Canela de ceilán: cuáles son sus propiedades

Te contamos en qué se diferencia con la canela cassia, la más habitual en las cocinas.

Puede que hayas leído o escuchado últimamente que dentro del ya famoso grupo de “superalimentos” hay que incluir a la canela de Ceilán. En ese momento, a poquito que seas un poco curioso, habrás pensado si es la canela con la que llevas cocinando tus dulces y platos salados toda la vida en casa, o si por el contrario se trata de un producto diferente. A continuación, saciamos tu curiosidad dando respuesta a tus dudas.

La canela de Ceilán, antiguo nombre de Sri Lanka, la isla asiática ubicada en el oceáno Índico, junto a la India, es el nombre común con el que se conoce a la variedad de canela Cinnamomum zeylanicum o Cinnamomum verum. Estamos hablando, por lo tanto, de canela. A simple vista, tanto entera como molida, es lo que crees ver. Sin embargo, no es esta la variedad de canela más habitual en supermercados y hogares. Esta es la canela cassia (Cinnamomum cassia), cuyos componentes nutricionales y su sabor son distintos de la canela de Ceilán, un producto mejor valorado por los cocineros y también más recomendado por los expertos en nutrición. 

Los primeros la valoran más porque es más aromática y sutil, equilibrada y rica en matices. Suelen utilizarla sobre todo en recetas dulces pero se puede aprovechar de una forma similar a la canela del árbol de la casia, la que seguramente tengas ahora mismo en el estante de las especies de tu cocina de casa, ya sea deshidratada y en rama o en polvo. 

Esta última, más basta de sabor, es una canela de origen asiático (China, Indonesia y otras zonas del sudeste asiático) que es mucho más barata que la de Ceilán. Ambas son las dos variedades de canela más conocidas y utilizadas.  

Propiedades nutricionales

A nivel nutricional, la diferencia más importante es que la canela cassia tiene una mayor concentración de cumarina que la de Ceilán. Esta es rica, en cambio, en cinamaldehído, un compuesto aromático que hace que su sabor sea mucho más intenso. La cumarina, tomada en grandes cantidades, conlleva riesgos para la salud a nivel hepático y renal. Por eso, la Unión Europea (UE) fijó un límite diario de consumo de 0,1 mg de cumarina por kilo de peso de la persona y día. Esto es, 6 mg/día de cumarina para un adulto de 60 kg. Esta cantidad es lo suficientemente grande como para que puedas consumir, si lo deseas, canela cassia tal y como hasta ahora lo haces, de manera ocasional o a diario en pequeñas dosis. 

Diferenciarlas no es fácil cuando están molidas porque el aroma dura menos y es menos intenso también, pero si es algo más sencillo hacerlo cuando se presentan en rama. La de cassia tiene forma de pergamino que se enrolla en los extremos y es más oscura que la de Ceilán, y también más dura. El etiquetado es una muy buena pista, pero a menudo no se especifica la variedad de canela que es, así que ante la duda intenta acudir a comprarla a un comercio de confianza. 

¿Es verdad que es un superalimento?

La verdad es que no, pero por la sencilla razón de que no existen los superalimentos como tal. Ni el vegetal más saludable del mundo puede garantizar una salud de hierro; sí puede ayudar mucho a ello, en cambio, una dieta equilibrada, variada y rica en productos vegetales. 

La canela, sobre todo la de Ceilán, que ya hemos visto que es un poquito mejor desde el punto de vista de su composición que la cassia, es un alimento saludable, pero no hay evidencias científicas de todas las supuestas propiedades medicinales que algunas culturas ancestrales le atribuyen.

Se sabe que la canela contiene principalmente aceites esenciales y otros derivados, como los mencionados cinamaldehído y ácido cinámico. Las conclusiones científicas más positivas sobre la canela y su impacto positivo en la salud se refieren a la regulación de los niveles de glucosa, pero en todo caso son efectos moderados y que siguen bajo investigación. 

Por ello, no podemos recurrir a la canela como remedio farmacológico ni superalimento. Otra cosa es que la usemos como sustituto del azúcar, por ejemplo. Esto es un hábito muy acertado puesto que a todas luces es un ingrediente menos nocivo para la salud que el azúcar, así que recurrir a la canela para limitar el consumo de azúcar es una decisión acertada. 

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