Cómo adelgazar cuidando el bolsillo

Perder kilos no tiene por qué ser caro. Al contrario: al eliminar productos ultraprocesados, atender a las temporalidades y practicar el aprovechamiento, el contenido de la hucha aumenta. Compruébalo

  • Autor: Sara Menéndez.

Aunque, a veces, nos haga dudar –como cuando reclama productos altos en grasas saturadas–, el cuerpo es sabio y sabe qué necesita en cada estación. Mientras que, en invierno, necesita nutrientes que aumenten sus defensas ante los peligros del frío, por ejemplo, en primavera y verano pide hidratación y vitaminas que le ayuden a combatir el calor.

Afortunadamente, la naturaleza es una buena aliada y, en cada etapa del año, le ofrece alimentos frescos que atienden a sus decisiones. Por eso, hay platos tradicionales que apetecen según las temperaturas. Las experiencias de nuestros antecesores, que tuvieron que ajustarse a qué estaba disponible en el mercado o en los cultivos caseros en cada momento, son una guía excelente de buena nutrición. Años atrás no había tantos productos procesados, congelados o empaquetados, así que lo fresco mandaba.

Además de en los beneficios nutricionales, atender a la temporalidad también es excelente para la economía. Un ejemplo claro: durante los meses de invierno, aunque es posible encontrarlo en la pescadería, el precio del bonito es prohibitivo, mientras que, desde primavera a finales de otoño, incluirlo en la lista de la compra no es imposible.

Trucos e ideas

Planificación, creatividad, responsabilidad y eficacia. Son algunos de los factores para tener en cuenta a la hora de emprender la aventura de adelgazar mientras cuidas de tu bolsillo. Si sigues las indicaciones de los consejos que te ofrecemos a continuación, verás cómo te acercas a tu objetivo mucho más rápido de lo que pensabas.

Te darás cuenta de que muchos son puro sentido común, pero el ritmo de vida actual a veces nos impide percibir lo que tenemos más cerca. Además, muchos de ellos harán tu vida más agradable y animada, porque la pérdida de kilos y el aumento de dinero no tienen por qué ser equivalentes a incordio y complicación.

  • Piezas verdes y maduras. Cuando vayas a la frutería, por ejemplo, no compres las piezas más maduras, porque posiblemente se te acaben pasando. Como algunas sí las comerás nada más adquirirlas y otras más adelante, compra más cantidad de verdes en previsión.
  • Organiza el almacenamiento. Guarda los productos frescos correctamente o se echarán a perder antes de tiempo. Por ejemplo, los plátanos no deben de ir en la nevera o se ennegrecerán. Las patatas y las cebollas tienen que almacenarse separadas o se acelerará la germinación de las primeras. Pon fechas en los congelados para ir escogiendo los más antiguos y que no se estropeen. Son pequeños trucos que optimizarán tus compras.
  • No te dejes llevar por la oferta. Antes de ir a la compra, haz una lista y calcula cuánto vas a necesitar de cada producto, según los que seáis en casa. Cuando encuentres una rebaja (sobre todo, en productos frescos), piensa si, en realidad, te compensa. Por ejemplo: un 2x3 en sandía puede ser tentador, pero ¿vas a poder consumir todas las piezas antes de que se estropeen? Haz balanza antes de meter los productos en la cesta.
  • Compra con el estómago lleno. Un consejo básico que no hay que olvidar. El hambre manda y, si vas al supermercado con el estómago vacío, acabarás adquiriendo productos procesados y grasas saturadas para saciar el hambre de inmediato. ¡Mala idea!
  • Optimiza el consumo de energía. Piensa en cualquier plato que puedas congelar y, cuando lo cocines, haz más raciones de las que vayas a utilizar en el momento. La energía que gastes será la misma y solo tendrás que cocinar una vez. Lo que sobre, podrás congelarlo y comerlo más adelante, sin tener que volver a elaborar el plato.
  • De confianza. Encuentra la carnicería, frutería y pescadería que más te gusten y conviértete en clienta habitual. Una relación de confianza hará que te guarden las mejores piezas, que te regalen sobrantes de pescado para hacer caldos o que te hagan alguna rebaja de vez en cuando. Además, cultivarás la amistad, algo que siempre es positivo.
  • Menos animal, más vegetal. Una dieta en la que abunden la carne y el pescado es más cara que una basada en cereales, verduras, hortalizas y frutas. Y menos sana. No significa que tengas que hacerte vegetariana, pero sí es recomendable que reduzcas su consumo. Un consejo bueno para el bolsillo y para perder peso.

Ideas culinarias para ahorrar

  • Frutos secos. Tuesta las nueces, almendras y otros frutos secos que se acaban de poner rancios y se les quitará el sabor a humedad.
  • Verduras. Haz un salteado, un caldo o una crema con las verduras que empiecen a marchitarse. La fruta y la verdura más maduras se pueden emplear para hacer un zumo verde o un licuado.
  • Plátanos. Congela los plátanos que se están oscureciendo y, luego, los podrás utilizar para hacer batidos u otras recetas con fruta.
  • Pescado. Cuando prepares platos con pescado, procura cuadrar las raciones cortando lomos para darle forma rectangular. Con los recortes del pescado fresco, podrás hacer ceviche, por ejemplo. Y caldo, claro.

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