Bisfenol A, el peligro en los plásticos

Se escucha en las noticias y no deja de alarmarnos. Cada vez se limitan más los valores máximos de Bisfenol A en los envases estando ya prohibido en materiales para niños desde hace 10 años. Disruptor endocrino, le dicen. ¿Tenemos que preocuparnos?

Obviamente nunca es deseable que un compuesto que no queremos que esté, aparezca en nuestros envases. Pero ¿está en cantidades peligrosas? Ahí también está la clave. Si quieres un bolso que vale 300 euros y en el banco tienes 2 céntimos, sí hay presencia de dinero en el banco, pero no será posible que te compres el bolso. Analicemos el caso.

Antes de nada: ¿qué es un disruptor endocrino?

Bisfenol A
Foto: Istock

Cualquier sustancia química diversa y heterogénea (es decir, aquí entra todo) que podrían tener la capacidad de alterar el (ya complicado) sistema hormonal de nuestro organismo. El origen puede ser animal, vegetal (como los conocidos fitoestrógenos) o sintético.

Hablamos de más de 800 sustancias identificadas como tal por la OMS, pero parece que sólo se oye hablar del Bisfenol A.

¿Qué es el Bisfenol A?

Se trata de un compuesto químico que se utiliza en combinación con otras sustancias para la fabricación de plástico de policarbonato y otras resinas.

Este plástico está autorizado para el uso en contacto con alimentos siempre que se cumplan las normativas apropiadas.

Tanto los aditivos, ingredientes, peligros emergentes, materiales en contacto con los alimentos y cualquier sustancia susceptible de ser incluida en un alimento o en contacto, es revisado y analizado por las autoridades europeas en seguridad alimentaria (EFSA) de forma independiente y basada siempre en estudios fiables.

El Bisfenol A no iba a ser menos y se ha revisado en 2006, 2008, 2009, 2010, 2011, 2016 y 2022. Ahí es nada.

Algunos estudios indican que el Bisfenol se metaboliza y cambia a otra sustancia que no es disruptora endocrina y se elimina por la orina. Pero hay más, y por eso…

En 2015 la EFSA disminuyó de forma temporal la ingesta tolerable a 4 microgramos/kg/día. Ahora que ha vuelto a revisar, propone disminuir aún más este valor dejándolo en 0.04 nanogramos/kg/día.

La ingesta diaria tolerable es la cantidad de una sustancia que se puede ingerir durante toda nuestra vida sin que suponga un riesgo para nuestra salud.

Esta nueva propuesta de límites máximos viene dada por estudios revisados donde, en animales (no en humanos), parece que aumentan el número de un tipo de glóbulos blancos (células T-helper) que, si se encuentran en valores altos, podrían estar relacionados con el desarrollo de inflamación pulmonar alérgica.

¿Corremos peligro por el Bisfenol A?

Qué es el Bisfenol A
Foto: Istock

Un peligro es una amenaza. En este caso deberíamos tener en cuenta el riesgo. Es decir: un peligro es que en el mar haya tiburones, un riesgo es que nos apetezca bañarnos con ellos. Para analizar el riesgo, debemos conocer a la cantidad de Bisfenol A al que estamos expuestos, analizar el tiempo durante el que estamos expuestos y nuestras propias condiciones (si es un bebé, un feto, un niño, un anciano…) y según sea el caso, se deciden unas acciones u otras.

En este caso, se prefiere reducir (aún más) la cantidad a la que estamos expuestos para tener (aún más) seguridad.

¿Eso es que hemos estado en riesgo?

En absoluto, estamos expuestos entre 0 y 1 microgramos/kg/día. El valor máximo está por encima de las nuevas recomendaciones, pero es que ya antes era muy bajo. Tenemos mejores métodos de análisis, más precisos y concretos y, siempre que se pueda eliminar la exposición a algo que no queremos: es necesario hacerlo.

Como con el tabaco y el alcohol, donde estamos expuestos a valores altísimos de sustancias tóxicas pero que tenemos más interiorizadas porque la sociedad las acepta mejor que el Bisfenol A.

Nota: La percepción del riesgo

En muchas ocasiones nos alarmamos por los titulares o extractos que leemos, más aún cuando habla de temas tan serios como la salud. Si a ese coctel le añadimos palabras extrañas que no nos suenan, tendremos la tormenta perfecta.

La realidad es mucho más aburrida, profesionales muy capacitados (e independientes) basados en recopilaciones de muchos estudios fiables, realizan recomendaciones utilizando los datos y el principio de precaución protegiendo cada vez más a la ciudadanía. Que algo se revise y se ponga un límite menor significa que el sistema está funcionando, no olvidemos que hablamos de pasar de 0.0000004 a 0.000000004 gramos por kilo al día. La diferencia es enorme… para quien tiene que corregirla, pero nuestro nivel de seguridad ya estaba garantizado.

Dejemos a los profesionales que sigan cuidando de estos detalles y pongamos nuestro granito de arena en mejorar nuestra salud con lo que está en nuestra mano: los hábitos saludables. Sin temor a equivocarme digo que influyen más que la exposición a Bisfenol A.

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Gemma del Caño

Gemma del Caño

Licenciada en Farmacia con especialidad en I+D+i e Industria. Máster en biotecnología, innovación y seguridad alimentaria. Trabaja desde hace 10 años en la industria alimentaria en I+D+i, Calidad y Dirección técnica. Profesora asociada en el Grado de Nutrición y Dietética de la Universidad Europea Miguel de Cervantes en las asignaturas Legislación Alimentaria y Política Alimentaria, así como en diferentes Máster. Autora del libro 'Ya no comemos como antes, y menos mal'. Colaboradora en diferentes medios de comunicación: RTVE, CyLTV, A3media, Salud Sin bulos y en plataformas de divulgación científica como Naukas y Desgranando Ciencia.

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