Carne de pollo, ¿por qué incluirla en la dieta?

El pollo es un alimento deliciosamente nutritivo, saludable, rico en proteínas, y muy versátil en la cocina. Su aporte nutricional varía ligeramente en función de la parte del pollo que se vaya a consumir, pero es una opción excelente en cualquier dieta.

Podríamos considerar al pollo como una de las aves más comunes en la cocina de muchas partes del mundo. Ha sido domesticado y consumido como alimento durante miles de años, y hoy día existen muchas variedades de pollo, incluyendo el pollo de corral, el pollo orgánico y el pollo convencional. La diferencia entre todos ellos básicamente la encontramos en cómo se crían y alimentan.

La carne de pollo se caracteriza por ser un alimento ampliamente conocido por su riqueza en proteínas (sobre todo en proteínas magras), y particularmente, por su bajo contenido en grasas y por tanto en calorías, al ser considerada como una carne magra. Y se convierte, de hecho, en una de las carnes más consumidas en todo el mundo.

Por este motivo, se ha convertido en uno de los alimentos más valorados en personas que siguen una dieta de adelgazamiento, especialmente por ser una buena fuente de proteína magra, lo que ayuda a mantener la masa muscular y a preservar un metabolismo mucho más saludable, pero sin aportar grasas ni calorías excesivas (como sí ocurre, por ejemplo, con la mayor parte de la carne roja). 

Eso sí, aunque es cierto que puede resultar verdaderamente apetitosa, a la par que exquisita, no es tan aconsejable consumir la piel, en especial cuando se sigue una dieta con el fin de bajar de peso, dado que es una de las partes del pollo que más grasa contiene.

Información nutricional de la carne de pollo

Tratar de calcular las calorías y la información nutricional de la carne de pollo puede llegar a ser muy complicado, fundamentalmente porque el aporte o el perfil nutritivo varía dependiendo de diferentes factores. Lo que significa que la parte del pollo que se vaya a consumir también influye, y si es consumido o no con piel.

No obstante, una porción de 85 gramos de pechuga de pollo, deshuesada y sin piel, aporta:

  • Calorías: 102 kcal
  • Grasas: 2 gramos
  • Hidratos de carbono: 0 gramos
  • Proteínas: 19 gramos
  • Potasio: 243 mg
  • Magnesio: 25 mg
  • Sodio: 46 mg
  • Fósforo: 195 mg
  • Zinc: 2.1 mg

También aporta cantidades interesantes de vitamina B12, niacina, vitamina B6, ácido pantoténico, vitamina E, D y K, así como selenio.

Por un lado, las vitaminas del grupo B ayudan al cuerpo a la producción de energía, y también son útiles para la formación de glóbulos rojos saludables. La vitamina D que encontramos también en la carne de pollo ayuda al fortalecimiento de los huesos y a la absorción del calcio, mientras que minerales como el hierro son especialmente útiles para la prevención de la anemia, la actividad muscular y la formación de hemoglobina.

Por otro lado, dependiendo del método de cocción escogido, y de los ingredientes utilizados durante el proceso de elaboración, por lo general la carne de pollo es naturalmente baja en grasa, por lo que su consumo es adecuado en personas que tengan hipertensión arterial.

Como vemos, la carne de pollo es una buena fuente de proteínas, y son bajas en grasas y en sodio. Tampoco proporciona carbohidratos, por lo que significa que nos encontramos ante un alimento bajo en hidratos de carbono. Además, la carga glucémica estimada de la pechuga de pollo (sin piel, sin hueso y cruda), es de 0.

Por otro lado, dado que las pechugas de pollo y la carne de pollo en general son tan versátiles, son tremendamente fáciles de incorporar en una dieta saludable.

Alto contenido en proteínas magras

Como te hemos comentado, la carne de pollo es una fuente excelente de proteínas baja en grasa. Las proteínas ayudan al cuerpo a mantener la masa muscular, y también son de enorme utilidad a la hora de desarrollar músculo (por ejemplo, cuando se practica algún tipo de actividad física anaeróbica o de fuerza).

Las proteínas magras son las que encontramos principalmente en las carnes magras, como el pollo. Y son especialmente adecuadas porque suelen estar presentes en alimentos proteícos bajos en grasa.

Formas saludables de preparar la carne de pollo

La forma como preparemos cualquier alimento, y en particular la carne de pollo (independientemente de que se trate muslo, pechuga, ala o solomillo), puede añadir cientos de calorías al conteo final tanto de grasas como de calorías de la carne.

Por tanto, si estás especialmente preocupada por tu peso, o si simplemente sigues una dieta más saludable, es normal que prefieras escoger opciones de cocción más adecuadas o saludables. Si es así, asar, cocinar a la plancha o hervir la carne son siempre las mejores métodos de cocción, en sustitución de otras menos adecuadas, como por ejemplo freír o saltear la carne (en especial si lo hacemos con aceite o con mantequilla).

Christian Pérez

Christian Pérez

Editor de Gaia Media Magazines y creador de revistas como Natursan, Vegveggies o Saludablementebien. Creador de contenidos especializado en nutrición, lifestyle y salud. Y lo más importante: Papá de 2 niñas

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