Bacterias fecales en la comida, ¿peligro para la salud?

5 minutos

Primero fueron las tartas de chocolate de Ikea, luego los hielos de cafeterías famosas y restaurantes de comida rápida y ahora los mojitos de la playa. Las bacterias fecales están más cerca de lo que piensas...

También te puede interesar: ¡Evita intoxicaciones alimentarias! Aprende a conservar bien los alimentos
Bacterias fecales en la comida.
¿Inocente mojito playero o cuna de bacterias?

Sí, estás leyendo bien: bacterias fecales. La cuestión es que parece que la higiene alimentaria ha sido puesta en entredicho en más de una ocasión.

Hace varios años cuando se detectaron restos de bacterias fecales en las tartas de chocolate de Ikea todos pusimos el grito en el cielo (e hicimos un esfuerzo mental para intentar recordar la última vez que habíamos visitado esta cadena sueca de muebles y que nos habíamos parado a comer en su restaurante, rezando para no haber tomado tarta de chocolate…), pero es que la cosa ha pasado de ser un hecho aislado a algo más común de lo que pensábamos.

Este verano las bacterias fecales han vuelto a desatar las alarmas, especialmente en las bebidas: los hielos de algunas cadenas de comida rápida, de algunas cafeterías, los mojitos de la playa… Y Dios sabe en qué sitios más encontraremos restos de bacterias fecales que nos comemos alegremente.

Bacterias fecales en el hielo

Fue la BBC la que hizo saltar la liebre al encontrar niveles “preocupantes” de bacterias fecales en las bebidas refrigeradas con hielos de tres grandes cadenas de cafeterías en Reino Unido: Costa Coffee, Starbucks y Caffè Nero.

La cadena británica consultó al investigador del Instituto Chartered de Salud Ambiental, Tony Lewis, sobre esta cuestión y fue tajante en sus declaraciones asegurando que “estas no deberían estar presentes en ningún nivel y mucho menos en las cantidades encontradas”.

Pero es que la cosa no quedó ahí. Un mes después la cadena británica reveló que el hielo de las bebidas de Burger King, KFC y McDonald’s también estaba contaminado. El programa de consumo Watchdog (el que realizó la primera investigación) encontró en estos restaurantes algún nivel de contaminación de una bacteria llamada coliforme fecal, que no debería estar en el agua para consumo humano, explicó The Independent.

Esto ha hecho plantearse qué está ocurriendo en los lugares donde se hace el hielo y qué problemas higiénicos tienen las personas que están en contacto con él (que es ahí donde parece estar el origen del problema). ¿Podrían las máquinas no estar lo suficientemente limpias? ¿Alguien ha olvidado lavarse las manos tras pasar por el baño?

Los mojitos de la playa, también contaminados

Si la comida que pasa estrictos controles sanitarios resulta afectada por la contaminación, es mejor no pensar qué puede llevar esa comida y bebida que nos proponen vendedores ambulantes. En la playa es un clásico encontrarlos ofreciendo, de forma ilegal y sin haber pasado ningún control sanitario, comida y bebida a los veraneantes.

Cierto es que hay que ser valiente para atreverse con estos productos, pero también es cierto que muchos sucumben a la tentación de disfrutar de un mojito recién hecho sin necesidad de moverse de la sombrilla.

El diario EL PAÍS quiso hacer la prueba en las playas de Barcelona: se compró una muestra de cada uno de los productos que se venden habitualmente (un mojito, sangría, un bocadillo y un empandilla) y se llevaron a analizar. Aviso: los resultados no te van a gustar.

Salvo en la sangría (que los expertos aseguran que al ser un preparado industrial tiene sustancias que impiden la proliferación de bacterias), los demás productos tenían restos de E. Coli, es decir restos fecales, en una cantidad mucho mayor de lo que está permitido.

Este es el resumen de los productos contaminados:

- El mojito estaba a una temperatura de 15,6ºC, cuando un local autorizado tiene que servirlo entre tres y cuatro grados. Tenía valores coliformes de 720, cuando el valor permitido debería ser inferior a 10.

- El bocadillo de fiambre con queso estaba a 27,6ºC, y tenía valores totales de 6.000, cuando lo idóneo es que no superase los 1.000.

- La samosa, por su parte estaba a 29,3ºC en el momento en que se adquirió, cuando lo recomendable es que se consumiese a 8ºC –si se tomase en frío- o a 70 ºC –si se tomase en caliente-. Estas empanadillas también estaban contaminadas con E.Coli.

El E.Coli, ¿qué es? ¿Es peligroso?

El E.Coli es una bacteria que se localiza en los intestinos de humanos y animales. Vamos, materia fecal. Esta bacteria llega a la comida por una mala higiene en la manipulación de alimentos. El hecho de que la persona que manipule la comida y la bebida no se haya lavado las manos contamina los productos.

Los expertos aseguran que al no mantener la cadena de frío y, en el caso de las bebidas, llevar azúcar, estos productos se convierten en el mejor un caldo de cultivo para las bacterias, que “crecen exponencialmente” sin control. De hecho, afirman que el mismo mojito comprado una hora más tarde a más temperatura habría llegado a tener “millones de coliformes”.

Y una vez leído esto llega el momento de pararse a pensar. Porque, seamos realistas, cuando compramos un sándwich o un mojito a un vendedor ambulante de playa, sabemos que estamos jugando con fuego y todo puede acabar en una 'agradable' intoxicación veraniega. Una particular forma de dar un poco de vidilla a las vacaciones.

Pero… ¿encontrar bacterias fecales en restaurantes o cafeterías famosas? ¿Hasta qué punto es algo controlable? ¿Deberíamos asumir que ni siquiera en nuestra propia casa estamos libres de comer bacterias fecales? Esto da, por lo menos, para pararse un momento y volverse selectivo con la comida que decidimos llevarnos a la boca.

Etiquetas: Nutrición, Salud de la mujer

Continúa leyendo...

Contenidos similares

COMENTARIOS