¿Cesárea sí o no?

A veces la cesárea es obligatoria, pero otras es más "a la carta"; es decir, la elige la madre. Para algunos esto es una frivolidad; para otros, una elección personal.

A veces la cesárea es obligatoria, pero otras es más "a la carta"; es decir, la elige la madre. Para algunos esto es una frivolidad; para otros, una elección personal.

 

Durante mucho tiempo, para justificar la abundancia de cesáreas, se hablaba de cuestiones de agenda de médicos y pacientes o de exceso de celo de los profesionales, que no querían correr riesgos. Pero ahora ya no se trata solo de número de cesáreas, sino de número de cesáreas a la carta, que es otra cosa muy distinta y que está directamente relacionada con lo que ponen de moda -muchas veces sin querer- las famosas.

 

En España, de cada 100 partos, 26 son cesáreas (datos de 2011), unos números que se alejan bastante del 10-15% que recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS) y que muestran que las cifras de las clínicas privadas casi duplican las de la sanidad pública. A la hora de valorar las cesáreas, es primordial diferenciar entre la electiva, que es la recomendada por el médico, y la llamada cesárea a demanda, que es la que pide expresamente la paciente.

 

¿Por qué una mujer no quiere un parto vaginal? Las razones son varias: puede que le preocupe cómo será su sexualidad a partir de entonces, o que quiera preservar el suelo pélvico; puede querer librarse de la episiotomía o simplemente tener pánico al dolor del parto. "La paciente no puede solicitar esta intervención bajo su único criterio. Siempre practicamos el alumbramiento vaginal cuando no hay ningún problema, pues es la vía fisiológica de parir. La cesárea no está exenta de complicaciones quirúrgicas y de las que se derivan de la anestesia", comenta el ginecóloga y obstetra Juan José Escribano Tórtola. Él, que ha trabajado en varios hospitales públicos, afirma que en éstos no se realizan cesáreas a demanda: "Sí electivas cuando la madre ya sufrió una anteriormente, pero informándola de los riesgos".

La cuestión es que, a veces, además de por las razones antes mencionadas, se elige la cesárea a la carta para adelantar el parto y evitar la subida de peso de las últimas semanas (y el consiguiente estiramiento de la piel). Es decir, se opta, por razones estéticas, por algo que tiene consecuencias sobre la salud de la madre y del hijo. Y aquí radica el quid de la cuestión, porque donde unos ven frivolidad, otros contemplan el derecho de la madre a decidir sobre su cuerpo y sobre su vida. Hay voces que recuerdan, además, que detrás de tanta crítica subyace la vieja costumbre de fiscalizar el cuerpo de la mujer, de opinar sobre lo que ésta hace o no con él, una costumbre en la que, curiosamente, y a juzgar por los mensajes que inundan la Red, otras mujeres lideran los ataques más furibundos.

 

El doctor Jordi Antoni Vives, ginecólogo y obstetra de la clínica Teknon de Barcelona, explica los motivos de la alta tasa de cesáreas en la sanidad privada: "En estas clínicas hay más mujeres a las que se les ha aplicado técnicas de reproducción asistida, que tienen gestaciones complejas y son de edades avanzadas. La tendencia en estos casos, en los que el alumbramiento puede estancarse en la dilatación, es la de una cesárea con consentimiento. En ocasiones son las propias madres las que no aceptan los procedimientos de inducción o parto provocado y la piden explícitamente para no correr riesgos en el parto de su bebé".

 

¿Para no correr riesgos o para que su silueta sufra menos?, cabría preguntar. Nadie tiene una única respuesta, porque hay tantas como mujeres. Y porque, en una sociedad en la que por todas partes se exige a la mujer estar estupenda, culpar a famosas que viven de su imagen por preocuparse de su belleza es, cuando menos, sorprendente.

 

Por: V. Palomo y D. Conquero.

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