Alimentos ricos en zinc que te ayudarán a recuperarte del cansancio

Te contamos cuáles son los productos y grupos de alimentos que aportan mayor cantidad de este mineral fundamental para el organismo.

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Hablar de alimentos con una capacidad especial siempre es delicado porque en la alimentación de una persona sana, tal y como se hartan de explicar los nutricionistas, endocrinos y demás expertos en la materia, la clave reside en las cantidades proporcionadas, la variedad de los alimentos y, sobre todo, la proporción de los mismos en función de su origen. 

Esto quiere decir que una cosa muy distinta es cambiar una dieta con un objetivo concreto, como puede ser el de adelgazar -el más habitual-, y otra que esto sea una forma saludable de alimentarse. Ambos factores no siempre van de la mano. 

Pues bien, puede ocurrir algo parecido en otros casos. Por ejemplo, si quieres ayudar a la recuperación física generada por el cansancio a partir de la dieta. Esto es posible si se incluyen en la dieta alimentos ricos en zinc, que aportan una carga energética mayor y que además es fundamental para el desarrollo y mineralización de huesos, órganos reproductores y sistema inmunológico, entre otras partes del organismo. Pero esto no implica que te pases el día comiendo los alimentos que te vamos a presentar a continuación. La moderación también es importante porque de lo contrario se producirá en la dieta un desequilibrio que tendrá, probablemente, consecuencias negativas en otros aspectos. 

Estos son los alimentos ricos en zinc más sencillos de encontrar en el mercado.

Marisco

Sobre todo, las ostras, que aportan 50 mg por cada 100 de alimento. Esto es más del triple de la cantidad diaria recomendada de zinc, que es de 15 mg al día. Aunque a gran distancia de las ostras, también contienen cantidades reseñables de zinc otras especies de esta familia como las almejas, 7 mg por cada 100. 

Frutos secos

De los frutos secos prácticamente solo se pueden contar beneficios, si bien es cierto que son un grupo de alimentos grasos, por lo que se deben ingerir con moderación aunque sea recomendable incluir en la dieta diaria. En el caso del zinc, los anacardos son los que más aportan, 4,8 gramos por cada 100, pero también aportan grandes beneficios nutricionales y cantidades similares de zinc las almendras, las avellanas o los pistachos.

Carne roja

La de vaca es, dentro de las llamadas carnes rojas, la que más contenido en zinc tiene por cada 100 gramos. En total, algo más de 6 gramos por dicha cantidad, siendo el del hígado el más alto, ya que se dispara hasta más allá de los 7 gramos por cada 100. El problema de la carne roja es que es uno de los grupos de alimentos que más aconsejan los expertos reducir su consumo hasta cantidades mínimas al mes, casi residuales.

Copos de avena

De las virtudes nutricionales de los copos de avena y de su versatilidad en la cocina casera ya hemos hablado en numerosas ocasiones, y vuelve a aparecer en una lista de ingredientes por un motivo positivo. Y es que su contenido de zinc es de 3,5 gramos por cada 100, la quinta parte de la ingesta diaria recomendada, una cantidad muy destacable.

Semillas de calabaza

Las semillas son un alimento cada vez más común en las cocinas familiares, y no es para menos teniendo en cuenta sus virtudes nutricionales. Por ejemplo, las semillas de calabaza aportan 6 gramos de zinc por cada 100. 

Carne de ave

Mucho más saludables que las carnes rojas, las carnes blancas procedentes de ave también aportan una cantidad considerable de zinc, 5 gramos por cada 100 de alimento. Así que este es otro argumento a favor del consumo de la carne de pollo o pavo y la limitación de la ingesta de la de vaca y cerdo, muy frecuentes en nuestra dieta.

Queso

Una de las buenas noticias para los amantes del queso es que las variedades curadas aportan alrededor de 4 gramos por cada 100 de zinc. Eso sí, ya sabes que es un alimento graso y salado, por lo que es conveniente moderar su consumo.

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Rubén García

Rubén García

Durante años me dediqué a la comunicación deportiva, pero me di cuenta a tiempo de que en mi otra gran pasión, la gastronomía, no era tan alto el riesgo de sufrir esguinces de tobillo. Ser "entrenador personal" del paladar es mucho más placentero. Yo me lo guiso, yo me lo como, y de paso lo comparto, porque las comidas inolvidables son las que se disfrutan en buena compañía.

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