Come Chocolate sin Complejos

Sólo con mencionarlo te sientes más animada: así es el chocolate. Un antídoto contra la tristeza, un regalo para el paladar, un dulce que no deja indiferente a nadie y, sobre todo, un alimento con propiedades muy saludables, siempre y cuando sepas elegir (es mejor cuanto mayor sea el contenido de cacao) y no cometas el error de comerte una tableta de una sentada. Dos o tres onzas al día (20 g como máximo) son suficientes, porque es un alimento muy energético.

FRENA EL ENVEJECIMIENTO
El cacao es muy rico en polifenoles, sobre todo en flavonoides, unos potentes antioxidantes que nos protegen del daño producido por agentes tan perjudiciales como la radiación ultravioleta, la contaminación ambiental, el tabaco... Actúan neutralizando los radicales libres responsables de la oxidación celular, el envejecimiento de los tejidos y el desarrollo de patologías como el cáncer, las enfermedades cardiovasculares o las neurodegenerativas. Es el chocolate negro el que contiene cantidades importantes de estas sustancias (casi el doble que el chocolate con leche), pero para beneficiarte de sus efectos debes tomarlo a diario.

MEJORA LA SALUD CARDIOVASCULAR
Numerosos estudios han puesto de manifiesto el papel que juegan los polifenoles en la salud del corazón. Tienen las mismas virtudes antiagregantes que la aspirina, mejoran la circulación y la fluidez sanguíneas y reducen la formación de coágulos; es decir, previenen las trombosis, que son el origen de muchas crisis cardiacas y de accidentes cerebrovasculares (ictus). Los flavonoides son capaces de estimular la dilatación de las arterias, con lo que se consigue una disminución de la tensión arterial.

MANTIENE EL COLESTEROL BAJO CONTROL
Los flavonoides también evitan la oxidación del colesterol malo (LDL) e impiden que se deposite en las arterias y que forme una placa que llegue a obstruirlas. El cacao contiene ácido oléico, que disminuye los niveles de colesterol total y de LDL (colesterol malo) y aumenta ligeramente los de HDL (colesterol bueno). Estos efectos se consiguen cuando se toman pequeñas cantidades de chocolate.

REDUCE LOS PROBLEMAS INTESTINALES
Diferentes estudios indican que, además de proteger el corazón, el chocolate es un gran aliado de otro sistema orgánico, el digestivo, ya que su alto aporte de antioxidantes limita la secreción de líquidos en el intestino delgado, lo que puede constituir un tratamiento muy eficaz contra la diarrea. De hecho, el cacao ya se utilizaba en el siglo XVI, en muchos países de Europa y en América, como remedio natural para combatir este trastorno. Por otro lado, el negro es también muy rico en fibra, que ayuda a reequilibrar la flora intestinal. Pero ten cuidado: si te excedes con la cantidad que comes, puede llegar a provocarte una indigestión.

Y, ADEMÁS, CALMA LA TOS
Aunque tal vez te sorprenda, así es. La teobromina, una sustancia contenida en el cacao y por lo tanto en el chocolate, se ha revelado como un arma eficaz para combatir la tos persistente. En un estudio realizado en Reino Unido, pudieron comprobar que este compuesto era un 33% más eficaz que la codeína, un componente habitual de los jarabes antitusígenos, y con la ventaja de no presentar ningún efecto secundario (como, por ejemplo, la somnolencia que suele aparecer cuando se toma este tipo de jarabes).

FALSOS MITOS
Provoca caries. No sólo no las produce, sino que incluso las evita. Los taninos que contiene frenan la formación de la placa dental y reducen el crecimiento de las bacterias. Pero, para compensar el efecto del azúcar que aporta el chocolate, es fundamental mantener una buena higiene bucodental.

Produce acné. No se ha encontrado ninguna relación entre la dieta y la aparición de acné en los adolescentes. Lo más probable es que esta secreción excesiva de grasa se deba a desequilibrios hormonales o genéticos, pero no a factores nutricionales.

NEGRO O CON LECHE, ¿CUÁL ELEGIR?
La mayor concentración de antioxidantes, principales responsables de los beneficios que aporta el chocolate, está en el negro (aquel que tiene una concentración de cacao superior al 70%). Tiene también más cantidad de magnesio y de fósforo que el chocolate con leche, que es más rico en calcio.
Para saber el porcentaje de cacao es importante que mires la etiqueta: puedes encontrar uno negro con un 35% de cacao y otro con leche con un 40%.
Si lo que te preocupa son las calorías, no hay grandes diferencias entre uno y otro: aportan 500-550 por cada 100 g.
Por: Nieves García

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