Azafrán, ¡el nuevo antidepresivo!

Usado desde la antigua Grecia para mimar los estados de ánimo, y por la medicina tradicional persa como antidepresivo, un estudio de la Universidad de Ciencias Médicas de Teherán ha dejado claros sus superpoderes anímicos.

El 80 % del crocus sativus o rosa del azafrán se cultiva en Irán y España. La obtención de los estigmas secos para conseguir esta especia viene de lejos, pero se ha reforzado desde que muchos laboratorios han descubierto su uso como potente y eficaz regulador del ánimo. “Las pastillas de extracto de azafrán están recomendadas para enfermos crónicos de depresión leve o moderada que no pueden tomar otro tipo de medicación y para personas que se están recuperando de algún trastorno psicosomático o tienen insomnio”, cuenta la naturópata y experta en nutrición Esther de la Paz, secretaria de la Comisión de Médicos Naturistas y parte del equipo de ROPAZ, web sobre medicina natural.

Todos conocemos esta especia, que en España se cultiva mayoritariamente en Castilla-La Mancha y cuya cotización puede llegar a los 1.500 €/kg. Desde tiempos inmemoriales se ha sabido que favorece la digestión, regula las reglas, alivia la fiebre (ya que potencia la sudoración) y ayuda a los niños con los dolores de la dentición. También que tiene vitamina C, vitaminas B1, B2, B3, B6 y B9 y minerales como magnesio, potasio, hierro, zinc, sodio y fósforo. Lo que no se conocía era su enorme potencial en el tratamiento de la depresión.

 

Un extracto prodigioso

Todo comenzó en 2006, cuando algunos laboratorios de suplementos alimenticios naturales, avalados por estudios del doctor Shahin Akhondzadeh (de la Universidad de Ciencias Médicas de Teherán), desarrollaron unas píldoras que previenen y mejoran los síntomas de esta enfermedad. Según estos científicos, el principio activo del azafrán (el safranal) podía provocar los mismos beneficios en una depresión moderada que la famosa fluoxetina del Prozac. ¿La razón? El safranal regula los niveles de melatonina (hormona responsable del sueño, pero también de los estados de ánimo). Y, lo mejor, a diferencia de los medicamentos tradicionales, no tiene efectos secundarios.


Y mucho más... 

Sólo dos años más tarde, en 2008, la revista International Journal of Obstetrics and Gynaecology publicó que las mujeres que toman dos cápsulas de azafrán diarias “tienen un 50 % menos de síntomas premenstruales ligados a la psique”. Pero eso no es todo. Natural Standard, organización americana que se dedica a la manufactura de productos naturópatas, está realizando estudios que relacionan el consumo de azafrán con la disminución de síntomas de alzhéimer. Y todo parece indicar que esto es sólo el principio.


Sólo en pastillas: tomar la dosis adecuada de azafrán para mitigar un mal estado de ánimo sólo con la alimentación es casi imposible, pues el safranal se deteriora con la conservación inadecuada y en el proceso de cocinado. Pero sí existe la opción de acudir al complemento nutracéutico y, aunque no necesite receta, no está de más que tu médico sepa que lo tomas, ya que puede interaccionar con otros medicamentos (y no lo combines nunca con otros antidepresivos). En España, los más conocidos son Afran, de Narval Pharma, y Optimus, de Aquilea.


Recomendación del naturópata: 176 mg diarios de extracto (unos 0,03 g de azafrán). Es decir, una o dos pastillas/día.

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