7 alimentos que deberías eliminar de tu dieta si quieres adelgazar

Se disfrazan de sanos y saludables, pero, por dentro, son una auténtica bomba calórica que acaba de un plumazo con semanas de esfuerzo siguiendo una dieta.

La industria alimentaria avanza con rapidez para ofrecernos alimentos seguros y establece rígidos controles, para que todo lo que llegue a nuestras manos cumpla con los protocolos de seguridad y calidad.

Pero, a su vez, también intenta sabotearnos al intentar colar productos con una alta cantidad de calorías con la etiqueta de sanos. O vendernos la idea de que un alimento es bueno para nuestra salud, cuando lo que hace es acabar con nuestra cintura.

¿Dónde está el enemigo?

Todas sabemos las grasas que tiene una hamburguesa o el azúcar de un pastel, pero también hay infinidad de productos que damos por hecho que son saludables, cuando la realidad es muy distinta. Repasamos algunos de estos falsos amigos, para que nadie consiga arruinarte los esfuerzos que haces por seguir un dieta equilibrada y completa, si tu objetivo es mantener un peso ideal.

  • Alimentos 'light': Cada día hay más debate sobre la utilización de reclamos como ‘light’, ‘0 %’ o los famosos ‘bajo en grasas/azúcar’. Ya sean yogures, galletas, zumos o quesos, si te fijas en el etiquetado, por norma general, encontrarás la trampa. Y es que el patrón que siguen la inmensa mayoría de las marcas es compensar la pérdida de sabor que supone quitar el azúcar añadiendo grasas, o a la inversa. Así pues, se trata de productos que tal vez sí sean bajos en grasas, pero no en azúcares.
  • Aderezo de ensaladas: ¿Cuántas veces caes en la trampa de creer que una ensalada envasada en sana? Tanto las que están listas para su consumo en el supermercado o las de los restaurantes cumplen el requisito de una apariencia perfecta. Incluso pueden presumir de ingredientes que suman puntos a nuestra dieta sana, como que se añada quinoa, pasta integral o fruta fresca. Pero ¿qué pasa con el aliño? En el mejor de los casos, una vinagreta que solo hay que dosificar (suele incluir demasiado aceite), pero lo más habitual es encontrar otro tipo de salsas (César, caprese, de mostaza...) que incluyen una cantidad de azúcar con la que no contábamos.
  • Barritas energéticas: Al igual que con el muesli, creemos que estamos consumiendo cereales, frutos secos y frutas deshidratadas. Todo 100 % natural y sano. Pero lo que no sabemos es la cantidad de grasa que utilizan para esas barritas sean compactas y tengan una textura agradable o el azúcar que le añaden para que nos sepan sabrosas y no a cartón.
  • Sushi: Aunque depende mucho de los ingredientes y de la preparación, de media, podemos decir una ración de seis piezas con salmón puede superar las 300 calorías. Si tenemos en cuenta que una tortilla francesa tiene la mitad o que un filete de pavo a la plancha son poco más de 200, la cena de sushi nos deja de parecer tan sana como creíamos. La culpa no solo es del arroz, el azúcar que se le añade para lograr esa consistencia o la cantidad de sal que incorpora la salsa de soja son algunos de los factores que provocan esa subida de calorías.
  • Zumos: Por muy naturales y recién exprimidos que sean, los zumos engordan y la fruta entera no. Eso es así porque, al convertir la fruta en zumo, eliminamos muchas de las propiedades y componentes que posee cualquier pieza, sobre todo, la fibra. Además, para conseguir un vaso de, por ejemplo, zumo de naranja, mínimo necesitamos dos o tres, por lo tanto, el consumo de azúcar sin su compañera la fibra, se triplica en solo un trago.
  •  Café: Se trata de uno de los alimentos que más controversia despierta y es que, mientras que para unos es un imprescindible, para otros está tachado de su dieta. Pero si hablamos de si engorda o no, ¿cuál es la respuesta? Aunque depende mucho del café, por lo general, los torrefactos incluyen azúcares en el proceso, sumando así calorías. Pero, sin duda, lo que más kilos nos pone encima es su mayor efecto secundario: el nerviosismo y la dificultad para conciliar un sueño reparador, algo que sí está demostrado que suma kilos.
  • Vino: Los últimos años, a la buena fama que tenía el tomar una copita de vino al día para tener un corazón sano, se ha añadido el que es más light que su rival directo, la cerveza. Esto es falso. Mientras que una cerveza contiene unas 40 calorías, una copa de vino oscila entre las 100 y las 170, dependiendo de si es tinto, blanco, más dulce o menos. En el proceso de fermentación, el azúcar se convierte en alcohol, pero siempre queda algo de azúcar residual, que es el que añade calorías a cada copa. Así pues, siempre con moderación, deberías elegir un vino seco frente a los más dulces.

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