Comer alimentos de temporada: beneficios, ventajas y cómo hacerlo

Los alimentos de temporada suelen tener un mejor sabor, una mejor textura y, también, suelen ser más nutritivos, al encontrarse en el momento óptimo de maduración, y por tanto de consumo.

Hoy día es tan enormemente fácil transportar alimentos a largas distancias que damos por sentado que podemos comer aguacate fresco durante prácticamente todos los días, o consideramos como algo normal comer bayas frescas durante los meses de enero (cuando, en realidad, se caracterizan por ser un alimento estacional, más habitual en verano).

Debido a ello, muchos de nosotros en realidad no tenemos idea de cuándo verdaderamente tanto las frutas como las verduras se encuentran en plena temporada. Y, cuando lo sabemos, solo solemos asociarlo a algunos alimentos en concreto.

Hace tan solo 100 años, la mayoría de las personas conocían cuál era el mejor momento para recoger unas fresas, o qué verduras crecerían mejor en su zona (y cuándo era al momento óptimo para recogerlas). Sin embargo, ahora, con nuestro estilo de vida tan moderno, ha acabado por hacer que perdamos el contacto con estas ideas tan básicas.

Aún cuando no cultives nada en tu jardín, saber qué alimento es de temporada y qué no puede ser de enorme ayuda, especialmente si atendemos a cuáles son las principales ventajas -y los beneficios- asociados si optamos por los conocidos como alimentos de temporada.

¿Qué son los alimentos de temporada? ¿Qué significa que un alimento está en temporada?

Hay un momento y un lugar para todas las cosas, y en el caso de los alimentos de temporada, también. Y es que aunque poder comer lo que queramos en el momento que queramos ha pasado a convertirse en una parte fundamental de nuestras vidas, es difícil imaginar no poder comprar frambuesas en enero o coles de Bruselas en pleno mes de julio.

Pero si atendemos verdaderamente a la temporada real de muchos alimentos, posiblemente nos sorprendería si descubrimos que el momento óptimo para los espárragos verdes -¡o las cebollas!- es la primavera, mientras que para los calabacines, pimientos o berenjenas es el verano. Sin embargo, basta con acudir ahora mismo al supermercado para encontrarnos espárragos verdes, calabacines, pimientos y berenjenas, a pesar de encontrarnos en pleno invierno.

Sin embargo, con el crecimiento de los supermercados y grandes superficies, y una amplia variedad (cada vez mayor) de alimentos importados, podríamos decir que casi ha desaparecido el vínculo entre lo que comemos y cuándo crece localmente.

Por tanto, cuando hablamos de un alimento de temporada, nos encontramos ante alimentos que están en su momento óptimo de consumo y maduración, por lo que será el momento ideal para consumirlos. Y es común que sepan irremediablemente mejor.

También suelen contener nutrientes, minerales y oligoelementos apropiados para esa época o temporada concreta, y que nuestros cuerpos, en definitiva, necesitan en determinados momentos del año.

¿Cuáles son las ventajas de comer de temporada?

No hay duda que una de las ventajas más importantes de comer de temporada son los beneficios que nos ofrece para la salud. Y es que optar por alimentos de temporada incluye comer frutas y verduras frescas, las cuales no han sido procesadas ni transportadas a largas distancias.

El procesamiento de los alimentos incluye algunos procesos como el estañado, la deshidratación y el blanqueo, con el fin de mejorar su vida útil. El escaldado, por ejemplo, implica calentar primero un alimento muy rápidamente con vapor o con agua, lo que al final acaba por eliminar cierta cantidad de vitaminas en el mismo.

Por otro lado, si bien es cierto que la congelación de determinados alimentos, siempre que se haga en su mejor momento, no tiende a causar demasiado daño (se ha demostrado que su perfil nutricional suele ser similar a la misma variedad de alimento pero no congelado), la deshidratación o el blanqueo sí pueden acabar reduciendo la vitamina C presente en algunas frutas, aunque también pueden mejorar la presencia de otros nutrientes.

Es mucho mejor para la salud

Los alimentos que se cultivan, y se consumen, durante las estaciones son más ricos en nutrientes. Por ejemplo, en un estudio que monitoreó el contenido de vitamina C del brócoli, encontró que el brócoli cultivado durante su temporada alta presentaba un mayor contenido de vitamina C, en comparación con el brócoli cultivado fuera de temporada.

