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¿Comida rápida más saludable? Te contamos cómo es posible

Podemos versionar platos clásicos del 'fast food' para hacerlos más sanos o, si vamos a terminar consumiéndolos, tener en cuenta esta serie de consejos que te damos para que su efecto no sea tan negativo para nuestra salud.

La comida rápida no es nunca una opción healthy, aunque nos duela en el alma saber (y de sobra) que la pizza con extra de queso no tenga un impacto positivo sobre nuestro organismo. Pero como de vez en cuando podemos darnos algún ‘caprichito’ nos conviene tener en cuenta lo siguiente para hacerlo con cabeza y no propasarnos.

¿Qué hacer para aligerar nuestra comida rápida?

El primero de nuestros consejos es intentar mantener toda nuestra comida en 500 calorías o menos cuando consumamos este tipo de productos. Un adulto promedio ingiere 836 calorías cada vez que elije comida rápida. Como la mayoría de las cadenas publican información nutricional tanto en sus sitios web como en los propios locales, aprovecha esta información y elige teniéndolo en cuenta.

Intenta optar por platos que sean bajos en grasa y altos en proteínas y fibra (en la medida de lo posible y teniendo en cuenta la circunstancias, claro). Busca elementos que incluyan granos integrales y proteínas. También elige opciones que sean relativamente bajas en grasas saturadas. Y mantente alejada de aquellos que contengan grasas trans.

Trata de elegir productos (como las salsas o los acompañamientos) que incluyan frutas, frutos secos, verduras o frutas. En el momento de pedir, sé cauta con el tamaño de las raciones. Normalmente sirven tamaños muy grandes, así que intenta no pedir hamburguesas triples o con ‘extra’ de cualquier ingrediente. Los excesos se pagan caros y probablemente no tengas tanto hambre ‘real’ como para terminar semejante cantidad de comida. 

Si existe la posibilidad, mejor decantarse por carnes magras asadas o asadas. Elimina de tu lista (y aunque parezcan tentadores) los artículos fritos y empanados, como los sándwiches de pollo crujientes y filetes de pescado rebozados. Además suelen contener más calorías y grasas no saludables. Elige pavo, pechuga de pollo, jamón magro o carne asada en su lugar. El pollo a la parrilla sin piel suele ser la mejor opción. Aléjate de ingredientes que sumen calorías y grasas y casi ningún nutriente de valor, como el bacon.

Si quieres eliminar algún ingrediente o quieres cambiar algún detalle de tu menú para hacerlo más saludable, no tengas miedo a solicitarlo (si es algo cabal). Por ejemplo, puedes pedir que eliminen una salsa determinada o que la sirvan aparte. Tampoco te ‘fíes’ de las ensaladas asumiendo que son el plato más healthy de la carta, ya que normalmente llevan muchas salsas, aderezos e ingredientes extra que son poco recomendables. Las salsas preparadas a base de mayonesa y aceites añaden muchas calorías sin darnos prácticamente cuenta. Opciones como el ketchup o la mostaza son algo mejores, siempre midiendo qué cantidad añadimos a nuestro sándwich o hamburguesa.

Y respecto a las bebidas, di bye bye a las bebidas azucaradas (y esto es recomendable hacerlo no solo cuando recurrimos a la comida rápida), ya que son una fuente importante de calorías ocultas. Los batidos, así como los zumos envasados (aunque a priori parezcan una opción más natural), contienen también grandes cantidades de azúcar y muy pocos nutrientes. Opta por agua o té, preferiblemente.

leonor nieto garcia

Leonor Nieto García

¿El mejor plan? Salir de cañitas y pinchos. Periodista y Community Manager amante del buen comer, de compartir plato y experiencias y brindar con alegría por las cosas buenas.

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