Bacterias que nos quieren

¿Nos pasamos con la higiene? La limpieza es imprescindible para la salud, pero un exceso puede acabar con bacterias que son necesarias y beneficiosas para el organismo.

¿Nos pasamos con la higiene? La limpieza es imprescindible para la salud, pero un exceso puede acabar con bacterias que son necesarias y beneficiosas para el organismo.

 

Cada rincón de la naturaleza alberga bacterias y el cuerpo humano no es menos: se calcula que tenemos 100 billones de estos microorganismos que, agrupados, pesarían 1,5 kg. Sobre todo se localizan en la piel, el aparato respiratorio superior, el aparato genital femenino y el tubo digestivo. No quieras acabar con ellas. La mayoría son buenas.

 

“Vivimos en simbiosis. Tanto ellas como nosotros obtenemos beneficios de la relación”, explica Jaime Esteban, microbiólogo y portavoz de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC). Nos ayudan a la digestión, al mantenimiento del pH, nos protegen de otras bacterias más agresivas...

En la boca

En la boca hay hasta 700 especies de bacterias. Agilizan el proceso metabólico y la digestión. Lávate los dientes después de cada comida, pero sin restregar. 

 

En la piel del rostro

Hay un millón de microorganismos por centímetro cuadrado en la piel y uno de cada cuatro está presente en los folículos pilosos y glándulas sudoríparas. Si la limpieza es extrema se rompe el equilibrio entre bacterias y esto puede llevar a que se desarrollen eccemas.

 

Consejo: limpia el rostro con agua micelar y agua termal. Si te gusta el jabón, mejor uno que sea espumoso. Y nada de cepillos de limpieza a diario, es suficiente con una o dos veces por semana. Exfolia solo una vez al mes, porque la epidermis se renueva cada treinta días.

En casa

La contaminación, el abuso de antibióticos, pero también el exceso de higiene tienen como resultado más niños alérgicos, según la Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergia y Asma Pediátrica.

 

Mantén la casa limpia y ventilada, pero deja que jueguen con animales o en el jardín o perjudicarás la respuesta de su sistema inmunológico.

 

Probióticos, ¿sí o no?

En los últimos años han proliferado los alimentos probióticos, yogures enriquecidos... ¿Son útiles?

 

Lo cierto es que han demostrado serlo en caso de que la flora bacteriana esté dañada, porque los microorganismos que aportan actúan mientras esas bacterias se recuperan.

Cuidados íntimos

En la flora vaginal se encuentran los bacilos de Döderlein, bacterias benignas que mantienen el ácido láctico vaginal e impiden que proliferen gérmenes. “En el parto vaginal, las bacterias colonizan la piel del recién nacido y le protegen frente  a organismos patógenos”, explica el microbiólogo de la SEIMC.

Pérdidas anormales, irritación e incluso mal olor son el resultado de una alteración bacteriana. Una vez al día limpia la zona con un jabón adecuado y sécala con cuidado. No realices duchas vaginales.

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