Bicarbonato, toda una ayuda

No es un remedio de otros tiempos, sino un buen aliado natural que te puede ayudar de mil formas. Toma nota de estos buenos trucos. ¡Ganarás bienestar!

Los remedios más eficaces son a veces los más simples. Este es el caso del bicarbonato de sodio, ese polvo blanco, inodoro, soluble en agua y con un ligero sabor metálico que todos conocemos y que tiene múltiples usos: la limpieza de la ropa, de la casa, el cuidado de la piel y el pelo... ¿En la salud? Anota lo que puede hacer por ti: 

 

Ayuda a la digestión 

 

El bicarbonato, gracias a su alcalinidad, tiene la capacidad de neutralizar los ácidos, con lo que ayuda a resolver problemas como la acidez o la indigestión estomacal (uno de sus usos más conocidos). ¿Cómo tomarlo? Diluye una cucharada de bicarbonato de sodio en un vaso de agua y revuélvelo suavemente. Tómalo cuando sientas molestias o bien después de una comida copiosa (su sabor no es del todo agradable, pero funciona).

Efecto relajante 

 

Como un baño de sales, el bicarbonato ayuda a relajar y calmar las tensiones del cuerpo. También facilita la recuperación después del esfuerzo físico y evita la aparición de dolores que ocasiona la producción de ácido láctico por el músculo. Además, deja la piel suave y flexible. ¿La receta? Diluye siete cucharadas soperas de bicarbonato de sodio en una bañera con agua caliente o tibia y sumérgete durante no más de quince minutos. Recuerda aplicarte después una crema hidratante para evitar la sequedad de la piel.

Mejora el pie de atleta 

 

Conocido también como tiña podal, se trata de una infección por hongos que prospera en zonas cálidas y húmedas, y que causa picazón, piel agrietada y pequeños cortes entre los dedos y el talón. También puede deberse a una mayor traspiración, como en el caso de los deportistas. ¿Cómo te ayuda el bicarbonato? Gracias a sus propiedades antifúngicas. ¿La receta? Prepara agua tibia y bicarbonato (dos cucharadas soperas de bicarbonato por cuatro o cinco litros de agua) en un barreño y sumerge los pies durante 15 minutos. Repite hasta que desaparezcan los síntomas y seca los pies con cuidado.

Alivia las quemaduras 

 

El bicarbonato también se emplea para evitar ampollas y cicatrices después de una quemadura superficial. Actúa eliminando la piel muerta y la rojez gracias a sus cualidades antisépticas y calmantes. ¿La receta? Diluye una cucharada sopera de bicarbonato en un cuarto de litro de agua fría, empapa una compresa en la mezcla y aplícala sobre la quemadura. Ponte una compresa cada 10 minutos, si es posible, hasta calmar la quemadura.

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