Bisfenol A: El plástico en el punto de mira

El bisfenol A puede estar presente en multitud de envases de plástico que usamos cada día. Pero, ¿qué debemos saber realmente sobre él?

El pasado 31 de marzo se aprobó en el Senado la Ley de residuos y suelos contaminados para una economía circular. Entre los puntos más debatidos se encuentra el relativo al contenido en sustancias peligrosas en material y productos, destacando los alteradores endocrinos. En el documento inicial se indicaba la prohibición del uso de ftalatos y bisfenol A en envases, sin embargo, en el texto finalmente aprobado se modifica este apartado ya que se remite la restricción de ftalatos y bisfenol a lo previsto en la normativa europea.

¿Cuál es la legislación europea sobre el bisfenol A?

Bisfenol A
Foto: Istock

En la actualidad la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) se encuentra en pleno proceso de reevaluación sobre la seguridad del bisfenol A.  En este proyecto se propone una reducción de la ingesta diaria tolerable de bisfenol A desde los 4 microgramos por kilogramo de peso corporal al día establecidos en 2015 hasta los 0,04 nanogramos por kilogramo de peso corporal al día. 

Esta modificación es considerable ya que supondría una restricción del orden de 100.000 veces la ingesta diaria tolerable.

¿Qué es el bisfenol A?

El bisfenol A es una sustancia química que forma parte de diferentes plásticos, algunos de ellos empleados en envases que contienen alimentos. En concreto, el bisfenol A es el constituyente del policarbonato (PC, plástico número 7) y también puede ser empleado como aditivo del policloruro de vinilo (PVC, plástico número 3). Otro de los usos del bisfenol A es en forma de resinas epoxi como revestimiento interior de alimentos enlatados.

En los últimos años se han ido imponiendo diferentes restricciones sobre el empleo de bisfenol A a distintos niveles. En 2011 se prohibió en la Unión Europea el uso de bisfenol A en biberones destinados a población infantil. Asimismo, en 2020 se procedió a limitar el empleo de este compuesto en papel térmico, como son los tickets de compra, ya que se observó como las cajeras que no utilizaban guantes en su puesto de trabajo estaban expuesta a unos mayores niveles de bisfenol A, y ello se relacionó con distintos problemas de salud.

¿Cuáles son los motivos para esta notable reducción?

El bisfenol A es un disruptor endocrino ya que puede interferir sobre el correcto funcionamiento del sistema endocrino. Es más, la historia del bisfenol A es llamativa ya que fue sintetizado por Edward Charles Dodds cuando intentada encontrar compuestos con una estructura similar a los estrógenos. Sin embargo, al ser considerada su actividad estrogénica como débil su uso se destinó a la fabricación de compuestos plásticos.

La EFSA respalda su proposición para restringir la exposición al bisfenol A por el   potencial impacto negativo sobre el sistema inmunitario, ya que en estudios realizados en animales se ha evidenciado un incremento en el número de linfocitos T colaboradores.

¿La exposición actual de bisfenol A es preocupante?

Exposición al bisfenol y riesgos
Foto: Istock

Tradicionalmente se ha aludido a que la exposición a bisfenol A es baja, y por ello este posible efecto negativo sobre el sistema endocrino no sería relevante. Esta asunción parte del principio de dosis-respuesta, por el cuál conforme aumenta la exposición a bisfenol A, el riesgo sobre la salud lo haría de forma proporcional.

Sin embargo, los disruptores endocrinos se caracterizan por mostrar una respuesta no monotónica, es decir, que no existe una relación directa entre la exposición y la respuesta. Esto hace que estos compuestos muestren un comportamiento imprevisible y sean difíciles de estudiar.

¿Cómo podemos reducir la exposición a bisfenol A?

Si nos remitimos a la EFSA, la personas con una exposición a bisfenol A media y alta superarían esta nueva ingesta diaria tolerable propuesta. Por lo tanto, parece razonable tomar medidas preventivas al respecto mientras se ejecutan las acciones legislativas para limitar su uso.

Botellas de agua

Las garrafas de agua que encontramos en muchos centros de trabajo están formadas por policarbonato por lo que suponen una fuente de exposición importante por la posible migración de bisfenol A al agua de bebida. Por ello, el uso de botellas de cristal o acero inoxidable puede ser una buena medida en este sentido.

Latas de conservas

Las latas de conserva y principalmente las que contienen pescado presentan una cantidad significativa de bisfenol A, debido a que este compuesto se emplea como revestimiento interior. Además, esta migración puede ser mayor cuando el líquido de cobertura es una grasa en vez de agua.

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Miguel López Moreno

Miguel López Moreno

Soy dietista-nutricionista y actualmente me encuentro realizando una tesis doctoral en ciencias de la alimentación en el CIAL-CSIC. Imparto docencia universitaria en la Universidad Francisco de Vitoria (UFV), además de colaborar en la formación de posgrado en la Universidad Europea de Madrid (UEM) y en el Centro de Estudios Avanzado de Nutrición (CEAN). Formo parte de la junta de gobierno del colegio de dietistas-nutricionistas de Madrid (CODINMA) desde la vocalía de formación. Del mismo modo, compagino mi labor investigadora y docente con la nutrición clínica en Training Boutique y con la divulgación científica a través de la cuenta @nutreconciencia.

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