¿Comemos plásticos en los alimentos?

Una de las grandes preocupaciones en cuanto a los envases de plástico, botellas, fiambreras, comida para llevar… es saber si ese plástico pasa a los alimentos y si eso puede afectar a la salud. Ya es hora de resolverlo porque la respuesta es sí y no. Peor aún: depende de lo que hagamos con ellos.

Se llama “migración de plásticos a alimentos” a la transferencia de partículas del material plástico usado para el envasado de los alimentos.

Comemos plásticos en los alimentos
Foto: Istock

Empecemos por dejar claro que, para la fabricación de plásticos, no se puede usar lo que se quiera sino exclusivamente las sustancias que están autorizadas por una normativa (muy densa) sobre estos materiales (Reglamento 10/2011). Pero no sólo eso, sino que hay que analizar si esos plásticos migran a los alimentos.

Se realizan dos tipos de pruebas en las que no se usan alimentos sino algo llamado “simulante” que tendrá características similares al producto al que va destinado ese envase:

  • Migración global: en la que se analiza cuánta cantidad de material se transfiere
  • Migración específica: se identifica qué compuesto es y en qué cantidad.

Y esto se realiza en absolutamente todos y cada uno de los materiales plásticos utilizados. Son varios tipos de ensayos diferentes si ese envase se va a utilizar para productos con diferentes características.

Por ejemplo, si el producto es ácido como un vinagre, o es aceite o se va a calentar. Si tenemos dudas, en muchos envases podremos encontrar el símbolo de una copa y un vaso, que significa que es apto para uso alimentario o si se puede calentar o lavar en el lavavajillas o congelar. Los símbolos son dan más pistas de lo que creemos.

Recomendación: ¿Se pueden reutilizar las botellas de agua?

El fabricante lo tiene claro: NO. Porque no puede garantizar que se vayan a mantener en las condiciones iniciales. Eso no significa que, si lo hacéis dos o tres veces, lejos de fuentes de calor, suponga un riesgo. Es peor las bacterias que dejamos allí de nuestra boca que la migración del plástico al agua. Eso sí, por responsabilidad medioambiental, mejor usemos una que sí se pueda reutilizar.

Pero aquí viene el problema, que, con más frecuencia de la que pensamos, reutilizamos envases plásticos para cosas que no son o no mantener las condiciones que recomienda el fabricante. En ese caso, no se puede garantizar si algo del material va a migrar al alimento. Meter alcohol o zumos en botellas de plástico de agua es tan habitual como una mala práctica o dejar la botella de agua en el coche a altas temperaturas (sí, ese saborcillo raro que tiene… quizá sea por eso).

Recomendaciones:

  • Nunca reutilizar un envase con un alimento distinto al que estaba planteado en el origen.
  • No exponer los envases plásticos a fuentes de calor durante mucho tiempo.
  • Verificar si el envase es apto para uso alimentario, calentar o congelar.

¿Qué ocurre con las latas?

Botellas de agua con plástico
Foto: Istock

El material de la lata y el de recubrimiento también estará adaptado a las características del alimento que va a contenerlo y, siempre que se garanticen las condiciones de “lugar fresco y seco” no habrá ningún problema de migración.

Eso sí, cuando se abra la lata, el proceso de degradación comienza por lo que no es recomendable guardar la lata en la nevera durante varios días. Tanto el oxígeno como la humedad, acelerarán esa degradación. Si ha sobrado producto, podemos pasarlo a un envase de cristal e intentar consumirlo en el menor tiempo posible.

Truco. A propósito de un caso

Estos días se ha visto un caso de escombroidosis, una enfermedad relacionada con el atún que provoca reacciones alérgicas en unos niños que habían consumido atún después de estar varios días en la nevera. El atún tiene histidina, un aminoácido que, con el tiempo y la acción de las bacterias, pasa a histamina que es una sustancia que produce síntomas alérgicos. Es más común en atún fresco, lo mejor es consumirlo cuanto antes o congelarlo.

¿Y el cartón?

También es seguro durante el tiempo utilizado, por ejemplo, si hablamos de transporte hasta el domicilio. En el caso del papel, nos olvidaremos de esos bocadillos envueltos en papel de periódico, las tintas sí pueden a los alimentos (lo siento, queridas abuelas, ya sé que lo habéis hecho toda la vida).

Y ya sabéis, frente al miedo, conocimiento.

Gemma del Caño

Gemma del Caño

Licenciada en Farmacia con especialidad en I+D+i e Industria. Máster en biotecnología, innovación y seguridad alimentaria. Trabaja desde hace 10 años en la industria alimentaria en I+D+i, Calidad y Dirección técnica. Profesora asociada en el Grado de Nutrición y Dietética de la Universidad Europea Miguel de Cervantes en las asignaturas Legislación Alimentaria y Política Alimentaria, así como en diferentes Máster. Autora del libro 'Ya no comemos como antes, y menos mal'. Colaboradora en diferentes medios de comunicación: RTVE, CyLTV, A3media, Salud Sin bulos y en plataformas de divulgación científica como Naukas y Desgranando Ciencia.

Continúa leyendo