellas deliciosas cremas, porque esta vitamina tiene la ventaja de que no se destruye con la cocción.
El consumo de vitamina C está especialmente recomendado en los niños, porque no tienen el sistema inmune suficientemente desarrollado. ¿Quieres asegurarte una buena ingesta? Prepara un zumo de naranja y granada, está delicioso.
La vitamina E se encuentra en los aceites vegetales, los cereales integrales y los frutos secos.
4. Infusiones. MEZCLAS TONIFICANTES.
Una infusión caliente te pone a tono de una manera deliciosa, pero sin aumentar el consumo de calorías. Puedes elegir entre gran variedad de plantas con propiedades beneficiosas para tu salud. Una mezcla de manzanilla (digestiva) con anís (antitusivo, antiinflamatorio y expectorante) es ideal para aliviar los síntomas del resfriado.
5. Frutos secos. CONCENTRADOs DE ENERGÍA
Contienen grasas saludables, pues se trata de ácidos grasos insaturados. Son una fuente importante de proteínas y aportan minerales como el calcio o el hierro. Eso sí, conviene consumirlos con moderación, pues son altamente calóricos. Tomar un puñado a media mañana o en la merienda (siempre en sustitución de otros alimentos grasos) puede ser una buena manera de obtener la energía que necesitamos para hacer frente a las bajas temperaturas.

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