De acuerdo a muchos expertos, cuando un alimento es cultivado fuera de temporada no pueden seguir sus ritmos naturales tanto de crecimiento como de maduración. Sin embargo, para que ciertas verduras y frutas puedan estar disponibles durante todo el año, se utilizan algunos tratamientos posteriores a la cosecha, los cuales son conocidos como agentes de maduración, entre los que se incluyen productos químicos, procesos de calor y gases.

Aunque todo este proceso garantiza que los alimentos puedan ser producidos en grandes cantidades, y que los agricultores puedan satisfacer la demanda durante todo el año, una investigación descubrió que los alimentos madurados artificialmente a menudo no eran tan nutritivos ni sabrosos como los productos que habían madurado de forma natural.

Pero esto no solo tiene relación con frutas y verduras. La investigación también ha demostrado que la estacionalidad puede afectar al contenido nutricional de otros productos alimenticios, como por ejemplo podría ser el caso de los productos lácteos. Por ejemplo, un estudio llevado a cabo en el Reino Unido en el año 2018 encontró que la leche producida en primavera presentaba una mayor concentración de yodo, en comparación con la recogida en otoño.

Los alimentos de temporada saben mucho mejor

Quizá has notado que los tomates cultivados en el jardín durante los meses de verano suelen saber mucho más dulces que los que compras el resto del año en el supermercado… Y, tal vez, también en algún momento te has preguntado qué ocurre con los tomates, que casi prácticamente ya no saben a nada.

Se ha demostrado que aquellos alimentos producidos en masa, destinados a satisfacer la demanda mundial por parte de los consumidores, suelen sufrir una falta de sabor, dado que los grandes productores suelen ocuparse más de satisfacer la alta demanda, fijándose únicamente en la cantidad y apariencia del producto, y no prestando atención al sabor del mismo.

De esta forma, la cría selectiva suele favorecer tanto una maduración uniforme como una mayor vida útil, sobre el sabor. Lo que lleva a que, por ejemplo, tengamos fresas insípidas en el frutero y tomates deslucidos. 

Son mucho mejores para el medio ambiente

Optar por productos locales puede convertirse en una excelente manera de descubrir qué alimentos hay disponibles de la temporada muy cerca de nosotros. Y solo basta con pensarlo: ¿desde dónde llegó la pera, la manzana o la berenjena que compramos en el supermercado local, antes de que fuera almacenado en los estantes? ¿Vino de manos del agricultor local, fue transportado por todo el país, o llegó en avión?.

Quizá pienses no solo en el valor nutricional de los alimentos, y sus costos, sino en los efectos de muchos de estos viajes a larga distancia. Evidentemente, optar por alimentos que no sean de temporada también puede tener cierto impacto ambiental, incluyendo las emisiones de combustible.

Por tanto, siempre es aconsejable comprar productos cultivados localmente. Estos alimentos no tienen que viajar tan lejos, de manera que las emisiones de combustible asociadas, y los costos relacionados con su transporte, tienden a ser mínimos.

¿Cómo podemos comer alimentos de temporada?

Es muy sencillo. Si estás listo/a para comenzar a comer estacionalmente, pero no sabes por dónde empezar, solo tienes que visitar el mercado de alimentos que tengas más cerca de casa, donde los agricultores locales suelen vender sus productos directamente. En la mayoría de las ocasiones solo encontrarás alimentos de temporada, inmediatamente después de haber sido recogidos de las cosechas.

También puedes hacerte una idea conociendo cuál es la temporada de algunos de los alimentos más consumidos:

Primavera

  • Frutas: albaricoque, cereza, ciruela, fresas, melocotón, melón, nectarina y sandía.
  • Verduras: tomate, rábano, judía verde, cebolla, lechuga, calabaza y calabacín.

Verano

  • Frutas: ciruela, cereza, frambuesa, fresa, mango, melón, melocotón, nectarina y sandía.
  • Verduras: calabacín, calabaza, ajo, pepino, zanahoria, lechuga y pepino.

Otoño

  • Frutas: caqui, uva, granada, mandarina, membrillo, manzana y pera.
  • Verduras: lechuga, espinacas, calabaza, acelgas, col repollo y puerro.

Invierno

  • Frutas: caqui, limón, kiwi, mandarina, plátano, naranja y manzana.
  • Verduras: apio, brócoli, alcachofas, calabacín, repollo, endibias, escarola, berenjenas y coliflor.

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