Beneficios de las infusiones en tu organismo

Su impacto positivo sobre el organismo depende en gran medida de su composición.

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La hidratación es uno de los pilares de la salud del ser humano. Tendemos, en cambio, a confundirnos a partir de esta realidad, ya que “no vale” hidratarse con cualquier líquido. Fundamentalmente, el agua es dicho pilar, y precisamente esta es la base las bebidas naturales que sí son recomendables, las infusiones. 

A los beneficios propios de beber agua, las infusiones aportan al organismo las virtudes propias de las hierbas silvestres, más allá de añadir una dosis de sabor sin necesidad de recurrir a ingredientes que no sean saludables -las infusiones se componen solo de agua caliente, que no hervida, y las plantas protagonistas de la misma-. Eso sí, dependiendo de la composición de la infusión, así serán sus beneficios. No se puede generalizar sobre ellas porque cada ingrediente natural tiene sus propiedades.

Las propiedades de cada infusión

La manzanilla, por ejemplo, la reina de las infusiones junto con el poleo menta, es ideal para combatir trastornos digestivos. Tiene propiedades calmantes y al mismo tiempo ayuda a mejorar los procesos de digestión de los alimentos, de ahí que ayude a regular los movimientos de la musculatura intestinal e incluso mitigue los dolores estomacales derivados de la menstruación, entre otros aspectos. 

El poleo menta, por su parte, también ayuda con los procesos digestivos, pero más que a limitar dolores lo que hace es colaborar en digestiones de comidas pesadas, de ahí que tanto la manzanilla como esta infusión sean compatibles pese a incidir ambas en el aparato digestivo. 

Otra de las infusiones que más gustan es la tila, recurso desde tiempos inmemoriales para la angustia y el estrés. Es tal el bombo de esta infusión que muchas veces se desconoce a dónde llega el efecto real de la misma y a dónde el psicológico, pero si es cierto que puede ayudar a calmar la ansiedad porque tiene propiedades relajantes. Una alternativa a la tila que también aporta beneficios similares es la melisa, una planta que precisamente es originaria de nuestro área geográfica. 

Otra planta cuyo origen se sitúa en el sur de Europa es la salvia, que infusionada destaca por sus propiedades estimulantes. Se dice que consigue estimular el flujo sanguíneo en la zona del útero y la pelvis, de ahí que ayude a mitigar las menstruaciones complicadas. Sin embargo, no es recomendable durante la lactancia porque puede perjudicar la producción de leche materna. 

Por su parte, la valeriana, otro de los clásicos entre las infusiones naturales, es la planta que se recomienda para facilitar el descanso, ya que actúa como relajante del sistema nervioso central y, en consecuencia, del cerebro. Esto explica que se recomiende como solución contra el insomnio, algo similar a lo que ocurre con las infusiones de tomillo y los catarros y dolores de garganta. Esta hierba típica de nuestra cocina es una potente refuerzo del sistema inmunológico porque incluye timol en su composición, una sustancia que ayuda a paliar los síntomas de patologías leves que afectan a la garganta. 

Es importante, como ves, detectar bien qué se quiere paliar a través de las infusiones porque para cada problema se recomienda el uso de hierbas naturales distintas. Todas, en cualquier caso, son recomendables para hidratar al cuerpo como complemento del agua y también para calentarlo de forma natural, siendo en este sentido una alternativa al café aconsejable puesto ya que  su ingesta no conlleva las contraindicaciones de este.

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