Cáscara de huevo, ¿el 'ingrediente' revolucionario para proteger los huesos?

¿Nos hemos vuelto locos? ¿Cada vez aparecen más modas absurdas? Pues puede ser… Parece que ahora para tener los huesos fuertes, ¡hay que comer cáscara de huevo!

Cáscara de huevo, ¿el ingrediente revolucionario para proteger los huesos?

A pesar de que ahora parece que está de moda, la cáscara de huevo lleva más de una década siendo objeto de estudio y las conclusiones a las que han llegado diferentes grupos de investigadores sobre las propiedades nutricionales de este “ingrediente” son bastante sorprendentes.

Sí, la cáscara del huevo, esa parte que todos desechamos de forma automática, podría ser una gran ayuda para prevenir y mejorar la osteoporosis, gracias a su alto contenido en calcio.

¿Qué propiedades nutricionales tiene la cáscara de huevo?

A pesar de su dureza, la cáscara de huevo en realidad es una membrana permeable que permite el paso del aire y la humedad a través de 17.000 poros que cubren su superficie. Su principal ingrediente es el carbonato cálcico, que supone un 95 % de su composición.

Para evitar que las bacterias dañen el huevo, la cáscara cuenta con dos membranas más: una exterior, la cutícula, y otra interior (la membrana blanca que solemos quitar cuando hacemos un huevo duro). Ambas son ricas en proteínas, ya que contienen colágeno y queratina, aunque en pequeña cantidad.

Un estudio realizado en 2013 por un grupo de investigadores argentinos, y publicado en International Journal of Food Sciencies and Nutrition, llegó a la conclusión de que solo la mitad de la cáscara de huevo puede proporcionar la cantidad diaria de calcio que necesitamos. Eso sí, recomendaron tomarla como suplemento dietético en polvo, añadido a masas de pan, pizza o los espaguetis.

Otra investigación realizada en 2003, publicada en el International Journal of Clinical Pharmacology Research, analizó los efectos de la cáscara de huevo en mujeres post menopaúsicas y en mujeres con osteoporosis y comprobó que reduce el dolor, aumenta la movilidad y la densidad ósea y, además, detiene su pérdida. En diferentes pruebas con cerdos se llegó a la conclusión de que la biodisponibilidad de calcio de este "ingrediente" era similar e incluso mejor que la del carbonato de calcio purificado de calidad alimentaria.

Sin embargo, según apunta Marián García, doctora en Farmacia, nutricionista y autora del blog Boticaria García, "son necesarios más estudios que confirmen la correcta absorción y biodisponibilidad del calcio en este formato, ya que muchos de ellos se han realizado en animales".

Por su parte, Mar Fernández Nafría, nutricionista de la Unidad de Nutrición Salud-10 y miembro de Top Doctors, cree que "no es la forma más cómoda ni más habitual de aportar calcio a nuestro organismo pero, efectivamente, la cáscara del huevo puede ser un alimento apto para el consumo. Eso sí tras haberse procesado para asegurarse de que no está contaminada de microorganismos y trazas de otras sustancias. La industria alimentaria está buscando métodos para reducir de manera efectiva la carga microbiológica que pueda presentar la cáscara y hacer de esta un producto salubre".

Sin embargo, según apunta Marián García, doctora en Farmacia, nutricionista y autora del blog Boticaria García, "son necesarios más estudios que confirmen la correcta absorción y biodisponibilidad del calcio en este formato, ya que muchos de ellos se han realizado en animales".

Siempre hay un pero… (o varios)

Y, por supuesto, esto no quiere decir que haya que lanzarse a tomar cáscara de huevo como si no hubiese un mañana.

El primer peligro que existe es la permeabilidad de la cáscara y el riesgo de contaminación por bacterias. Marián comenta que "la cáscara de los huevos puede contener la bacteria salmonela", uno de los principales riesgos de intoxicaciones alimentarias que existen. De hecho, prosigue la experta, "uno de los motivos por los que se insiste en no lavar los huevos es para no favorecer que esta bacteria penetre a través de la cáscara”.

