Chocolate contra la tristeza

Seguro que también te ha pasado a ti: llega el otoño y todo te cuesta más. Al llegar esta época, hay menos luz. Esta disminución provoca un efecto sobre la retina que influye en la síntesis de la serotonina, conocida como la hormona de la felicidad y uno de los principales neurotransmisores de bienestar. Por eso, durante el otoño podemos notarnos más tristes, que todo se hace más cuesta arriba.

Ese gran placer llamado chocolate


¿Has notado que, cuando estás triste, te apetece tomar chocolate? La doctora Pilar Senpau, en su libro Cuando la vida pesa (claves para que el estrés no te haga engordar), nos lo explica: se debe a que el chocolate contiene teobromina, una sustancia ligeramente antidepresiva, y fenilanina, el aminoácido precursor de la dopamina, neurotransmisor relacionado con los procesos de motivación y  aprendizaje que nos impulsa a seguir adelante a pesar de todo. Por eso, nos apetece chocolate cuando estamos tristes y, por eso mismo, en una dieta para perder peso -cuando necesitamos motivarnos para continuar y no abandonarla- debe incluir el chocolate.
¿La dosis de chocolate recomendada cuando no se quiere engordar? Una o dos onzas al día (10-20 gramos) y siempre con un mínimo de cacao del 70 %, ya que sus virtudes se deben precisamente a éste. Si contiene frutos secos (almendras, avellanas), mejor que mejor, pues ralentiza la entrada de azúcar en la sangre y así no iremos a por otro trocito y otro y otro... Además, los frutos secos aportan ácidos grasos poliinsaturados y saturados, que cuidan la salud cardiovascular.
¿Cuándo se nota su efecto? Al cabo de media hora. Debe transcurrir este tiempo para que el cerebro note la acción de la teobromina.
¿Tomarlo en taza? También puedes hacerlo. No tiene tantas calorías como pensamos (la grasa procede, sobre todo, de los bizcochos o churros con los que se acompaña: evítalos). Si le agregas un poco de canela ralentizarás también la absorción de azúcar por el organismo.

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