Azúcar ¿Blanco o Moreno?

¿Te lo has preguntado alguna vez? Conoce sus diferencias:
Lo que conocemos azúcar de mesa (blanco o azúcar blanquilla) no es más que sacarosa;  es decir, una mezcla de glucosa y fructosa y deriva de la remolacha azucarera o de la caña de azúcar.
El azúcar blanco tiene un contenido de sacarosa del 99,5 %, sin apenas vitaminas y minerales. El abuso de este tipo de azúcar puede provocar descalcificación ósea.
El azúcar moreno o integral se obtiene mediante la trituración de la caña de azúcar. Conserva todos sus nutrientes porque no has ido refinado, de ahí que se le llame también azúcar crudo. Su sabor tiene un deje a regaliz, y  su textura es pegajosa, ya que es muy rico en melaza o miel de caña. Además, posee muchas sales minerales que ayudan a alcalinizar nuestro pH (algo muy saludable porque tendemos a terne un pH sanguíneo ácido). La melaza es un líquido más o menos viscoso, de color pardo oscuro, que queda como residuo en el proceso de la obtención del azúcar de caña o remolacha. Hay que tener cuidado, porque muchas  veces lo que se ofrece en el mercado es azúcar blanco bañado en melaza de caña para que tome ese color moreno.
El azúcar integral de caña también se le llama panela. Se obtiene a partir de la evaporación de los jugos de la caña y la posterior cristalización de la sacarosa. A diferencia del blanco, no se ha sometido a ningún refinado, centrifugado u otro procesado, por eso conserva todas las vitaminas y minerales.
Las calorías que aportan uno y otro son similares (no debemos tomar más azúcar porque sea integral).
A la hora de comprar: si vas a comprar azúcar moreno elige siempre el más pegajoso. Si está poco o nada pegajoso, indica que ha sido refinado un poco o mucho.

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