Carne in vitro, la alimentación del futuro

La creciente demanda de carne en el mundo y la amenaza de la degradación medioambiental han impulsado inventos como este: carne de laboratorio. ¿Te atreverías a probarla?

Carne in vitro

¿Alguna vez has oído hablar de la carne hecha en laboratorios o de la llamada ‘alimentación limpia’? La NASA lleva años intentado cultivar alimentos en el espacio, para que el abastecimiento de los astronautas sea más sencillo. A pesar de muchas de sus pruebas, este experimento, que parece de ciencia ficción, no acaba de funcionar, en parte por la falta de luz a la que se enfrentan los astronautas. Si este proceso te parece una locura, la carne de cultivo (o in vitro) da un paso más allá. ¿Te atreverías a comerla? ¿Es carne de verdad o es una amalgama de elementos artificiales? ¿Es perjudicial para la salud?

El médico investigador Mark Post es el auténtico impulsor de esta idea que, para muchos, parece descabellada, pero que tiene su trasfondo. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), lleva años alertando del aumento de la demanda de la carne. Tal y como asegura, “más de la mitad de los pobres rurales del mundo dependen de la ganadería”, lo que incrementa la demanda de proteínas cárnicas y la cantidad de recursos que se necesitan para producirla. Post ha dado en el clavo con este  proceso, ya que los daños ambientales disminuirían notablemente, permitiendo además que los recursos alimenticios crezcan. La ecuación de desastre ecológico que hasta ahora conocemos se invierte: el terreno cultivable aumentaría, la cantidad de comida que se produce sería mayor y el gasto de recursos en alimentación al ganado y de agua sería mucho más bajo.

¿Qué es la agricultura celular?

La agricultura celular es un procedimiento más sencillo de lo que parece a priori. Un músculo de animal, en caso de lesión, empezaría a generar células madre para regenerarse y recuperar la masa dañada. Este mismo esquema es el que interesa para formar carne y es el que se reproduce fuera del cuerpo del animal, dentro de una plaqueta.

El primer paso es realizar una biopsia al animal para extraer zonas específicas del músculo, que contienen células madre.  A base de una alimentación especial (con aminoácidos y lípidos), las células madre crecen y se duplican cada 18 horas. Una vez que consiguen la cantidad deseada, los investigadores dejan de alimentarlas y añaden colágeno para que se organicen, se estructuren y formen fibras entre sí. El resultado, con unas semanas de por medio, es sorprendente: un pedazo de carne listo para cocinar.

Carne limpia

Las ventajas de la carne limpia

Con esta idea se conseguiría producir carne en 7 u 8 semanas, un periodo mucho menor si se compara con lo que tardaría un animal en coger los kilos adecuados para su consumo. Otro punto clave, que está creando muchos adeptos, es que no es necesario matar al animal para resultar la carne de casi un sabor idéntico a la que estamos habituados.

Con este método se podría conseguir carne de pollo, de pescado, de cordero y de cerdo. Además estaría 100 % libre de enfermedades, ya que se controla en todo momento su crecimiento en un entorno seguro. El creador de este producto tiene como objetivo futuro añadirle a la carne (que es una pieza de  100 % músculo) omega 3 y grasas poliinsaturadas, lo que haría que dejara de producir colesterol malo, en pos de ser un alimento casi perfecto nutricionalmente.

Desde el punto de vista medioambiental, la carne permitiría reducir las hectáreas de ganado que actualmente se usan en un 99 %, ya que de una sola extracción de músculo se podrían multiplicar sus células madre de forma increíblemente eficaz. Además, se usaría un 96 % menos de agua y se emitirían un 96 % menos de gases de efecto invernadero.

Poca carne a precio alto

A causa de su temprana creación, la cantidad de carne que se elabora aún es muy baja como para industrializarla a gran escala. Además, las piezas de carne resultantes que se han creado no tienen tejido graso, por lo que el sabor es ligeramente distinto a la carne tradicional a la que estamos acostumbrados.

Quizás el mayor reto que tiene esta creación es eliminar la barrera de los prejuicios en el gran público: no todo el mundo está dispuesto a asumir que la carne del futuro se ‘crea’ en un laboratorio y no en el propio animal.

A pesar de ello, la empresa Memphis Meets es la primera encargada de comercializar esta carne a una escala mayor, con una visión de mejora del medioambiente, respeto a los animales y a la salud de los humanos. Aunque hay muchos puntos mejorables en la producción, empresarios como Bill Gates o Richard Branson han invertido en esta carne “futurista”.  En España, la empresa vasca Bio Tech Foods se ha subido al carro de la carne limpia y busca, principalmente, ser una alternativa a la ganadería y llegar a comercializarla a un precio que esté al alcance de todos.

Por el momento, granjeros de EEUU ya se han pronunciado para que el etiquetado de esta carne defina lo mejor posible la procedencia del producto. En unos años puede que la creciente necesidad mundial de consumir carne haga que esta opción sea la única. Una carne con una perspectiva de mejora en cuanto al sabor y democratización del precio: carne hecha en plaqueta.

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