Alimentos que no deberían tomar los niños pequeños

Te contamos cuáles son esos productos que todavía muchas personas creen que son “sanos” cuando en realidad no lo son tanto.

No vas a encontrar en la lista que hemos elaborado para completar esta pieza clásicos como la bollería industrial, las bebidas azucaradas con gas o las chucherías porque todos sabemos, incluso los que desconocen los detalles nutricionales, que no son productos sanos por mucho que a nuestros hijos e hijas les gusten. 

No hace falta buscar en Google o clicar en una pieza como esta porque está muy claro que no les hacemos precisamente un favor a los niños dándoles este tipo de productos. Lo preocupante, más allá de que los sigan consumiendo muchísimo los peques, es que a estos hay que añadir otros muchos que papás, mamás y demás familiares les seguimos proporcionando creyendo que estos sí “son sanos” o al menos “no son malos”. Es más, todavía son parte de los menús, sobre todo de las meriendas, de muchos colegios. 

Cereales edulcorados

Los cereales industriales tienen un gran trabajo de marketing detrás de su packaging, son muy atractivos, están muy buenos algunos de ellos -otros solo saben a azúcar- pero no son saludables la inmensa mayoría de ellos. Para saber cuáles sí lo son toca leer la letra pequeña: lista de ingredientes y tabla nutricional. La inmensa mayoría contienen una enorme cantidad de azúcar, muy por encima de la ración diaria recomendada, o edulcorantes alternativos. Y no os dejéis engañar por su contenido en grasas: que un producto no engorde mucho no quiere decir que sea saludable. Este error extendido es una lacra para la educación alimentaria de la población.

Refrescos sin gas

No vamos a citar marcas comerciales, pero todos tenemos en la cabeza esos refrescos, muchos de ellos etiquetados como “para deportistas” que pedimos en la terraza del bar por no tomar un refresco con gas azucarado y que los niños no tomen cafeína. Pues bien, esos productos también son malsanos porque contienen azúcar o productos similares, colorantes y otros componentes que se alejan de lo que se puede considerar saludable. Nada como el agua, la leche o, como mucho, bebidas vegetales sin azúcar, de las que afortunadamente cada vez hay más variedad aunque todavía no hayan llegado a la hostelería de forma masiva.

Galletas sin azúcar

¿Cuántas veces has tenido que recordarle a la abuela de la criatura o a tu pareja que las galletas sin azúcar no son saludables? Mucho cuidado con los productos etiquetados como tal porque no dejan de ser la inmensa mayoría de ellos ultraprocesados, de modo que no es ningún argumento a favor de dárselas a los niños que sean “sin azúcar”. Las únicas galletas saludables son las que se hacen en casa sin edulcorantes procesados; por ejemplo, las que se endulzan con plátanos maduros o dátiles.

Zumos

La batalla de los nutricionistas por hacernos ver a la población que los zumos, aunque sean naturales, no son saludables viene de lejos. Y es que no lo son. Lógicamente, mejor que los industriales siempre lo van a ser, sobre todo si no añadís azúcar a los naturales, pero no equivale ni mucho menos a tomar la pieza entera de fruta porque origina una liberación de azúcares libres excesiva, elevando el índice glucémico.  Otra cosa son los smoothies o papillas donde frutas y verduras se trituran enteras, fibra incluida. Estos productos sí son más recomendables y no los zumos. 

Embutidos

Aunque podríamos sacar al jamón y al lacón de la ecuación -este tema es extenso y da para una pieza aparte-, los productos cárnicos procesados no son saludables.Y los fiambres o embutidos lo son -no así el queso, aunque habría que leer atentamente su composición en el etiquetado-. Es decir, un bocata de chorizo, sintiéndolo mucho, no es una merienda recomendable para un niño. Ya de por sí el consumo de carne roja debe reducirse a la mínima expresión según nutricionistas y médicos especializados en alimentación, y los embutidos -también el salchichón, la morcilla, el jamón york, la mortadela, etcétera-, todavía más porque en su producción se utilizan productos que no son recomendables desde un punto de vista nutricional. Por lo menos, no abuséis de ello con los peques.

Fritos

Rematamos la lista con una excepción, ya que no es un alimento sino una técnica de cocina de la que no es recomendable abusar y basta una conversación en el parque después de clase para ser conscientes de es la que más se utiliza todavía en la gran mayoría de hogares. Un día de croquetas, genial, sobre todo si son caseras, pero al día siguiente filetes de cinta de lomo o al posterior empanadillas, y dos días después pescado rebozado y frito, por citar varios ejemplos habituales, no representan una dieta saludable para un niño.

En primer lugar, hay que evitar a toda costa los rebozados industriales. En segundo, hay que variar, en caso de que queráis incluirlos a menudo en la dieta, los rebozados caseros -se pueden hacer con harina de garbanzos o con harina de avena, por ejemplo. Y en tercer lugar, variar las formas de cocinar este tipo de platos: el horno, el vapor, la plancha… hay opciones de sobra para ello. 

Rubén García

Rubén García

Durante años me dediqué a la comunicación deportiva, pero me di cuenta a tiempo de que en mi otra gran pasión, la gastronomía, no era tan alto el riesgo de sufrir esguinces de tobillo. Ser "entrenador personal" del paladar es mucho más placentero. Yo me lo guiso, yo me lo como, y de paso lo comparto, porque las comidas inolvidables son las que se disfrutan en buena compañía.

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