¿Comer fruta o beber su zumo?

Solventamos la eterna duda.

Posiblemente pensarás que da lo mismo. Que una pieza de fruta exprimida equivale a esa misma fruta licuada, pero no. Por muy recién exprimido, por muy natural que sea, el zumo, tiene muchas menos propiedades y vitaminas que la pieza de fruta entera. Te contamos el por qué.

Para empezar, cuando exprimimos un fruto, muchos de los nutrientes que contiene la pulpa, y gran parte de la fibra que la pieza entera contiene, se pierden por el camino.
El zumo de fruta, no es fruta, y no sustituye a la pieza de fruta recomendada que deberíamos comer a lo largo del día. De hecho, si te das cuenta, para conseguir un vaso de zumo de naranja, necesitas al menos tres piezas de fruta.

El aporte calórico que contiene un vaso de zumo, es, además, mucho mayor que el de la fruta en sí, y como decíamos, contiene mucha menos fibra, y muchas menos proteínas. Por no hablar de la propiedad saciante de fruta entera, que es mucho mayor que si consumimos sólo el jugo de ésta.

Además, la OMS, recomienda el consumo de la fruta sin exprimir, porque, aunque aún no hay datos concluyentes, existen varios estudios que muestran una probable relación entre el consumo de zumos y la obesidad. Y no debería de extrañarnos, ya que, como decíamos, al realizar el licuado, perdemos gran cantidad de fibra por el camino y ésta, ayuda a la degradación de la sacarosa de la propia fruta en azúcares más simples.

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