Claves para dar un buen masaje

Solemos asociar el ir a darnos un masaje con buscar una solución para una determinada molestia física. Pocas veces lo concebimos como un tratamiento de belleza. Aunque sea distinto, empezando por el profesional que lo realiza, un masaje beauty comparte la misma finalidad que el terapéutico. “Debe ser una herramienta que se adapte a la necesidad de cada paciente. Ya sea tonificar el cuerpo, relajar o solucionar un problema estético”, explica Paz Torralba, propietaria del centro The Beauty Concept en Madrid.    

 

El bienestar, lo primero

La finalidad que debe cumplir un masaje siempre irá encaminada a tener beneficios en nuestro cuerpo. El objetivo depende de lo que se pretenda en cada caso. “Si es terapéutico, aliviar una ciática, una lumbalgia o una contractura, basta con que el resultado sea ese. Si es relajante, lo importante es que se dé una conexión entre el masajista y el paciente. Es básico porque eso hará que el masaje sea más eficaz”, asegura Cristina Enjuto, quiromasajista de la Clínica Menorca.

La confianza en el terapeuta también es fundamental en los masajes postoperatorios, “por ejemplo los que se hacen para evitar el encapsulamiento de las prótesis mamarias o las fibrosis en las liposucciones”, comenta Cristina Enjuto.  

 

Las cuatro fases

Un masaje óptimo se realiza en cuatro fases: toma de contacto, calentamiento, maniobras específicas y relajación. Esta última es primordial. “No hay que olvidar que el cliente busca sentirse mejor. Un buen masaje debe terminar con una serie  de pasos relajantes que proporcionen esa sensación”, afirma Cristina Álvarez, fundadora de los Centros de Medicina Estética Cristina Álvarez en Madrid.

 

Una o dos veces al mes

¿Cada cuánto tiempo sería aconsejable un masaje? Aquí no cuentan, claro está, los relacionados con lesiones físicas. En estos casos será el fisioterapeuta quien marque las pautas, pero si hablamos de otros tipos de masajes (drenantes, anticelulíticos, pre y post parto...), nuestras tres expertas consultadas recomiendan que nos los hagamos, al menos, una vez al mes.    

Todo depende del nivel actividad. “Para las más sedentarias y con dolores posturales, nada mejor que un masaje lento y profundo combinado con drenajes linfáticos que ayudan a reabsorber los líquidos retenidos”, afirma Paz Torralba. “En cambio, para las más deportistas es muy recomendable el masaje descontracturante combinado con unos buenos estiramientos”, añade.

 

Por Rosa Salom

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