Carlos Fernández, nutricionista y director médico del grupo Nurición Center, apunta que, para que su consumo fuese seguro, el procesado de la cáscara debería hacerse a nivel industrial realizando el siguiente proceso: lavado de los huevos, apertura y extracción del contenido externo, molido y lavado de la cáscara, secado y pasteurizado y, finalmente, conversión en polvo con la maquinaria adecuada.

La cáscara de un solo huevo tiene 2 gramos de calcio, el doble de la cantidad diaria recomendada para un adulto.

En algunos lugares se habla de un procedimiento casero que consistiría en hervir las cáscaras, ya limpias, durante unos cuantos minutos, secarlas y luego hornearlas a baja temperatura durante una hora. Para, finalmente, macharlas con un molinillo o picadora, aunque el doctor Fernández desaconseja este “preparado casero, ya que la desinfección y triturado pueden no ser los adecuados” y podría suponer un riesgo para la salud.

Fernández Nafría añade que "debemos tener en cuenta otros factores de riesgo que puedan presentarse al consumir la cáscara del huevo, entre ellos asegurar su correcto machacado y sobre todo evaluar si existe una necesidad real de un suplemento de calcio".

La doctora Marián García piensa en que “en la dieta disponemos de fuentes de calcio mejores y más versátiles que no entrañan riesgos ni necesitan complejas preparaciones”. Además, “uno de los principales inconvenientes del uso de este producto es la forma de añadirlo a la comida” ya que hay que camuflarlo en los alimentos. La experta considera que, para incluir más calcio en la dieta diaria, se puede recurrir a otros alimentos que no ponen en jaque nuestra salud. Un buen ejemplo son las semillas trituradas, una gran fuente de este mineral, que se puede añadir a los yogures o cremas.

Y en esta misma línea Fernández Nafría nos plantea un interesante dilema: ¿es más importante sustituir alimentos insanos (comida ultraprocesada) por otros ricos en calcio y diferentes nutrientes o lo mejor es suplementar nuestra dieta y mantener esos malos hábitos?  Además, recuerda que no hay que olvidarse de otros factores que están involucrados en el metabolismo del calcio como la actividad física, monitorizar la ingesta de fósforo o potenciar la ingesta de las vitaminas D y K. Ya que incorporar más calcio sin reforzar un estilo de vida activo, que incorpore actividad física y atender el resto de variables, "sería como arreglarle la pata a una silla que no tenga soporte donde sentarse".

¿Qué ocurre si tomo más calcio de la cuenta?

El exceso de calcio es otro de los riesgos que tiene el consumo de cáscara de huevo como suplemento alimenticio. La cáscara de un solo huevo tiene 2 gramos de calcio y la cantidad diaria recomendada para un adulto es de 1 gramo. Es decir, con la mitad cubriríamos las necesidades diarias recomendadas.

La doctora Marian Araujo Yaselli, nutricionista de Vithas Salud Rincón Medical Centre, recuerda que "consumir más de 1 gramo de calcio proveniente de la cáscara de huevo sumado al calcio contenido en el resto de alimentos consumidos diariamente, supondría una cantidad desproporcionada" de este mineral.

Exceder esa cantidad de calcio puede provocar estreñimiento, el cuerpo puede tener problemas para absorber otros minerales básicos, como el hierro o el zinc, y también aumentan las posibilidad de tener cálculos renales.

Por lo tanto, antes de aventurarnos a tomar suplementos de ningún tipo, lo mejor es consultar a un médico para que nos recomiende lo que realmente necesitamos, sin poner en peligro nuestra salud.

 

Aquí se plantea el dilema de evaluar qué es más importante, incorporar productos que contengan mayor contenido en calcio, que a su vez nos proporcionen otros nutrientes y desplacen comida que no sea especialmente rica en este mineral (como la comida basura y procesada) o bien si nos interesa más suplementarnos pues hemos de tener en cuenta que un exceso de calcio puede tener efectos secundarios indeseables y acabar perjudicando nuestra salud.

También merece la pena evaluar otros nutrientes que están involucrados en el metabolismo del calcio, como son la actividad física, monitorizar la ingesta de fósforo o potenciar la ingesta de las vitaminas D y K. Pues incorporar más calcio sin reforzar un estilo de vida activo, que incorpore actividad física, y atender el resto de variables sería como arreglarle la pata a una silla que no tenga soporte donde sentarse.

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