Claves Para Comer Seguro

Comidas al aire libre, picnics, tuppers y fiambreras para llevar a la playa... Se va acabando el verano pero aún nos quedan días de calor en los que los alimentos pueden provocarnos problemas de salud si no los tratamos y conservamos de forma adecuada. Y es que cuando el calor aprieta se crea el ambiente perfecto para que los microorganismos colonicen la comida y la estropeen. ¿El resultado? Sufrir desde una gastroenteritis hasta una salmonelosis; es decir, una toxiinfección alimentaria provocada por ingerir alimentos en mal estado.
Te mostramos cuáles son las infecciones alimentarias más frecuentes y qué hacer para evitarlas. Y no olvides las tres regla de oro: no tomes alimentos que no hayan sido tratados higiénicamente; olvídate de carne, pescado y repostería que no haya sido refrigerado; y las salsas consúmelas nada más elaborarlas.

“Cada año son más las infecciones por ingesta de alimentos contaminados cuando hace calor y sus condiciones de conservación no son las adecuadas”, dice la doctora Maribel Lopera, experta en medicina general y antiaging, de Smartsalus. Para evitarlas, lo mejor es tomar ciertas precauciones higiénicas y conocer qué infecciones son más comunes y cómo podemos evitarlas. Entre estas toxiinfecciones destacan:
SALMONELÓSIS. Es la infección más conocida. “Huevos, lácteos, carnes y alimentos que llevan tiempo cocinados pueden contaminarse por el calor, estornudos..., con microbios como la salmonela”, dice la experta. Por eso, extrema las precauciones al tomarlos (lee los consejos de AECOSAN).
-Los síntomas de salmonelosis son dolor abdominal, diarrea, vómitos, fiebre...
-¿Qué puedes hacer? “Lo mejor es tomar un antibiótico en una dosis única como prevención. Si no se tiene uno a mano, va bien beber agua con bicarbonato o sales de frutas; así se crea en el orga-nismo un ambiente alcalino, que evita la proliferación bacteriana. Hay que mantenerse hidratado: beber caldos vegetales, limonada, agua con aloe, infusiones hepáticas, etc.”, agrega la doctora.
ANISAKIS:
la produce el parásito del mismo nombre. “Está presente en los pescados crudos contaminados”, dice la doctora.
-¿Cómo sabes si lo tienes? “Aparece dolor en el abdomen, náuseas y urticaria”, que remiten con protectores digestivos, antihistamínicos y antiparasitarios (consulta con tu médico).
-Para evitarlo, “bastará con congelar el pescado a menos de 18 ºC durante 48 horas”. Y, por supuesto, en un restaurante o a la hora de comprar pescado crudo, exige siempre que haya sido congelado previamente.
TRIQUINOSIS: se debe a otro parásito. Esta vez “presente en la carne de animales como el cerdo, el jabalí, la carne de caballo en estado salvaje o no controladas por Sanidad”.
-¿Sus síntomas? Aparece diarrea, calambres abdominales y fiebre alta. “Siempre ha de ser tratada por el médico, ya que el parásito puede enquistarse en algún músculo, incluso en el corazón”, dice la doctora.
-Para evitarla, “lo mejor es congelar previamente la carne y consumirla siempre bien cocinada”.
BOTULISMO: “Lo provocan esporas o bacterias presentes en aguas, verduras, carne como la de cerdo, pescado, miel y conservas contaminadas por falta de higiene, pero también pueden penetrar por heridas”.
-Provoca cólicos abdominales, debilidad y parálisis muscular.
-¿Cómo puedes prevenirlo? “No tomando agua sin envasar (en países en desarrollo), no usando conservas que no estén almacenadas en lugares frescos, bien esterilizadas y precintadas, y evitando la ingesta de crudos y de mieles de procedencia incierta”, agrega la doctora.
LO QUE DEBES HACER
Para más seguridad, sigue al pie de la letra los consejos de la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (AECOSAN):
-Cocina bien los alimentos. El calor destruye los microorganismos. Para ello, hay que cocinar los alimentos, como mínimo, a 70 ºC (la temperatura que debe adquirir el centro del producto).
-No lo hagas por etapas. Cuanto más se manipule la comida, más riesgo de contaminación. Y dicho riesgo aumenta cuando la receta marca ciertos tiempos (por ejemplo: que repose para ganar sabor, para que aumente la masa). Evita preparaciones elaboradas en verano.
