Así puedes evitar intoxicarte con el huevo

¿Vas a tomar huevo? Estos alimentos pueden encontrarse en mal estado sin que te hayas dado cuenta. Te enseñamos algunos trucos para que evites intoxicarte con el huevo.

Tenemos muchas razones para incluir el huevo en nuestro ranking de alimentos preferidos: delicioso, nutritivo y para todas las edades. Sin embargo, intoxicarte con huevo puede suceder, y es más fácil de lo que podrías pensar. Pero tranquila, te enseñamos las claves para evitarlo.

Y es que el huevo es un alimento prácticamente omnipresente en todas nuestras neveras: desde el bizcocho a la tortilla francesa, pasando por el clásico huevo frito. Esto no es malo, ya que el huevo es un alimento con multitud de propiedades: desde un gran aporte proteico hasta una buena cantidad de vitaminas B y D. Además, el huevo cocido supone un snack tan saludable como saciante que seguro que tu cuerpo agradecerá más si se tratase de otros alimentos ultra procesados.

Cuanto más fresco es un huevo, más propiedades contendrá y más beneficioso será para nuestra salud. Sobra decir que estos beneficios asociados al huevo solo tienen cabida si este se encuentra en buen estado. Y, de hecho, comer huevos en mal estado sin saberlo puede ser más común de lo que crees. Normalmente, tomar huevos en mal estado puede causarte una indigestión o incluso algunas reacciones en la piel, pero en casos más serios podría derivar en algunas enfermedades de mayor magnitud, como la salmonelosis.

Pero...¡no entres en pánico! Para que no tengas nada que temer y puedas disfrutar del huevo sin plantearte si vas a intoxicarte o no, te enseñamos unos trucos sencillos para que puedas saber si los huevos que compras están frescos o no.

Vigila el olor

Puede que parezca demasiado evidente, pero el olor suele ser una de las señales más inequívocas de que un alimento se encuentra en mal estado. Cuando partimos un huevo, lo ideal es que este tenga un olor bastante neutral, o que directamente no huela a nada. Por eso, si al batir tus huevos notas que desprenden un olor fuerte, lo mejor es que optes por cambiar tu menú de ese día para prevenir posibles intoxicaciones.

El truco del vaso

Un vaso con algo de agua puede ser más que suficiente para comprobar si un huevo está fresco o no. Lo único que hay que hacer es sumergir el huevo en agua, asegurándonos de que esta lo cubre por completo. Para ello, conviene que tengas en cuenta que el agua ha de estar a temperatura ambiente. Sumerge el huevo hasta el fondo del vaso -puedes ayudarte de una cuchara o tenedor para hacerlo de manera más cuidadosa. Un huevo fresco se mantendrá en el fondo del vaso, pero si ha pasado mucho tiempo desde su puesta, tenderá a flotar. Si tu huevo se queda en el fondo pero se levanta e inclina ligeramente, quiere decir que deberías consumirlo lo antes posible para mantener lo que queda de su frescura.

Agítalo

Si no tienes ningún vaso cerca, tus manos pueden ser suficientes para comprobar si el huevo se encuentra en buen estado o no. Cuando un huevo se pone malo, significa que el aire ha comenzado a penetrar en la cáscara del mismo. Si al agitarlo notas que el huevo está denso y que no hay demasiado movimiento dentro de él, significa que está fresco. Por el contrario, si al agitar el huevo notas que se forman bolsas de aire, quiere decir que está comenzando a envejecer o que ya se encuentra en mal estado. 

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