Cambia de actitud y sé feliz

¿No lo consigues? ¿Es tu asignatura pendiente? ¿No será que te has empeñado en verlo todo negro? Encontrar la dicha es más facil de lo que parece: empieza con pequeñas acciones cotidianas.

¿No lo consigues? ¿Es tu asignatura pendiente? ¿No será que te has empeñado en verlo todo negro? Encontrar la dicha es más facil de lo que parece: empieza con pequeñas acciones cotidianas. Tus propios recursos te ayudan a interpretar las situaciones de forma positiva y a atesorar felicidad cada día.

 

Modifica tu ritmo de vida

Intentar hacer demasiadas cosas al mismo tiempo o tener varios frentes abiertos pasa factura. Nos olvidamos de lo que realmente nos gusta, de cuidarnos, de darnos un respiro... y esto provoca infelicidad. "Párate y reflexiona antes de pasar a la acción. Si dejas que los estímulos externos te bombardeen, estarás en manos del entorno y tendrás sensación de falta de control. Prioriza", precisa Victoria Cadarso, psicóloga de Madrid.

 

Ten esperanza

Caer en la apatía y la indiferencia impide cualquier cambio vital. Pensar que va a llegar algo que te va a hacer la vida más fácil ("me va a tocar la lotería", "voy a cambiar de jefe"...) es una quimera. ¿Cómo ponerse en marcha? "Mantén la ilusión por los pequeños detalles para superar la inercia y el automatismo. Es un 'motor' que fomenta la superación y te ayuda a asumir riesgos".

 

Escapa del "debo...

"Debo casarme", "debo estudiar"...  Convertir los deseos en necesidades implica una carga. "Cuando  vivimos  fijándonos en las obligaciones, nos sentimos presionados y se genera resistencia y frustración, cosas que nos hacen vulnerables a nivel emocional". ¿La solución? Transformar las exigencias en preferencias. Empieza por cambiar en tu diálogo interno la palabra 'debo' por 'me gustaría'. "Al cambiar la forma de pensar, disminuye la autoexigencia y hay un crecimiento personal".

Valora lo que sientes 

Tratar de vivir sin impactos negativos es imposible. Forman parte de la existencia y son tan naturales como los positivos. Lo importante es saber que cada emoción tiene una función y nos pide una acción. Tener el talento para interpretarlas y poder liberarlas o regularlas es clave. ¿Cómo hacerlo? "Acepta cualquier sentimiento, míralo de frente y entiende qué te quiere decir. Si los manejas de forma adecuada, el miedo, la tristeza, el enfado... dan paso a emociones positivas como la alegría, la compasión, el agradecimiento, la comprensión..."

 

Acepta los errores

Para muchos, equivocarse es algo inaceptable.  Lo asociamos al fracaso y empezamos a desconfiar de nuestras capacidades. Craso error. "La vida es un continuo aprendizaje y no lo podemos hacer todo bien. Hay que aceptar que vamos a fallar. Es la mejor manera de no generar ansiedad. Además, si te pones nervioso por miedo a errar, tienes más posibilidades de hacerlo mal. Piensa que los tropiezos  ayudan a madurar".

 

Nada es terrible

Se puede ser feliz en cualquier circunstancia. Todo depende de cómo enfoques las cosas que pasan. "Si alimentas lo negativo serás pesimista, mientras que si eliges desdramatizar tomarás conciencia de lo afortunada que eres". Pero este proceso requiere un aprendizaje. Sí, a ser optimista también se aprende. "Hasta la mayoría de edad has vivido una situación de dependencia y, si no has desarrollado habilidades para desafiar la adversidad, te será difícil disfrutar del lado bueno de las cosas".

 

Pon la atención en lo que suma

 “Las personas son felices no porque tengan éxito o dinero, sino porque su atención está puesta en lo importante. Deja de invertir en cosas e invierte en ti mismo: valora aquello que te produce bienestar, aprecia los detalles y potencia las relaciones sanas con tus seres queridos. Recuerda que cuando llegas al mundo vienes sin nada y te vas a ir de igual forma. Solo te vas a llevar el recuerdo de esas experiencias afectivas positivas que se han sucedido en tu vida".

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