-Recién cocinados. Así debe consumirse cualquier alimento. Es la mejor manera de evitar la proliferación de los gérmenes; nunca los dejes a temperatura ambiente.
-Mantenlos calientes o fríos. Los alimentos que no se consuman inmediatamente deben mantenerse bien calientes, por encima de los 60 ºC (sopas, purés, guisos...), o bien fríos (a 7 ºC como máximo: ensaladas, gazpachos, sopas frías). Si quieres aprovechar una comida anterior, caliéntala a temperatura máxima antes de consumirla. ¿Vas a tomar pescado crudo? Congélalo antes durante 48 horas a menos de 18 ºC. Y si vas a descongelar, no lo hagas a temperatura ambiente, sino dentro de la nevera.
-Crudos y cocinados parte. Un alimento cocinado puede contaminarse por contacto con otros crudos o con utensilios (cuchillos, tenedores, tablas...) con los que éstos se hayan manipulado. Guárdalos en la nevera, completamente protegidos, en envases aptos para ello y separados unos de otros. Y ten cuidado con el paño de cocina o la bayeta: es un excelente vehículo de contaminación. ¿Lo mejor? Usar papel de cocina.
-No los dejes en el horno. Un error muy común es dejarlos en él una vez cocinados o sobre la encimera. Ahí se pueden contaminar. Si no los vas a consumir entonces, espera a que se enfríen y guárdalos -protegidos- en el frigorífico.
-Lava la fruta y verdura, pero no el pollo. Si vas a consumir alimentos crudos y con piel, lávalos siempre. Puedes emplear unas gotas de desinfectante de uso alimentario (acláralos siempre luego). El pollo, sin embargo, no lo laves. Según la Agencia de Normas Alimentarias del Reino Unido, entraña el riesgo de que la bacteria campylobacter se extienda a las manos, superficies, ropa... Y esta bacteria puede provocar desde infecciones con vómitos y diarrea hasta el síndrome del intestino irritable. Para evitarlo, cocínalo hasta que la carne y el jugo queden blancos.
-No mucho tiempo abiertos. Controla cuánto tiempo llevan abiertos los tarros de salsa, ketchup... Porque los microorganismos responsables de las toxiinfecciones no producen cambios en los alimentos (no cambia su textura, color, olor...), con lo que no puedes asociar su buen aspecto externo con su integridad y seguridad alimentaria (sólo notamos que cambian las características del alimento cuando éste ya se ha alterado, pero no cuando está contaminado). Descarta todos los que lleven más de una semana abiertos y guardados en la nevera.
LA EXPERTA DICE
Según la Dra. Maribel Lopera: “Para comer seguro en verano, hay que evitar las infecciones alimentarias. Y para eso es imprescindible asegurarse de la procedencia del alimento (ojo con los puestos ambu-lantes) y mantenerse bien hidratado. Pero hay que tener cuidado con el agua: nunca la bebas no embotellada o no hervida ni clorada en países de riesgo. Además, evita los alimentos crudos y procura alcalinizar el sistema digestivo, ya que esto impide el crecimiento bacteriano. Para conseguirlo, basta con tomar agua con bicarbonato o sales de frutas. Por otra parte, hay que extremar el cuidado con los alimentos cocinados que estén a temperatura ambiente (carnes, lácteos, pastas, huevos, natas...); pueden contaminarse y provocar gastritis. La infección aparece justo a la media hora (vómitos, molestias abdominales, diarreas líquidas...).  Para evitar todos estos problemas, lo mejor es prevenirlos. Consulta con tu médico qué medidas seguir si vas a viajar fuera. Te orientará sobre las medidas de higiene oportunas”.
BUENOS CONSEJOS
-Prescinde de los alimentos elaborados con huevos frescos como la mayonesa (mejor usa elaboraciones envasadas en monodosis); si preparas una tortilla, cuaja bien el huevo; asegúrate de hacerla a una temperatura segura y mantenerla bien caliente hasta su consumo. Si esto no es posible, consérvala bien refrigerada (las tortillas comerciales ya preparadas usan huevo pasteurizado y son más seguras).
-Para mantener el frío de los alimentos, emplea envases isotérmicos herméticos o bien tarteras introducidas en bolsas isotérmicas con acumulador de frío (otra opción son las fiambreras con platos; las más modernas son isotérmicas; en ellas puedes introducir alimentos calientes como carne, salchichas o tortillas).
Por: Carmen Sabalete.

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